Halloween es una noche de fantasía y misterio. El miedo y el terror a la noche de Halloween viene de esta creencia de que los muertos regresan en esta noche a visitarnos.
El Halloween que se celebra hoy en día hoy, comenzó hace mas de 3,000 años en Irlanda como un festival de cosecha de los celtas. Para los celtas, el cambio de estaciones adquiría una importancia mágica, los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan. Para mantener a estos espíritus contentos y alejar los malos espíritus de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus hogares. Esta tradición se ha mantenido en el tiempo y se ha convertido en lo que hoy llamamos trick or treta (trato o truco), donde los niños van de casa en casa pidiendo dulces.
Los celtas celebraban cuatro grandes fiestas a lo largo del año:
- El Imbolc (o Imbolg): la primera de estas fiestas se celebraba a principios de febrero (sobre el 1º de dicho febrero), cuando las primeras flores empiezan a crecer, y era dedicada a la diosa Imbolc o Brigit, a la que se consagraban los animales supervivientes al paso del invierno, en especial a las hembras, puesto que era tiempo ya de engendrar para el futuro invierno.
- Beltane: la segunda fiesta que se celebraba el 1º de mayo ( la víspera del 1º de mayo es la noche de Walpurgis ). Esta fiesta se dedicaba a Belenos, el dios del fuego. en este día el fuego era usado para purificar con su humo a los animales y a todo el pueblo. Se encendían hogueras en lo alto de los cerros (para los celtas esto tenía mucha importancia: era muy fuerte la unión que se sentían con la naturaleza, y desde lo alto se puede observar toda la grandeza de nuestra madre Tierra), y se apagaban éstas al día siguiente.
- El Lughnasa (o Lugnasad o Lamas): se celebraba a mediados del mes de junio y se dedicaba a Lug en Irlanda, Lugus en las Galias y Lleu en Escocia. Aunque esta divinidad se conoce por diversos nombres, era el dios de la luz. Esta fiesta era la que más carácter agrario tenía, celebrándose una acción de gracias por la fertilidad de los animales y por la abundancia de las reservas alimenticias.
- Samain: la última y más importante fiesta celta tenía lugar el 1º de noviembre. Este día significaba el día de año nuevo (siendo la víspera, el 31 de octubre, “nochevieja”), y a su vez indicaba que comenzaba una etapa: el invierno.
El año celta se divide en dos grandes periodos: el periodo de verano, que va desde el Beltane (mayo 1) hasta el Samain (1º de noviembre), y el invierno (desde el Samain hasta el Beltane siguiente).


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Los duendes suelen aparecer en numerosas baladas de origen inglés y escocés, así como en cuentos populares, incluyendo muchos viajes a Elphame o Tierra de los Duendes (el Álfheim de la mitología de los nórdicos).
Por otra parte, Edmund Spenser presenta a los duendes como seres del mismo tamaño en La Reina de las hadas. La influencia de Shakespeare y de Michael Drayton logró que la imagen popular de los duendes y de las hadas fuera reconocida como la de seres muy pequeños. Por ejemplo, en la literatura victoriana los duendes aparecen generalmente ilustrados como hombres y mujeres minúsculos, con los orejas puntiagudas y usando graciosos gorros.
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La naturaleza de los duendes se reparte entre la del hombre y la del ángel, en partes iguales, por ello pueden moldear sus cuerpos a su antojo. Están bien provistos de poderes y talismanes para poder hacer toda clase de conjuros
Las sirenas (en griego antiguo Σειρήν Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el sánscrito
Eran considerados seres mágicos que habitan en el mar, y que se suelen considerar las guardianas de las profundidades, la mayoría de ellas son muy delgadas, y algunas son casi translúcidas. No suelen ser muy interactivas con los humanos, son solitarias y se esconden en lugares inaccesibles.
Muchas de las antiguas profecías fueron escritas en la antigüedad y aún duermen en las bibliotecas, pero Volta en el año 1450 rescató algunas que fueron escritas en el año 400 de nuestra era, y que están atribuidas al enigmático mago Merlín.
Las Hadas son muy numerosas, y están clasificadas por especies. Asimismo, todos estos seres mágicos y fantásticos son considerados “Elementales”, ya que cada uno de ellos está asociado a un elemento natural, Agua, Aire, Tierra y Fuego. Esta división se ha hecho en virtud de su hábitat natural, y de sus características particulares en cuanto a estilo de vida, origen y costumbres…
Al igual que en cualquier reino mágico, sus habitantes son muchos y sus clases variadas, así podemos encontrar a las Nixies, que son según se cree la mas antigua de las razas de las Hadas de los Ríos, oriundas de Inglaterra, de cuerpos blancos, semi-traslucidos y abundante cabello largo y verde, que viven en las corrientes alrededor del mundo. En Alemania se hallan las Fennetten, similares a las anteriores, las Kallraden en Suecia. En Noruega habita la malvada Glaistig, una bella mujer con torso humano y el resto en forma de cabra, que es malvada y dañina, vive en la oscuridad y su morada esta tras una catarata, en contraposición encontramos a la dulce y amable Stromkarl, más conocida por ” el Hada de la Música” ya que habita en las pequeñas cascadas, y es famosa por sus once tonadas para danzar, diez de las cuales ha enseñado a los humanos, reservándose para si, la más hermosa y dulce, que según reza la leyenda tan solo permitirá escuchar al humano que consiga enamorarla.
La palabra HADA deriva del latín “Fata” o “Fatum”, que significa destino, fatalidad, oráculo, predicción….Existe la creencia de que una hada es un ser que puede influir en el destino de los mortales, con la clarividencia de los hechos futuros (esta creencia se remonta a la Edad Media).
El clima de “tolerancia” comenzó a cambiar a raíz de las crisis económicas, espirituales, políticas y, en definitiva, sociales que tuvieron lugar a partir del s. XIII. Fue entonces cuando la Iglesia condenó la brujería como delito de adoración al Diablo quien, de repente, se convirtió en director de aquelarres y conductor de sabats. Comienza la caza de brujas, la caza de la angustia. A partir del s. XIII la línea que separaba la brujería de la herejía se desdibujó por completo cuando las altas jerarquías eclesiásticas convirtieron al Demonio en jefe de las brujas. ¿Cómo se llegó a esta situación?
Durante el s. XIII la Iglesia se ocupó especialmente de perseguir las grandes herejías; valdenses, cátaros, fraticelli… Para finales de siglo la Inquisición, necesitada de víctimas, preguntaba al Papa ” si no debemos tener en cuenta también la hechicería y la adivinación “. La respuesta afirmativa llegaría con Juan XXII en 1320 y se potenciaría con Nicolás V en 1451. No fue la Edad Media la que persiguió a muerte a las brujas, sino el Renacimiento, ese falso remanso de paz racional después de la no menos falsa y arquetípica oscuridad medieval.
Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas…
La brujería es tan antigua como la necesidad humana de seguridad y está tan unida a las creencias religiosas que no puede sino asombrarnos que durante siglos se haya insistido en vilipendiar a una para alabar las bondades de la otra, como si realmente fueran tan distintas. Si tuviésemos que trazar una línea divisoria entre brujería o magia y religión lo más acertado sería decir que el sacerdote o el santo es el mago oficial mientras que el brujo es el mago extraoficial.
Es un ave mitológica que vivía en los desiertos de Arabia, su origen viene de los desiertos de Libia y Etiopía, su nombre proviene del griego «phoinix» que significa rojo. Se le consideró un animal fabuloso, una especie de semidiós. Su aspecto era parecido al de una garza, del tamaño de un águila, y tenía 2 largas plumas a modo de cresta. Para los egipcios era como el símbolo de la inmortalidad y dios protector de los muertos, debido a que tenia una estrecha relación con el renacimiento, decían que tenia un color rojo y plumas de oro, y en su honor le dedicaron un templo en Heliópolis que fue la ciudad sagrada del Fénix, donde volvía cada 500 años para morir y renacer ya que este es su principal papel, renacer y crearse a si mismo. Cuando al ave Fénix le llega la hora de su fin, construye un nido de sándalo y otras maderas y hierbas resinosas y perfumadas, en lo alto de una montaña. Posado sobre él nido, abriendo sus esplendorosas alas, la luz del sol consume ave y nido, mientras el Fánix canta su mas bella canción y todo queda convertido en perfumadas cenizas. Pero entre los restos del incendio aparece un huevo, que el calor del sol se encarga en empollar; y aquí que nuevamente nace le ave Fénix, brillante como la luz del sol y alimentado por ella. Entonces durante sus años de vida, el nuevo Fénix cuida el mundo y a sus criaturas.
Los griegos le dieron el nombre de Phoenicoperus, esto es alas rojas, apelativo que se extendió por toda la Europa romana y ha sido posteriormente adoptada para denominar al gran flamenco por todos los científicos del mundo. Para el pueblo griego consistía en un pájaro poseedor de alas perfumadas de deliciosos olores.

