El libro es un recorrido por el camino éxitoso del propio autor, Neil Strauss, ex crítico de música de la revista Rolling Stones y del periódico New York Times, cuya vida dio un giro de 360 grados al inscribirse en uno de los numerosos clubes de ligoteo que existen en EE.UU. Allí conocerá a su maestro Mystery, quién le desvelará para siempre los secretos de la seducción. Aunque banal y frívola en ciertos pasajes, este manual de la seducción representa una parada obligatoria para los menos afortunados y abre una nueva ventana a un público que ansia alcanzar la pócima sagrada para lograr el éxito con las mujeres. Motivo de duras opiniones por parte de la crítica más moralista, El Método, descubre, además, una porción de la sociedad que, escondida, saca a la superficie un mundo de perdedores y fracasados que se encierran en sí mismos, ante la codiciosa y nada democrática vida nocturna del siglo XXI.
Por la narración de este volumen desfilan personajes famosos y verdaderos iconos sociales como Tom Cruise, Britney Spears o Courtney Love. El resto de los personajes, cuya identidad se esconde siempre en sus sobrenombres son el propio protagonista, Style, o Playboy, Mystery, Number9, Vision, Sickboy, Rasputín, Matador of love, Twotimer y Herbal, entre otros.
La contraportada del ejemplar recoge con precisión el argumento del mismo: “Este libro nos detalla la increíble historia de Neil Strauss, periodista de prestigio y hombre vulgar, que pasa de ser un desgarbado escritor a ser el genial e infalible Style, un tipo irresistible para las mujeres. Strauss se infiltró en un grupo que se autodefinen como “maestro de la seducción“, una comunidad de hombres que se ponen en contacto a través de Internet, siguen a un gurú que imparte cursos presenciales y dedican su tiempo a perfeccionar la técnica”.
Pero justo en el momento en que la vida de Style es mucho mejor de lo que él jamás hubiera podido soñar (usa el método con Britney Spears, recibe clases de Tom Cruise, comparte mansión con Courtney Love y es elegido “maestro de la seducción” número 1 del mundo), se enamora de pies a cabeza de una mujer que es capaz de ganarle en su propio juego.”
Además, se acompañan de otros no menos comerciales y publicistas como: “La comunidad secreta de los maestros de seducción al descubierto“, “El sistema infalible para llevarse a las mujeres a la cama” o “Las mujeres pueden hablar de forma abierta y sencilla sobre los hombres y sexo gracias a Sexo en New York y Bridget Jones. Pero ¿y los hombres? Bien, parece que ahora lo podrán hacer con El Método“.
Una de las características más destacadas del libro, así como atrayentes, son los términos propios que emplean a lo largo de la historia, que incluso se recogen en las últimas páginas de la publicación. Entre ellos, para los más curiosos, podemos citar: Crear Hielo: ignorar a una mujer para hacer que anhele tu atención, MAG: macho alfa del grupo, SET: grupo de personas con posible objetivo, TTF: típicos tíos frustrados, MDLS: maestros de la seducción, IDI: indicación de interés, Sargear como sinónimo de ligar o el de Nega, algo así como una afirmación ambigua o insulto accidental que un hombre dedica a una mujer atractiva.

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Tomás, un médico mujeriego, conoce a Teresa casi por casualidad y se la lleva a la cama. Tras descubrir que ella no es como las demás (con ella el juego no es el mismo, parece ir más allá del sexo), inician un extraño romance lleno de contradicciones, como las aventuras de Tomás o lo pronto que comienzan a vivir juntos. Este encuentro tan accidentado será el centro de una espiral que obedece a la vez a la malicia del azar y la fatalidad del eterno retorno, y que irá volviéndose cada vez más dolorosa, más insoportable, a medida que vayan entrando personajes como Sabina (la atractiva fotógrafa) o Franz, el amante de ésta, un marido idealista que encuentra el sentido de su matrimonio en la infidelidad.
Publicada en su momento bajo el seudónimo de
Lo sensual, lo íntimo, lo excitante. Estas son las claves que todo buen relato erótico tiene que cumplir para sucumbir a los sentidos de los que disfrutan del placer que proporciona este tipo de lectura. La capacidad de conmover a las personas hasta la extenuación de sus cuerpos a través de las palabras es algo que sólo la literatura erótica consigue.


