Tratar de ser escritor en el siglo XXI es un reto al que sólo los verdaderos locos y amantes de la literatura llegan a arriesgarse. No es extraño que, en consecuencia, los textos que se descubren como originales en este siglo sean obras extrañas, llenas de recovecos, de ensoñaciones, de paranoia, incluso. El escritor de esta década angustiosa para la literatura podría considerarse más maldito que el mítico Edgar Allan Poe.
En un tiempo en el que la televisión, el cine, la música y los videojuegos han conquistado la hegemonía sobre el tiempo libre de los ciudadanos, la literatura queda relegada a un pequeño espacio, ocupado principalmente por los viajeros de metro, tren, autobús o avión, o por los veraneantes de playas y piscinas solitarias. Un tipo de lector que, de forma generalizada, no busca grandes complicaciones en los textos a los que se acerca y mucho menos se preocupa por encontrar letras novedosas. Un lector al que hay que ponerle el libro en las manos para que se acerque a él.
Novela histórica, novela rosa, algo de ciencia ficción, historias costumbristas, autoayudas o los autores de siempre copan la mayor parte de la producción literaria que las editoriales ofrecen. Pocas empresas se arriesgan a publicar textos de desconocidos que se salgan de lo que marcan las tendencias de los best-sellers, porque puede no ser rentable, porque el negocio de la literatura hace mucho que dejó de ser rentable.
Con esta perspectiva, el nuevo escritor tiene que adaptarse a esas formas literarias que triunfan para poder sacar algo por su trabajo o bien conformarse con vivir su arte como un hobby que desarrolla únicamente para la satisfacción de unos pocos lectores, tan locos como él, que buscan la originalidad y la frescura en nuevas formas de acercarse a la literatura.

Internet es, sin lugar a dudas, un espacio inigualable para comenzar a mostrar al mundo estas nuevas formas. Los libros digitales, los blogs literarios, los redifusotes de este tipo de blogs, son hoy los cafés literarios de antaño en los que las jóvenes plumas más brillantes comienzan a darse a conocer. Un ejemplo de ello es el directorio Blogteratura, un espacio en el que, ordenados por categorías, se agrupan algunos de los mejores blogs literarios en español de todo el planeta.
Poesías, novelas, cuentos, microrrelatos, ensayos de una calidad inigualable, se amontonan en este directorio que, en la actualidad cuenta con más de 3.000 páginas registradas, todas ellas incluidas después de haber sido sometidas a un exhaustivo análisis por parte de sus creadores para comprobar la calidad de los textos que en ellas se publican. “Una generación se leerá en boceto, antes de la obra”, reza el lema de la página. En algunos casos probablemente se trata de un vaticinio.
Sólo en lugares como éste, el lector ávido de nuevas formas de escritura, de letras frescas, de historias diferentes que se alejen del acomodamiento que producen los best-sellers, puede encontrar un poco de luz al fondo del túnel que en nuestros días es la literatura.

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No siempre es fácil enseñar algunas cosas, por ejemplo, para que los más pequeños no hablen con desconocidos siempre fue más útil el cuento de Caperucita que una lección moral sobre a quiénes tenemos que hacer caso; para inculcarnos la humildad y el triunfo de la sencillez frente a la ridiculez de una belleza ficticia, no hay nada mejor que la Cenicienta, Blancanieves o, incluso, el Patito Feo, para mostrarnos qué importante es el trabajo tenemos a los Tres cerditos. En los cuentos hay múltiples ejemplos de comportamiento, grandes lecciones para pequeños destinatarios. Es la forma más simple de añadir ‘temas transversales’ (por decirlo de alguna forma) a la educación infantil.
Cuando hablamos de 
Nunca se tiene demasiados libros, pero entre el canon de las bibliotecas, el precio más que abusivo que las editoriales ponen a sus productos, y el poco espacio libre que queda en nuestras minicasitas de 30 metros cuadrados, la opción de conseguir libros gratis para leer en la pantalla de nuestro ordenador es una de las únicas factibles.
La tía de Fabrizio, la fascinante Gina, duquesa de Sanseverino, y su amante, el primer ministro del ducado, Conde Mosca, urden un plan para promocionar la carrera del adorado sobrino en la corte de Parma. A toda costa deciden quitarle la idea de hacerse militar y le convencen para que se haga cura, aunque su vida no tenga tantas aventuras. Gina es objeto de las proposiciones del detestable príncipe Ranuccio-Ernesto IV, al que se ha jurado rechazar con todas sus fuerzas.
La fe en el partido comunista y en las masas, especialmente en el campesinado, y la sublimación de los intereses individuales para atender a los comunitarios constituyen el eje ideológico en torno al que gira el pensamiento maoísta. El Libro Rojo es una especie de misal comunista. Durante la revolución cultural, estudiar el libro era obligatorio en las escuelas y en el lugar de trabajo. Todas las unidades de producción organizaban sesiones grupales de horas de duración para el estudio de las distintas indicaciones que se suceden a lo largo de los treinta y tres capítulos en los que se divide el libro. Las frases procedentes de 



