Flint pretende crear un catálogo de almas. Ése es el hilo conductor que guía la primera novela publicada por el canario Armando Ojeda. Flint, crónicas de Villa Palmera es una desquiciante historia sin principio ni final y casi sin pies ni cabeza, pero capaz de transportar al lector al lugar más oculto de la extraña mente de este joven escritor y periodista.
Una delincuente japonesa con poderes sobrenaturales, un viejo astrólogo que ha perdido la vista pero sigue siendo capaz de ver más allá del universo, su especial y misterioso sobrino, un ex nazi camuflado de adinerado empresario hotelero que esconde en su cajón una poderosísima arma secreta, un chino que cuenta historias extrañas en un cuarto ubicado bajo un sexshop, entrecruzan sus vidas con el joven filósofo Jeremías Flint, empeñado en encontrar la más pura esencia del hombre. Su compañera Guadalupe tratará de ayudarle en este viaje sin partida ni retorno que coloca al lector en un universo paralelo en el que todo es posible.
Un río de pintura surgirá de las mejores obras de arte colgadas en el British Museum para acabar elevándose hasta las grises nubes del cielo londinense. Una araña cibernética correrá por los pasillos del aeropuerto de una minúscula isla turística para provocar un caos nunca antes conocido. Un grupo revolucionario surgirá de la nada dispuesto a poner el mundo patas arriba por la falta de movilidad del pensamiento. Mientras, el Autor, periodista a la caza de la mejor historia posible, se quedará prendado de su propia historia incapaz de mancillarla mostrándosela al mundo.
Todo ello y mucho más surge de las Crónicas de Villa Palmera, una isla en forma de mano ubicada en el centro de una estrella de cinco puntas, a isla por punta, que se encuentra rodeada de otras ocho islas pequeñas, extrañas, misteriosas y mágicas, todas ellas restos de la mítica Atlántida, que acercan al lector a una mezcla de modernismo, surrealismo, fantasía y el más enraizado ideario canario visto a través de los cristales llenos de matices de Armando Ojeda.
De este modo, no es extraño que todo el que se acerca a esta divertida y sorprendente novela, no pueda parar de leerla hasta engullir hasta la última sus páginas. Sólo una editorial como Anroart, experta en literatura joven y fresca, podía ofrecer algo así.
El libro cuesta 14 euros y podéis localizar una librería cercana que lo venda poniéndoos en contacto con la distribuidora Maidhisa, encargada de la distribución en península y Baleares, o con Puvill Libros S.A., distribuidora para Europa y América. En Canarias, el libro se encuentra en todas las grandes librerías de las islas, como Lemus o La Isla. En cualquier caso, tanto en Canarias como en el resto de España cualquier librería cercana debería poder pedíroslo a la distribuidora sin problemas, tan sólo dándoles los siguientes datos:
Título: FLINT; Subtítulo: CRONICAS DE VILLA PALMERA; Autor: OJEDA, ARMANDO; Editorial: ANROART EDICIONES; ISBN: 978-84-96887-61-9.

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Perteneciente a la saga de Elkunen o ciclo Hainish (Planeta de exilio, La ciudad de las ilusiones…), esta novela se ha convertido en un hito de la literatura de ciencia ficción por sentar las bases de uno de los hallazgos más fructíferos del género, el ansible, un aparato capaz de transmitir instantáneamente, a una velocidad mayor que la de la luz, que aparece luego en obras de autores como Elizabeth Moon, Vernor Vinge y Orson Scott Card, y cuya invención Le Guin noveló en Los desposeídos.
Es considerado uno de los maestro de la ciencia ficción, aunque él no considere que lo que escribe sea ciencia ficción. (Como muchos artista se sienten molestos cuando les ponen una etiqueta. Otros escritores tiene una actitud distinta, no les molesta que los cataloguen, ya que esto les simplifica trámites tediosos, como cuando un periodista les pregunta: cómo definiría su estilo, maestro?).
La donación de un original de manera altruista ha sorprendido a muchos coleccionistas quienes hubieran estado dispuestos a pagar miles de dólares por un original en perfectas condiciones del querido trepamuros. Pude comprobar entre los fanáticos de cómics de mi ciudad que la envidia y las frustración los embargaba al enterarse de la noticia. Estoy muy seguro que ellos no hubieran tenido el dinero supuesto de una venta de semejante ejemplar a coleccionistas fanáticos (el presupuesto de mis amigos fanáticos de cómics no pasa de los 200 euros), pero con toda la seguridad la posibilidad de fantasear con la idílica adquisición del legendario número los ponía verdes de envidia.
Cuando llegué la cine, uno de los más elegantes de mi ciudad, mi primera sorpresa fue encontrar una larga cola. En mi decepción pensé “vaya no fueron pocos los elegidos para el pre- estreno mundial”. Sin embargo la presencia de preciosas anfitrionas me devolvió la alegría. Estaba acompañado un viejo compañero de la universidad que no había abandonado su humor ácido pese a ocupar un cargo de subgerente en la más grande compañía de telefonía española afincada en mi ciudad. Su lapidaria frase al momento de instalarnos en la cola del cine me abstuvo de hacer algún comentario emocionado de fan empedernido de historietas. Mi gris amigo espetó “Ojalá esta tontería valga la pena porque no me gusta hacer colas”. Comprendí entonces que mi entusiasmo por ver la película la guardaría para mí mientras esperaba en la cola. Afortunadamente tuvimos tema de conversación al observar detalladamente la dulce sonrisa de la rubia anfitriona que se tomaba fotos con algunos invitados. Estuve tentado de ponerme detrás de la maqueta del hombre de hierro (esas maquetas en las que uno pone la cabeza en un hueco para que su figura aparezca sobre con el cuerpo del héroe) pero mi sentido del ridículo me evito pasar esa vergüenza. Pero si hubiera tenido 15 años de hecho que me tomaba esa foto con la anfitriona.
Recopilación de cuentos, publicada en 1951, un año después de 
En el acto de entrega del II Premi Miasma celebrado el sábado 12 de abril de 2008 en el Bar El Vermell de Manresa, el jurado decidió otorgar el premio al mejor relato de ciencia ficción a la obra “Déus de vidre” de Carles Malet i Falcó. De este modo, Carles Malet, doctor en ingeniería química, revalida el premio que ya obtuvo el año pasado en la misma categoría.


