Alfredo Bryce Echenique es un escritor peruano cuyas novelas se caracterizan por la sensibilidad y el sentido del humor que el autor pone de manifiesto.
Nació en Lima en 1939 en el seno de una familia de banqueros y políticos. Tuvo una infancia llena de lujos y asistió a los mejores colegios de Lima (decir que el dinero no hace la felicidad es tan tonto como decir que el dinero hace la felicidad).
Para un niño pertenecer a una familia rica es una ventaja, pero con los años, para el joven Bryce, estudiante de letras en la década del sesenta, su origen aristocrático se fue transformando en una culposa carga. Pero, con las primeras novelas, la riqueza familiar pasó a ser uno de los temas recurrentes de sus novelas: el rico joven peruano que se vincula con persona que le echan en cara su riqueza (o que él mismo se encarga de echarse en cara).
A los protagonistas de las novelas de Bryce es muy fácil identificarlos con el propio autor (o es que el personaje está tan bien construido que lo confundimos con el autor, o el autor es un personaje más…).
Es decir, los protagonista de las novelas y cuentos de Bryce, sus alter ego, no son muy diferentes al propio escritor, jóvenes limeños que viven en Europa, etc.
Volviendo a la niñez en Perú, ese universo de la infancia fue retratado con fina maestría en la novela Un mundo para Julius.
En 1957, Bryce ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde estudió Literatura y Derecho. En 1963 se recibió como Licenciado en Letras, con la tesis Función del diálogo en la narrativa de Ernest Hemingway. (Si alguien sabe dónde puedo conseguir esa tesis háganmelo saber (se trata de un amigo escribiendo sobre un maestro)).
Algunas de las características de la obra de Bryce son:
Un constante uso del sentido del humor (mis carcajadas a las cuatro de la madrugada son muy sospechosas para mis vecinos). La mayoría de las veces, el humor se dispara debido a que el autor logra transportarnos a las situaciones disparatadas (de la vida reales iba a decir, en fin…) de tal modo, que casi las vemos y participamos de ellas. Estas escenas se suceden unas a otras con notorios cambios de lugar y tiempo del narrador, mezclando y superponiendo diálogos y monólogos.
El sentido del humor, fino, chispeante, pero a veces triste, es el sello distintivo de Alfredo Bryce Echenique.
La calidez humana que trasmite el escritor y su melancolía son otras dos notas típicas de sus obras.
Las mujeres, el centro de su vida, la única constante en su camino, además de la escritura, son un sentido para la vida. Otros temas, como las relaciones amistosas o familiares son abordados en su obra pero con menor insistencia.
Volviendo a la vida (la real digamos) de Bryce, en el año 1964 viajó a Europa para seguir sus estudios en la Sorbona (léase para cortar con su familia y vivir una vida de escritor). Dicen que desembarcó en Paris con un cartel en el pecho que decía Frágil.

Allí en Paris, obtuvo diplomas, amigos, borracheras y amores.
Desde entonces, ha residido en Francia, España, Italia y Alemania, quiero decir, que ha ido buscando el amor y buscándose a él y buscando la siguiente página en todos esos países.
En 1977 aparece su novela La pasión según San Pedro Balbuena que fue tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie, que finalmente fue publicada con el título de Tantas veces Pedro.
La vida exagerada de Martín Romaña, es una excelente novela publicada en 1981 que se desarrolla en Francia durante el mayo del 68.
Su producción continuó con Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz en 1984. La colección Magdalena peruana y otros cuentos en 1986. En estas novelas sus personajes se mueven entre los viajes, la ironía, y la búsqueda de cariño, mezclándolos, con la literatura y el desencanto, que lleva a sus personaje (y a él) de nuevo a la literatura, donde nosotros los encontramos.
Alguna vez alguien lo llamo “el otro peruano”, en referencia a Mario Vargas Llosa, el otro escritor peruano ampliamente difundido con quien los une una amistad (y el gusto por los trajes), aunque Bryce parece más el hermano bueno y sentimental del frío y eficiente autor de La ciudad y los perros.
Bryce Echenique junto a Vallejo y a Vargas Llosa, son las figuras más destacadas de las letras peruanas, y son los únicos artistas peruanos de quienes yo tengo noticias. (Es que es tal el desconocimiento que tenemos del resto de los países latinoamericanos, que de cada país apenas si podemos nombrar a dos o tres figuras destacadas (con mucha suerte, con poca, confundiremos los nombres de los países) de las cuales la mayoría son futbolista o seudo cantantes).
En 1988 publicó La última mudanza de Felipe Carrillo, y en 1995 las nouvelles No me esperen en abril y Dos señoras conversan, así como sus memorias Permiso para vivir (lo que nos pone en duda sobre si su producción anterior ha salido de su memoria o de su fantasía). En 1997 vio la luz Reo de nocturnidad, y en 1999 los cuentos, en Guía triste de París y la novela La amigdalitis de Tarzán.
Hace algunos años tras una breve estadía en Perú el escritor decidió volver a Europa y establecerse en Canarias, ya que en Lima no podía escribir porque “cuando abro las ventanas de mi cuarto, entra mucha porquería, hay mucha suciedad en el ambiente” afirmó refiriéndose a la situación política del Perú.
Bryce ha cumplido con las tres cosas que debe hacer un escritor en la vida (de escritor):
1)escribir un segundo libro tan bueno como su primer éxito, 2) amar mucho y 3) ganar el premio planeta, esto último lo consiguió en 2002 con El huerto de mi amada.
Alfredo Bryce Echenique sigue escribiendo.

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1 Comentario en “La vida exagerada de Alfredo Bryce Echenique”
El saber un poco más de Alfredo Bryce Echenique, es un orgullo para un peruano, y me encantaría que nuestro Alfredo Bryce, dicte clases en las universidades del Perú, o conferencias, sería un verdadero deleite escucharlo.
Gracias.