De un tiempo a esta parte, se han puesto muy de moda las narraciones de ciencia-ficción apoyadas en tesis científicas o, dicho de otro modo, las novelas en las que se presenta un argumento que parece inverosímil pero que, a la luz de los recientes hallazgos de la Ciencia, quizá no lo sea tanto.

Portada de la novela
Y es, precisamente, por estos caminos por los que discurre la narrativa de Bernhard Kegel (Berlín, 1953). Biólogo marino, ha publicado algunas obras cuyo tema es la ingeniería genética y la historia de la ciencia y ahora da a la luz una novela en la que habla de lo que conoce bien: el mar y los desastres que el ser humano produce en él.
‘El Rojo’, que así se titula, narra la historia de un biólogo alemán que viaja a Nueva Zelanda para superar la muerte de su esposa. Durante su estancia allí, se produce un fuerte maremoto que destruye lo que encuentra a su paso. Pero, además, hace aparecer en las aguas costeras una especie extraña y nunca vista hasta entonces: un calamar gigante y depredador, que ataca a todo lo que encuentra a su paso y al que bautizan como ‘El Rojo’. Ante tal hallazgo, el científico decide quedarse para investigarlo, lo cual dará lugar a una serie de peripecias.
La obra ha sido calificada por la crítica como ‘un thriller ecológico’, alegando que la intención de Kegel es, una vez más, concienciar al mundo de la situación catastrófica en que se hallan los mares, y este ingrediente se encuentra sin duda en la novela.
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Hay pocas obras que gocen en la actualidad de un culto tan popular y extenso como la ‘Guía del autoestopista galáctico‘. Esta “trilogía en cinco partes” surgió de la adaptación a novela de un serial radiofónico que su autor,
James Graham Ballard es uno de los últimos representantes históricos de la ciencia-ficción social, una tradición que vincula a George Orwell y Aldous Huxley con William Burroughs (‘El almuerzo desnudo’) o Anthony Burgess (‘La naranja mecánica’). Ballard, que publicó este año su autobiografía y



El mundo feliz o perfecto de Huxley es un mundo deshumanizado, donde los hombres carecen de sentimientos y pasiones, donde la procreación es una cosecha y la sociedad se haya dividida en 5 grandes tipos de hombres. Una sociedad maniatada por las drogas legales que el propio estado suministra para mantener la paz, evitar la pobreza y proporcionarle un placer y éxtasis plástico tranquilizante. Es el mundo feliz de Huxley la representación más horrorizarte de la pérdida de la libertad para elegir y la conciencia para vivir.



