«Queremos dar aire que respirar, porque el deseo es salud, y sobre todo queremos recuperar el culto a la erección, al hedonismo, a las fértiles cosechas que una buena y gozosa literatura puede ofrecernos. Y, a través de nuestros libros, a través de nuestra y vuestra sonrisa vertical, constatar que el escribir sobre lo biológicamente apetecible es algo inmanente a todos los tiempos, a todas las geografías, a todos los hombres» (Jose Luís García Berlanga)

La novela erótica parte de la literatura clásica
A veces la imaginación puede superar a la ficción, sobretodo cuando hablamos de literatura. En la editorial Tusquets lo saben bien, por eso siguen difundiendo la literatura erótica desde su celebrada colección La sonrisa vertical. El erotismo en la literatura, quizás a causa de nuestra herencia occidental judeo-cristana, siempre ha sido denostada y considerada como lectura de segunda. Sin contar con los años de la censura, evidentemente. Y no solo la censura contemporánea, sino aquella ejercida por la Inquisición y desde las instituciones eclesiásticas. Puede que nos quede muy lejos, pero es la herencia cultural de todos nosotros.
Así, la Sonrisa vertical recoge obras clásicas y demonizadas en su época, escritas por autores malditos. También encontrarás un buen nombre de manuscritos antiguos de alto contenido erótico y pertenecientes a escritores anónimos. Por otro lado, también podrás deleitarte con relatos mucho más contemporáneos, e incluso actuales. Cuentas con 148 títulos diferentes entre los cuales elegir.
Klaus Kinski relata el abrumador compendio (imaginado o real, eso es otra cuestión) de sus conquistas sexuales, de manera detallada y en estricta correlación con su vida, en el libro autobiográfico Yo necesito amor. Almudena Grandes se adentra en los abismos del despertar sexual en Las edades de lulú, uno de los clásicos modernos españoles. Y el Marqués de Sade somete, en La filosofía del tocador, a una jovencita de quince años, puesta a merced de tres hombres que no conocen la frontera entre el bien y el mal. Multitud de autores se dan cita en esta colección: Henry Miller, Eduardo Mendicutti, Georges Bataille, Margueritte Duras y hasta un irreverente Camilo José Cela en La insólita y gloriosa hazaña del Cipote de Archidona.
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Como muchos gustan de repetir poniendo al Siglo de Oro como ejemplo, los períodos de crisis económica parecen ser excelentes caldos de cultivo para el desarrollo de las artes, en especial la poesía. Pudiera ser que la lírica, tenida por superflua y aparcada durante la racha de bonanza material, experimente un pico de demanda cuando el consumidor rechaza los activos-basura de la industria cultural inflacionaria a favor de la inversión a largo plazo en valores poéticos sólidos y perdurables.
Pocos días antes de que se sepa el ganador del 


