Es posible que no haya literatura que más y mejor nos impresione que la que encontramos por casualidad. Es algo que me ocurre a menudo, probablemente porque sólo el que busca encuentra. La última vez fue esta semana a bordo de un avión de la compañía Vueling.
Antes de partir hacia el aeropuerto esa misma tarde me había parado en una de las librerías Beta de Sevilla, una red de librerías que nada tienen que envidiar a la Casa del Libro y en la que los lectores pueden encontrar desde la última novela de Julia Navarro hasta el libro de relatos de jóvenes escritores andaluces publicado hace un año por la Facultad de Comunicación de la ciudad: Narraciones preventivas y otros cuentos por tu bien, muy recomendable os lo aseguro.
Esta vez iba a la caza de Algo más que magia, la segunda entrega (en español, pues en inglés se trataría de la quinta) de la saga sobre los seres sobrenaturales ideada por la norteamericana Kelley Armstrong. La primera parte (cuarta en Estados Unidos), A golpe de Magia, la encontré, por casualidad, también justo antes de coger un avión, en una de esas librerías de aeropuerto, plagada de best-sellers, novelas históricas y libros sobre personajes de actualidad.
Estaba allí escondido, entre montañas apiladas de “últimas novedades”. Me llamó la atención el título y decidí echarle un vistazo a la contraportada. La sinopsis no me desagradó:
“A diferencia de las que salen en los cuentos de hadas, las brujas de esta historia no son seres terribles y amenazadores, sino mujeres descendientes de una antigua raza que temen por su supervivencia en un mundo hostil.
Paige Winterbourne es una de ellas: con sólo 23 años, no sólo tiene que hacer frente a los problemas de cualquier chica de su edad, sino que ha heredado los poderes de su madre y es una de las líderes del Aquelarre Americano, una asociación encargada de velar por los intereses de las brujas. Además, también tiene la responsabilidad de cuidar de Savannah Levine, una bruja adolescente de 13 años extremadamente inteligente y muy rebelde, fascinada por la magia negra y que está en el punto de mira de las poderosas camarillas de hechiceros, los eternos rivales de las brujas.
Cuando las cosas comienzan a complicarse, la única persona en la que Paige puede confiar es también la única con la que de ningún modo debería relacionarse: el abogado (y hechicero) Lucas Cortez.”
Y al ver el precio, sólo cinco euros, acabé de convencerme. “Que un libro tan grande esté a este precio sólo puede significar dos cosas, o que es muy malo o que no lo compra nadie porque no lo conocen y les resulta raro”, me dije, incapaz de resistirme a comprobar si la respuesta correcta era la segunda. No me equivoqué mucho.


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