La guerra civil española es fuente de material literario desde hace muchas décadas. Las principales editoriales españolas editan cada cierto tiempo algún libro acerca de las consecuencias que tuvo ese terrible conflicto en la sociedad española. En el campo de la literatura española se puede hablar de un antes y un después de la guerra civil española. Además en cuestiones comerciales se puede hablar de un boom editorial en el mercado hispanoamericano. A pesar del indudable éxito editorial de este “subgénero” literario, su aceptación en América Latina ha sido pobre y en muchos casos ha provocado reacciones de hastío y rechazo. Para sintetizar la percepción de este boom literario que solo arrasa en ventas en España podemos citar la palabra de un visitante a una librería de América del Sur: “¿Otro libro de la guerra civil española? pero que aburridos para insistir en ese tema”.
Quizás uno de los mayores problemas de los libros acerca de la guerra civil española es el extremo localismo. Otras guerras, como la segunda guerra mundial, tienen la ventaja de mostrar un fenómeno mundial que de alguna manera afectó a todo el mundo. En cambio la guerra civil española fue crucial para la sociedad ibérica, pero al resto de países del mundo le fue relativamente indiferente. No tuvo mayor trascendencia histórica o política en los países de América Latina por poner un ejemplo.
Un ejemplo de revolución o conflicto social que a pesar de ser nacional afectó a todo el mundo es la revolución rusa. En menor medida también lo fue la revolución cubana, aquella revolución fue vista como una gesta romántica que conmovió a toda América; la anglosajona y la latina.
También algunas grandes guerras españolas afectaron al resto del mundo como aquella que los enfrentó a los moros. En ese caso la guerra de conquista mora y posterior guerra de reconquista española fue vital para la civilización occidental ya que supuso el avance más grande de la cultura árabe por conquistar europa. Igualmente el conflicto bélico entre España e Inglaterra fue crucial para un mundo colonizado por las potencias inglesa y española.

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Quizás el mejor consejo que se le puede dar a las personas que quieren “aprender” a escribir es, sencillamente, “aprender” a leer. En ese sentido Borges no estaba tan equivocado cuando decía que todo lo que había leído era aún más importante que todo lo que había escrito. En esta “humilde” frase se encuentra concentrada toda una teoría sobre la literatura que, años después, generó (y sigue generando) repercusiones, ecos, en las diferentes áreas de la filosofía y del análisis literario.
El uso de la expresión “poetas malditos”, ante la influencia de la obra de Verlaine, se extendió a todos los dominios nacionales y pasó a designar así a todo aquel
Existe un breve texto de Borges aparecido en el primer cuarto del siglo XX llamado “El escritor argentino y la tradición”, publicado en Discusión en 1932. En ese tempranero ensayo Borges plantea el problema de la nacionalidad del escritor y de lo escrito resolviendo la duplicidad por medio, cuando no, de una paradoja. Borges, citando a 
Tanto la poesía como el habla cotidiana buscan comunicar sintéticame, sin embargo el oscurecimiento del código poético nos provoca un cierto extrañamiento que nos obliga a prestar más atención cuando leemos un poema.


