A mediados del siglo XIX, Nicolai Gogol escribió una novela que fue considerada la primera de corte moderno en Rusia. Se titulaba Almas muertas, y al darle ese calificativo de moderna, la crítica literaria tuvo en cuenta el tratamiento que el autor le dio a sus personajes, las características de la trama, y el estilo de la narrativa. De Almas muertas solo fue publicada su primera parte en 1842, pues la segunda fue quemada por su autor en 1845. Se dice que el tema de este texto se lo sugirió Pushkin a Gogol, y la historia parte de un hecho de la vida real sustentado en Pável Ivánovich Chíchikov, un personaje cuya ambición desmedida por hacer fortuna lo lleva a concebir un negocio de proporciones sombrías: ofrecer a los hombres poderosos de la ciudad N., comprarles las almas de los campesinos fallecidos para evitarles el pago de los impuestos. A través de este personaje, Gogol hace un retrato, no exento de humor, de la Rusia feudal de la época, con sus relaciones de poder basadas en la condición oprimida de los campesinos. Diferentes clases sociales desfilan a lo largo de la novela, al igual que muchos paisajes descritos magistralmente. Tampoco faltan las apreciaciones personales del autor sobre diferentes temas, que lejos de aletargar la trama, la agilizan, captando más interés por parte del lector. Un ejemplo de ello son los párrafos siguientes: “En los anales universales de la Humanidad hay siglos enteros que parece que se podían borrar y ani¬quilar, por considerarlos inútiles. Se han cometido en el mundo muchos errores que, al parecer, ahora ni siquiera un niño los cometería. ¡Qué caminos tan tortuosos, estre¬chos, infranqueables y desviados ha escogido la Humanidad en su afán de alcanzar la eterna verdad, cuando ante ella había un camino recto, semejante al aquél que conduce a la maravillosa residencia destinada al soberano en el palacio!”
“Todos hemos salido del ‘Capote’ de Gogol”, expresó Dostoievski. El Capote era un relato de Gogol publicado en 1841, y Dostoievski cita tu título en esta frase para dar a entender la enorme trascendencia que tuvo para el realismo la obra de Gogol, a quien se le atribuye encaminar el romanticismo hacia un naturalismo vinculado a la comprensión de lo cotidiano.
Nikolai Gogol nació el 20 de marzo de 1809 en Sorochintsy, la hoy llamada Ucrania. Contaba con dieciséis años cuando su padre, un pequeño terrateniente, murió. A los diecinueve años viajó a San Petersburgo, donde se empleó en un ministerio. En 1829, resuelto a emprender con éxito la carrera literaria, costeó la publicación de un poema extenso titulado Hans Kuchelharten, que obtuvo críticas negativas por montón, lo que obligó a Gogol a retirarlo de las librerías donde se ofrecían sus ejemplares para la venta.
En 1831, Gogol se vincula a la universidad como profesor de historia, y allí conoce a Pushkin. Ese mismo año agrupa unos relatos en el libro Veladas en un caserío de Dikanka. Estos relatos bucólicos consiguen el aplauso de la crítica y del público, y lo inducen a entregarse de lleno a la literatura.
El segundo libro de relatos o novelas cortas, Mirgorod, le sigue allanando el camino hacia el éxito. Entre estos se encuentra Taras Bulba, la narración épica sobre los cosacos ucranianos. En esta epopeya Gogol recrea la heroicidad de un pasado en la figura del capitán Taras Bulba, un héroe que simboliza la libertad, y que en el siglo XVI se enfrenta a los tártaros, polacos, y turcos. Esta es la novela más romántica de Gogol, por su acento lírico con el que aborda el sentido de honor de su personaje principal.
La pluma de Gogol también se ocupó del género teatral. En 1835 publica El inspector, la primera de las tres comedias que escribió. En este texto satiriza sobre la corrupción de la burocracia zarista. La reacción del público fue negativa, y el autor abandona San Petersburgo para instalarse en Suiza, luego en Paris, siendo Roma su destino definitivo. En esta ciudad es donde escribe Almas muertas y El Capote, considerado un gran relato en el que está de nuevo presente una irónica versión de la Rusia corrupta con sus burócratas grises. Aquí el protagonista es Akaki Akakievich, un funcionario de bajo rango en la administración civil que descubre que su antiguo y gastado abrigo o capote ya no le servirá para afrontar otro invierno y manda a coser uno nuevo a un sastre, teniendo que hacer grandes sacrificios para poder pagárselo. Cuando estrena esa capote para ir a una fiesta de la oficina, Akaki se siente seguro, como si esa prenda de vestir le hubiera devuelto la confianza en sí mismo y le hubiese conseguido la aceptación de los otros. Sin embargo, cuando regresa a su casa es asaltado y le roban el nuevo capote. Desde entonces busca ayuda en las autoridades para recuperarlo, pero solo obtiene negativas y desdeño. En este cuento Gogol se apoya en la figura de un hombre pobre material y espiritualmente para denunciar los abusos de los más fuertes y poderosos, y su indolente indiferencia frente a las injusticias sociales. El estilo de Gogol en este cuento es de nuevo divertido, lo que se convierte en una excelente herramienta para atrapar al lector y comprometerlo con la trama. Y es que como escribió el historiador Marc Slonim: “Gogol es capaz de reproducir sonidos, olores, y formas, con una brillantez verbal y una fonética casi misteriosa”.
Después de escribir El Capote, Gogol emprende un viaje a Tierra Santa. Entonces sufría de frecuentes estados depresivos y, tras su regreso a Roma, se entrega al misticismo, estimulado por un sacerdote que lo induce a renegar de su obra. Es la época en que el escritor rompe manuscritos que considera pecaminosos y se declara partidario del orden autocrático y patriarcal para salvar a Rusia.
Gogol muere el 4 de marzo de 1852, a los cuarenta y dos años de edad, sin haber contraído nunca matrimonio. Es el momento de recordar las palabras que escribió Trotsky en su memoria: “Lector, somos bárbaros, no amamos de verdad profunda y entrañablemente, a nuestros clásicos”.

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2 Comentarios en “Nikolai Gogol”
ME PARECE EXCELENTE LA OBRA DE GOGOL SOY SU ADMIRADORA.
TIENE UN ESTILO MUY PROPIO.
QUIERO APRENDER DE EL A TRAVES DE SU OBRA.
[...] Se trata, por tanto, de una sátira inocente, exenta de amargura, y en la que se da una comicidad directa, sencilla, lograda a través de situaciones, personajes y diálogos que mueven a la risa franca y abundante. Sin duda, es buena muestra del talento y del talante de Gogol. [...]