Pocas veces sale a la luz la figura del «negro» literario (ghostwriter, en inglés), y cuando lo hace es para protagonizar algún escándalo (véase lo ocurrido con el libro de la televisiva Ana Rosa Quintana, retirado por plagio que ni ella misma conocía, o la famosa entrevista-libro firmada por Sánchez Dragó). Esta figura, en literatura, es mucho más habitual de lo que pueda parecer. Su trabajo consiste en escribir un libro que no irá con su firma sino con la de otra persona (generalmente más conocida).
El grado de implicación del «negro» varía, dependiendo del trabajo. Puede ocurrir que tenga que comenzar desde el principio recopilando y redactando el libro; que únicamente tenga que redactar; o que deba rehacer lo escrito por otra persona (este es un trabajo muy habitual entre los editores de mesa cuando la calidad en la redacción de los originales no es buena). Su trabajo no está estrictamente vinculado a la escritura de novelas, pueden ser trabajos de empresa, publicidad, autobiografías, etcétera.
Esta figura no es nueva. La anécdota más famosa que circula al respecto es sobre Alejandro Dumas. Parece que estaba muy apenado porque se le había muerto su «negro». Abrumado por sus compromisos editoriales, un día se le acercó un hombre que le dijo: «Alejandro, no te preocupes, yo soy el negro de tu negro».

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Con motivo de su reedición, recomendamos este libro para niños escrito por Beatriz Osés e ilustrado por Carmen Díaz. Para aquellos padres que quieran comenzar a compartir el hábito de la lectura con sus hijos, este pequeño libro puede resultar de gran ayuda ya que, además de resultar entretenido y vistoso para los más pequeños, cuenta con un taller de lectura y escritura.
El autor que siga en su empeño de publicar su libro tienen una segunda opción que es la de la autoedición. Hasta hace poco, la autoedición se contrataba en empresas editoriales que hacían un presupuesto de edición y comercialización de la obra que el propio autor debía sufragar (los costes no son tan elevados como pueda parecer al principio).
Un blog y la película Blidness mantienen al escritor José Saramago en la actualidad literaria de los últimos días y parece que darán de hablar hasta que la última novela del escritor esté en la calle.
El escritor novel, cuando se embarca en la aventura de trasladar sus ideas al papel, se puede encontrar con una falta de recursos técnicos que pueden dificultar su trabajo. Sentarse ante el ordenador y comenzar a escribir no es lo más recomendable, sobre todo, cuando se empieza. Conviene que el escritor previamente «arme» la historia y desarrolle los personajes para acometer el trabajo dominado su propia novela.
ublicado hace unos meses, que revisa los acontecimientos que rodearon la muerte del poeta
Pocos días antes de que se sepa el ganador del 


