Este es un libro sobre Joan Manuel Serrat escrito por la española Margarita Riviére.
Si bien hoy Joan Manuel Serrat ha perdido un poco de fama sigue siendo una referente par toda una generación, la generación de los 60. Y eso es justamente lo que hace la autora, enfocar la biografía desde el punto de vista generacional (o eso es lo que pensé cuando comencé a leer el libro).
Riviére comienza por ubicarnos dentro del contexto histórico de la España donde nació Serrat. A través del análisis sociológico-político-cultural que hace la autora nos enteramos de muchas cosas acerca de esa España del 50, los hábitos culturales, las costumbres, la forma de vivir de los españoles, la división de las clases, el franquismo (esa cicatriz), la realidad (una realidad) de la gente de cada día, la influencia norteamericana, la guerra fría, etc. Y todo eso va dando el contexto en el que creció un niño llamado Joan Manuel Serrat.
A su vez, los textos de Margarita Riviére van siendo matizadas con letras de canciones del músicocatalán.
Entre ellas aparecen muchas canciones que yo no conocía y que me han dado mucha curiosidad (las estoy bajando con el Ares).
Por otro lado, ha medida que avanzaba en el libro me fui dando cuenta que se trataba más de la época que de Serrat. El contexto desplaza al personaje. Y me surge la duda de si Serrat no fue la excusa que Margarita Reiviére usó para poder decir lo que quería decir sobre España y su generación, sobre la política y su generación, el mundo y su generación…
Entre las reflexiones sobre la sociedad, la cultura, etc. de la autora, hay cosas que me parecieron muy interesante. Una de ellas por ejemplo, es lo distante que se sienten los españoles del resto de Europa (aunque de aquí, desde el Río de la Plata los veamos a todos como europeos, o casi); otra es la importancia que se la da en España a ser catalán (aunque aquí los veamos a todos como gallegos) y a cantar en catalán, otra es la tendencia de España a ir a contracorriente, o por lo menos de ir con el paso cambiado al del resto del mundo. Y esto último se vuelve más interesante ya que, debido a nuestra relación con la madre patria, los latinoamericanos vemos en España, más o menos, el futuro de nuestros países (más o menos lo que pasará por aquí en algunos años).
Ya avanzado el libro nos damos cuenta que la obra no tiene la estructura de una biografía del tipo: Serrat nació en… se crió en… estudió en… Si no que es más bien un salpicón de datos significativos sobre Serrat (sin entrar en detalles sobre su vida personal, más bien hay poquísima información al respecto), muchas consideraciones sobre el cantautor (algunas dan en el clavo como: “Serrat es alguien tocado por el ala de un ángel”), algunos datos curiosos (escribió una canción a una chica en cuya letra incluyó su verdadero número telefónico), gran cantidad de letras de sus canciones, y un encuadre sociológico-político-histórico-periodístico extenso y superficial.


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El autor del libro es 


Jules Maigret es Comisario Jefe de la Policía Judicial, es gordo (o por o menos la gente suele imaginárselo más grande de lo que es), astuto, mesurado y parco. Vive en su apartamento del Bulevard Richar Lenoir junto a su inseparable (y única (en contraposición con las innumerables de la vida real)) mujer Louise Leonard, que lo espera siempre, siempre, siempre…
En 1972, el escritor compró en las sierras de Córdoba una casa/quinta llamada “El Paraíso”. Allí se dirigió con la intención de alejarse del mundanal ruido de Buenos Aires, pero no para hacer una especie de reclusión al estilo de un ermitaño, si no que se instaló con su mujer, su madre, su perro, sus criados, sus cuadros, sus libros y todos sus objetos queridos en un una hermosa y cálida casa/quinta dispuesto a pasar tranquilamente los últimos años de sus vida.
Es considerado uno de los maestro de la ciencia ficción, aunque él no considere que lo que escribe sea ciencia ficción. (Como muchos artista se sienten molestos cuando les ponen una etiqueta. Otros escritores tiene una actitud distinta, no les molesta que los cataloguen, ya que esto les simplifica trámites tediosos, como cuando un periodista les pregunta: cómo definiría su estilo, maestro?).


