Entrada categorizada en ‘Literatura infantil’

Autores, Cuentos, Literatura, Literatura infantil

Rescate de la dignidad animal en El caballero Carmelo de Abraham Valdelomar

Dintancia con la tradición disfórica para valorar la vida
Por Gonzalo Valdivia, en 12 de Agosto de 2008

Los cuentos que hablan de la estrecha relación del hombre con los animales tienen que reflejar la fragilidad de la existencia de las mascotas, muchas veces su sufrimiento, pero descrito de manera humana, sin embargo esta verbalización coge interpretaciones de actos animales que se aproximan a  sus similares humanos. En esta recreación se puede tender a la emotividad, pero no por ello se anulan los recursos literarios que emiten contenidos, modos de pensar o juzgar las cosas, más aún si el sufrimiento animal es motivado por costumbres humanas. El cuento de Abraham Valdelomar (1888-1919), El caballero Carmelo (1918), recrea una desigual pelea de gallos, donde el protagonista es un gallito viejo, el Carmelo, que tiene que enfrentar a un gallo más joven y fuerte, el Ajiseco, en una pelea donde muere el joven retador y el protagonista agonizará unos días entristeciendo a sus amos niños. Este cuento se entrega a los adolescentes y niños en el colegio peruano, lamentablemente no se guía a inferir todas las ideas que intentan abolir esta costumbre de la pelea de gallos, que están presentes en el cuento, pero que necesitan ser decodificadas a la luz de la teoría literaria. El momento ideal para sensibilizar a las personas es en su infancia, la tarea no puede ser exclusiva de las sociedades protectoras de animales, sin embargo en un mundo global, las reflexiones desde el arte y los juicios estéticos pueden trascender en develar el deber ser de la convivencia armónica entre el hombre y los animales.

El medio rural: Abraham Valdelomar escribió este cuento desde Roma, evocando su niñez y reconstruyendo la óptica de un narrador infantil. Los recuerdos de su aldea natal San Andrés en Ica, Pisco describen el paisaje, la vida de pueblo y la fiesta nacional como pretexto para realizar apuestas en las peleas de gallos, espectáculo a muerte que eleva la adrenalina de su público. El narrador recuerda su casa, a otros animales como pollos, patos, una cabra, sus hermanos, y el escenario de pueblo pequeño donde todo comentario se expande rápidamente, es reflejo de ello el desafío a su padre que compromete el prestigio del gallo, ya retirado de las lides y viejo, de negar su raza, por boca de otro gallero, lo que lleva a este jefe de familia en una interpretación cerrada del honor a arriesgar a Carmelo ante el joven rival. Hay contacto con la naturaleza, el alba se relaciona a la niñez evocada y al canto del gallo Carmelo, al regresar de la arena con el vencedor herido pasarán los niños por la orilla del mar en un camino largo hacia su casa, para purificar al desfalleciente animal con la vista de la vastedad del agua del dolor de sus heridas.

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Autores, Cuentos, Literatura, Literatura infantil, Otros

Mirar lo esencial en el otro en el Principito de Antoine de Saint-Exupéry

Encuentro con el Otro aprendiendo su esencia
Por Gonzalo Valdivia, en 6 de Julio de 2008

Antoine de Saint Exupéry (1900-1944) recibió de niño una educación humanista, era ya un escritor reconocido antes que su avión fuera derribado durante la segunda guerra mundial, por el aviador nazi Horst Rippert, quien se arrepintió de su crimen y se reconoció lector de Saint Exupéry. En obras anteriores a El Principito (1943) como Vuelo Nocturno (1931), Tierra de Hombres (1939), Piloto de Guerra (1942) y su libro póstumo Ciudadela (1948) los valores humanos de la amistad y el compañerismo están destacados, más aún en el marco fatalista de la adversidad. El Principito es un ser solitario que al llegar a la Tierra descubre el valor de la amistad, establece empatía con el aviador y surge un desdoblamiento de la conciencia del autor que presenta su infancia en diálogo con su madurez. Saint Exupéry si bien procedía de una familia aristócrata sufrió la orfandad a los cuatro años de edad y tuvo una relación difícil con su esposa salvadoreña Consuelo Suncin, inspiración para la flor en el relato de El Principito. Su biografía fue conocida y comprendida por su mejor amigo, el periodista socialista francés de origen judío León Werth, destinatario de la dedicatoria de este libro. Werth simbolizaría la posibilidad de comunicación entre los hombres, ya que es una persona mayor que entiende las cosas de los niños.

Es en el tema de las relaciones humanas y del encuentro con el Otro que centraré este artículo. La búsqueda de la amistad hace que el hombre vea lo esencial en los seres que simpatizan con él. Lo esencial de cada uno sea hombre, flor, animal o estrella lo hará distinto de miles de otros semejantes a él o ella. Hay un proceso de aprendizaje de la amistad en el viaje del Principito, primero a través de planetas pequeños donde viven adultos solitarios como él, dedicados a una sola tarea, sin tiempo a interactuar totalmente con el otro que los quiere conocer, este aprendizaje será potenciado en la tierra donde solo la nostalgia por su planeta natal y la fidelidad a su flor lo harán partir, dejando a los nuevos amigos sin él.

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Literatura infantil, Literatura juvenil, fantasía
El regreso de Ironman

Desde la oscuridad

Por Alberto Alejos, en 20 de Abril de 2008

El Hombre de Hierro vuelve a la cima de la popularidad y es tiempo de hacer un repaso sobre su historia. La historia original de Tony Stark o Ironman publicada en los años sesenta por Stan Lee en el fabuloso número 39 de la revista Tales of Suspense es uno de lo grandes hitos de la historieta de superhéroes americana. El primer relato de Ironman contó con un argumento fue firmado por Larry Lieber (hermano menor de Stan Lee) en el guión y por Don Heck en los lapices. Fue una historia pequeña que luego fue contada nuevamente muchas veces. Tenía ya el sabor de los grandes clásicos.

ironman.jpgUn multimillonario, frívolo y con clase llega a Vietnam para probar una de las armas que le está vendiendo al gobierno de los Estados Unidos. El conflicto bélico le importa muy poco al exitoso millonario, pero el destino le tiene preparada una sorpresa. Una mina estalla mientras inspecciona la zona y queda con el corazón herido. Luego, en estado moribundo, es llevado por las soldados de la resistencia comunista vietnamita a sus cuarteles secretos para salvarle la vida a Tony Stark y ofrecerle la oportunidad de salvar su vida a cambio de fabricar las mejores y más poderosas armas para el Vietcong. Stark no es un héroe todavía y confundido acepta el trato diabólico del jefe de la tropas del Vietcong. Pronto comprende que su situación es crítica. Su corazón está demasiado debilitado y tarde o temprano morirá. Las intenciones del Vietcong son simplemente mantenerlo con vida hasta que les fabrique poderosas armas. Atrapado por la oscuridad Stark se hunde en el abismo.

Esta es la premisa de la historia de Stan Lee ¿puede un hombre, atrapado en la mayor oscuridad posible, resurgir con solo su voluntad hasta transformarse en un hombre de hierro invencible y poderoso? Es la vieja historia de la caverna de Platón. El hombre vive encerrado en la oscuridad de la ignorancia hasta que un ser talentoso y excepcional se arriesga y encuentra la luz.

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Cuentos, Literatura infantil

Las aventuras de Pinocho

Por Inma Manzanares, en 8 de Febrero de 2008

Sin duda le crecerá la nariz a quien diga que no ha leído jamás nada sobre este muchachito maleducado, travieso, mentiroso, bueno para nada, que, no obstante, acaba teniendo una pizca de generosidad y acude a salvar a su papá. Pero cuántos de los que hemos leído el cuento, hemos leído el original. Aquí ya son menos. Y es precisamente la más interesante de todas las versiones, de la que se pueden extraer más lecciones y donde las aventuras y las travesuras de este trozo de pino convertido en muñeco son más colosales, donde el hada buena es más buena y, a veces, más humana (y ¿por qué no? Más azul).

Les invito a leer, no ese pinocho reinventado de los cuentos troquelados, ni aquel otro, de la factoría Disney que bailaba con un gato y trabajaba como marioneta, sino el otro, el que escribió Carlo Collodi y fue publicado por entregas en el Giornale per i Bambini, a partir de 1881 y hasta enero de 1883. Hay grandes diferencias entre unos y otros, quizás la más llamativa sea el hecho de que el Pinocho de Collodi nunca trabaja de marioneta, aunque como veremos, a veces, se comporta como una marioneta en manos de gente malvadas y sin escrúpulos. Y el dueño del teatro de marionetas en el cuento de Collodi es un hombre que, pareciendo rudo, en el fondo es un buenazo que se apiada del pobre niño de madera y de su padre que lo espera en su casa y le da unas monedas que luego provocarán otras aventuras o desventuras

Pero mejor será no empezar a adelantar nada, e ir, directamente, al cuento, que todos creemos conocer hasta que leemos el de Collodi.

Nuestra historia empieza en el taller de carpintero de maese Antonio o maese Cereza (sobrenombre que le viene por el color moráceo de su nariz). El viejo carpintero encuentra un trozo de madera, idóneo para terminar una mesa, pero justo cuando le iba a dar el primer golpe, oye una vocecita que lo recrimina por querer golpearlo. Por supuesto, cuando se da cuenta de que quien le habla es el tronco, ve el cielo abierto al poder desprenderse de él, cosa que ocurre en seguida: un vecino de maese Cereza, su amigo Geppetto va a pedirle un trozo de madera, dentro de su hambruna y miseria ha ideado una forma de ganarse la vida, dar la vuelta al mundo y conseguir un trozo de pan y un vaso de vino. Todo ello, gracias a que va a hacer un muñeco de madera que baile, practique esgrima y dé saltos mortales.

Geppetto, una vez en su casa, en la que hasta el humo de la cazuela era decoración pictórica de la pared, le pone nombre a su futuro muñeco, lo va a llamar Pinocho, pero no porque sea madera de pino, sino porque conoció a una familia con ese nombre, en el que ‘el más rico de ellos pedía limosna’, por eso supone que le va a traer suerte.

Collodi no para de sorprendernos con salidas de este tipo, entre irónicas, burlonas y algo esperpénticas, en las que ya apunta cierto surrealismo.

Después de mucho luchar, Geppetto consigue terminar el muñeco, bueno, casi terminarlo, porque, al pobre, entre tanta travesura de Pinocho, se le olvida ponerle las orejas.

Las tropelías de Pinocho provocarán, desde el principio, una serie de desventuras, que dejarán al pobre Geppetto en prisión, sin culpa alguna y al muñeco solo en casa, sin nada que comer, y con un grillo parlante que acabará aplastado contra la pared, por querer leerle la cartilla a la díscola criatura.

No se preocupen, el Grillo volverá a aparecer, no siempre con forma de grillo, pero eso sí, siempre dispuesto a cantarle las cuarenta a este desobediente Pinocho.

Pero no sólo el Grillo se va a metamorfosear a lo largo del cuento, el mismo Pinocho pasa de ser un tronco de madera a ser un muñeco, va a ser confundido con un ladrón y lo van a tratar como a un perro guardián, lo van a creer un extraño pez y casi va a morir frito en la sartén, luego será un burro (nada de tener sólo orejas y rabo de burro, se convierte en un burro auténtico), de nuevo muñeco de madera, para trabajar como un burro, ahora sin serlo, y terminar, finalmente, como un niño de carne y hueso, en premio a su buen corazón hacia su padre y hacia su amada Hada, claro que para eso, tenemos que llegar a los últimos capítulos.

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Libros, Literatura infantil, Taller de escritura

Cosas de niños

Por Inma Manzanares, en 2 de Febrero de 2008

Hace unos días, les invité a pasear por un rincón literario de internet, en aquella oportunidad se trataba de la página de diagonautas, un lugar de encuentro de escritores platenses.

Hoy me gustaría que me acompañaran por otro de estos rincones literarios que hay en Internet, que tienen un encanto especial y que siempre están dispuestos a recibirnos con los brazos abiertos (¿deberíamos decir en estos casos, con los bytes abiertos?).

Les anticipo que la página que vamos a visitar es una página algo peculiar, se trata, sin duda de literatura, pero literatura para los pequeños de la casa. No es la única que está orientada para ellos, pero en ésta vamos a ver una variante: la utilización de la literatura como instrumento didáctico.

Vayamos ya a la página.

Lo primero que nos sorprende es la originalidad de la intro: no tenemos que esperar a que se cargue la página, aburriéndonos o atormentándonos con algún logo. Aquí se nos propone un juego de memoria, por supuesto, para la memoria de nuestros hijos, porque, repito, vamos a entrar en el mágico mundo de la literatura infantil, hecha a medida de los niños.

En el juego, ya aparecen los personajes literarios de Fernando de Vedia, luego los iremos conociendo mejor. Por supuesto, si no estamos para juegos de memoria, directamente ‘Entramos en el sitio’.

Y, de nuevo, nos sorprende la originalidad del formato: un libro sobre una superficie de madera. Al abrir el libro, surgirán las diferentes posibilidades que nos ofrece el sitio.

Podemos ir abriendo el libro, según se nos vaya ocurriendo, aunque nos ofrecen una orientación de cómo navegar por la página.

Veamos algunas de las secciones: Vamos directamente a ‘Zona interactiva’. Muy interesante para aquellos que quieren escribir, porque lo que Fernando de Vedia nos ofrece aquí son dos de sus cuentos, pero inconclusos, para que el visitante invente su final. Podemos escribir el final para Paco del Tomate o para Marvin Marbles. Se promete que cada tres meses habrá una selección y se publicará el elegido. Si a los más pequeños de la casa les gusta escribir, es una buena oportunidad.

Otra sección que nos va a interesar, tratándose de un escritor, es saber qué ha escrito, para eso vamos a ir a ‘Mis libros’, cada uno de los libros se presenta con un fragmento, lo que nos hace conocer cómo son y nos deja a la perspectiva de cómo siguen, también tienen una galería de imágenes, con las ilustraciones de los libros, realizados por Poly Bernatane, Gabriel Berstein, María Paula Dufour, entre otros muchos.

Entre los títulos: El inventor de la Calesita, Paco del Tomate, Paco del Tomate en el barrio de inventores, Marvin Marbles y el principe de los desterrados, Los increíbles descubrimientos de Paco Lalupa, El Mago Bambini, Cuentos de hadas y princesas, etc.

Algunos de sus personajes aparecen una y otra vez, como Paco del Tomate o Marvin Marbles o Paco Lalupa, o el último que ha llegado a la troupe, Supersucio, con un mensaje ecologista bien claro, en esta ocasión el encargado de ponerle cara (¡Y menuda cara!) al héroe ha sido Fernando Falcone.

En la sección Ideas para el aula (a la que se llega pulsando sobre una caja de tizas de colores), nos encontramos algo que sería muy útil para un taller de lectura para niños, y son propuestas de lectura sobre algunos de los libros. Un ejemplo de estas Ideas para el aula, a cargo de Silvia Finder Gam, trabajando sobre Bambini, se propone la creación de cuentos y dibujos para diferentes niveles. Si están interesados en llevar a cabo un taller literario para chicos, no pueden dejar de visitar estas propuestas.

La página web, tiene además un hermano, con forma de blog, en el que aparecen noticias literarias, opiniones sobre sus propios libros, comentarios sobre el proceso creador.

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Autores, Literatura infantil, Otros

Manuelita ¿dónde vas?

Por Inma Manzanares, en 31 de Enero de 2008

En un patio, no sé sabe muy bien si de Pehuajó o no, empezó todo: una escoba sucia y arrumbada en un rincón, la pobrecita cabeza abajo tiene que librar, junto con un trapo del piso más sucio aún que ella, una terrible batalla contra unos ladrones que querían aprovecharse de la salida de los dueños de la casa. Por supuesto la escoba y el trapo salen vencedores y como premio, una es usada para lo que le corresponde, y el otro es lavado y puesto a secar.

A todo esto, allí, bajo la sombrita de una planta, se despierta, algo molesta por tanto jaleo, una tortuguita a la que muy poca gente no conoce ya, es, ni más ni menos, que Manuelita, la tortuga más famosa, al menos, en el área de habla española (y de otras lenguas, también).

Y Manuelita no soporta más aquel patio y aquel aburrimiento, para ella, todo eso es muy pequeño, ella necesita el mundo para vivir, porque Manuelita es una tortuga de mundo.

Y ni corta ni perezosa se lanza al viaje, se ha de topar con gente agradable y gente no tan agradable, qué decir de ese barco donde viaja, todo cargadito de pis de gato siamés para fabricar la famosísima colonia de bebés Puf. Es tanto el olor, que la pobrecita prefiere el incierto mar, y va a dar a parar a una isla chiquita, chiquita, con un obelisco en el centro y con un único habitante: un pingüino llorón, bastante despistado y algo huraño que quedó ahí, mientras que su familia lo busca. Y llega la familia, la gran familia pingüinil, haciendo tanto ruido, que Manuelita, una tortuga bastante pacífica y que no gusta de tanto barullo, opta por desaparecer.

Y son tantas las aventuras que corre, que repetirlas se nos haría bastante largo, pero vamos a destacar algunas, por ejemplo aquella vez en Mar del Plata que un duende con el pelo colorido y algo travieso, Nifúnifá, la ayuda a pasar una transitadísima avenida, pero la transporta por los aires ¡menos mal que la gente no suele ir caminando mirando hacia el cielo!

En Madrid, Manuelita conocerá a otro duende, en el mismísimo Museo del Prado, es Mozartín, un duende cabal y responsable, hasta que conoció a Nifúnifá, que le pasó parte de su travieso carácter. En el mismo museo, Manuelita entabla amistosa conversación con una de las infantas de las Meninas, una chica algo aburrida, con apuros para caminar con ese volumen de falda que lleva y que no ve ni conoce mucho más allá de lo que pasa en su cuadro.

En Suiza, son unos instrumentos musicales que están enfermitos los que tienen el honor de conocer a Manuelita, que hace labores de voluntaria de la Cruz Roja. Luego, tendrá oportunidad de oír un concierto maravilloso dado por los instrumentos, una vez sanados.

Manuelita había conocido también, en pleno Polo Sur, a otro conocido por todos: Frankestein, que buscaba esposa y que acaba con todo su enorme cuerpo en el piso.

¿Y aquel yacaré colectivo del río Paraná que se comió a dos gamberros que no dejaban a bicho vivo? Al pobre lo tienen que llevar a un centro de curación de yacarés en plena selva amazónica, porque no se podía mantener de la indigestión.

Irlanda, México, el lago Titicaca, su Pehuajó natal, la India, Japón son otros de los lugares por donde pasa Manuelita en su periplo. En Japón, una visita nos deja algo perplejos, cuando descubrimos que Manuelita lleva en su caparazón una microcámara que ha grabado todos su movimientos y que ella misma forma parte de una investigación importantísima, de la que no se va a saber mucho más tampoco, porque además de importantísima es secretísima.

Esta Manuelita no queda solo en un libro, Manuelita tiene una canción que quizás la haya hecho más famosa que el libro, y por la que sabemos que Manuelita había nacido en Pehuajó, en plena provincia de Buenos Aires, y que se había enamorado de un tortugo y que se había ido a París, nadie sabía muy bien por qué.

Algunos hasta habrán visto sus experiencias parisinas en la película La Tortuga Manuelita, cómo consigue ser modelo de alta costura y ante el descubrimiento de que la engañan, vuelve a su tierra (la película está basada en el personaje creado por María Elena Walsh, pero el libro y los dibujos son de la factoría de Manuel García Ferré).

Pero, la autora del libro, de la canción, la madre de Manuelita es, como ya hemos comentado María Elena Walsh y merece que nos detengamos un poco en su trayectoria como escritora.

María Elena es, por sus orígenes, una representante genuina de la población argentina: su padre es descendientes de irlandeses e ingleses, su madre, de criollos y andaluces.

En su casa, en la que no hay ningún universitario, se vive, sin embargo, entre libros, historias y leyendas irlandesas y españolas.

Su primera obra es un libro de poemas, Otoño imperdonable, que impresionará al mismísimo Juan Ramón Jiménez, que invita a la jovencita autora a que lo visite a su casa de Maryland, en EEUU.

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Libros, Libros gratis, Literatura, Literatura infantil, Literatura juvenil, fantasía

La ciudad de las bestias

Por De Diego, en 17 de Diciembre de 2007

La ciudad de las bestias (2002) es una novela de Isabel Allende. Después de escribir libros que se han ganado un hueco en las estanterías de miles de lectores con títulos como La casa de los espíritus y Retrato en sepia, la escritora chilena publica una trilogía que abre con este libro.

Alexander Cold es un chico que con quince años se ve obligado a dejar California (ya que su madre tiene cáncer y necesita todos los cuidados y atención de su padre) para pasar una temporada con su abuela Kate en Nueva York. El chico llega a la ciudad pero su abuela no va a recogerlo a la estación, así que se busca la vida y le acaban robando la mochila. Finalmente llega a casa de su abuela, que lo manda a vacunarse porque se va de viaje para escribir un reportaje en el Amazonas y no le queda más remedio que llevárselo con ella.
A partir de aquí empieza un viaje interesante en busca de una bestia enigmática y muy codiciada por científicos, naturólogos y cazadores furtivos.

La ciudad de las bestias

Lo cierto es que a mí no me ha gustado porque veo la novela llena de tópicos. La acción se me hace pesada porque yo, como lector, ya sé cuál será el final. La descripción, muchas veces, innecesaria. La historia redundante. Un viaje a través de un mundo desconocido en busca de algo que podría llenar a un hombre de riqueza y poder no es nada nuevo.

Si hubiera que destacar algo sería el protagonismo que cobran los personajes secundarios, ya que durante gran parte del libro (por no decir del todo) tanto Alex como Kate resultan ser personajes muy pasivos que se dejan llevar por el grupo de expedición. Nadia (la hija del conductor de la expedición), el antropólogo, la bella doctora, los fotógrafos, los soldados…Todos ellos se internan a través del Amazonas, pero son Alex y Nadia los que se topan con los indios y descubren la ciudad de las bestias para luego tomar conciencia de que capturarlas o hacer al mundo partícipe de su existencia sería un acto inmoral y lleno de egoísmo.

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Luces del norte, Philip Pullman

Por De Diego, en 17 de Noviembre de 2007

Con motivo de la adaptación al cine de Luces del norte, la novela de Philip Pullman, por parte de Chris Weitz, me propongo reseñar cada una de las novelas que conforman esta trilogía llamada La materia oscura y que cautivó a gran parte del público infantil al final de los 90, empezando por la que será adaptada a principios de noviembre bajo el título de La brújula mágica (¿qué ocurre con el título original del libro en castellano? ¿por qué recurren a otro, tan comercial?).

Luces del Norte

Luces del norte nos cuenta la historia de Lyra Belacqua, una chica rebelde que habita un mundo paralelo al nuestro (que aún no ha sido consumido del todo por la industrialización), repleto de brujas, animales parlantes y donde cada persona va siempre acompañado de un daimonion, un ser misterioso que refleja la personalidad de su dueño y durante la infancia toma varias formas (por lo general, animales) hasta que se queda con una fija. Muy pronto Lyra tiene que abandonar su hogar (Oxford) para ayudar a la misteriosa señora Coulter, pero la sospecha de que ésta está involucrada en experimentos acerca de la separación forzada de los niños con sus daimonions y la desaparición de su mejor amigo hacen que se escape para embarcarse en una aventura en busca de su amigo Roger y su tío Asriel, retenido en una fortaleza, ayudada por otros daimonions, giptanos, osos acorazados y brujas.

La narración en un principio es bastante fácil. No abunda precisamente la descripción, el autor ha preferido homenajear a la acción en todos los sentidos con continuos diálogos y actos puros y duros. En su traducción al castellano, Luces del norte hace frecuentes las frases simples, huyendo de cualquier retoricismo innecesario, como se le puede pedir a una novela infantil.

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Konrad, Christine Nöstlinger

Por Luisfer, en 4 de Octubre de 2007

Su título completo es Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas, y fue escrito en 1975 por la especialista en literatura infantil Christine Nöstlinger (1936- ), galardonada con el premio Hans Christian Andersen en 1984.

Konrad es su mejor libro, porque es el que tiene el argumento más original y una trama más coherente dentro de que hablamos de una historia orientada a los niños. Otra obra destacada de su autora es Querida Susi, querido Paul, en su conjunto mediocre, pero logra acercar al público infantil el género epistolar por medio de dos amigos que se escriben cuando están aburridos.

La señora Bartolotti, una madura solterona y solitaria, aficionada a ganar concursos y sorteos de revistas y con una idiosincrasia aniñada e inmadura, recibe un día un misterioso paquete. Al abrir el paquete se encuentra una lata de conservas, dentro de la cual parece haber un niño de 7 años, prefabricado y perfecto (al parecer llamado Konrad porque lo pone en una etiqueta), que supondrá quebraderos de cabeza para la extraña señora Bartolotti, muy poco acostumbrada a convivir con personas y mucho menos con niños. La idea del niño “artificial”, bondadoso por naturaleza y libre de culpas y defectos, ya había sido tratada antes por Carlo Collodi en Pinocho, y más tarde en el cine, en la controvertida película Inteligencia Artificial. Sin embargo, enfocada por Nöstlinger hacia su universo particular resulta una genialidad. La señora Bartolotti pasa de pensar que ha sido un error, y llega un momento en el que decide quedárselo, pensando que ha sido cosa de su ex-marido.

Y lo mejor de todo es que la autora no relaja su narración ni la trama tras la atractiva premisa inicial. El camino que siguen la nueva madre y el nuevo hijo es hasta cierto punto satisfactorio, y el estilo es pomposo y autocomplaciente, pero adecuado para el público infantil, y dotado de los suficientes guiños irónicos como para saber entretener también al lector adulto. Konrad es, junto a libros como El Pequeño Nicolás, una de esas joyas destinadas a niños y preadolescentes, en la medida en que este relato abre muchas puertas y propone una historia tan absurda como divertida.

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Autores, Cuentos, Libros, Libros gratis, Literatura infantil

Cuentos para Jugar, Gianni Rodari

Por Luisfer, en 2 de Octubre de 2007

Uno de los libros que más marcó la infancia de los de mi generación fue sin duda los Cuentos para Jugar (editado por Alfaguara), del polifacético Gianni Rodari (1920-1980), un indispensable por derecho propio en la literatura infantil del siglo XX. De hecho recibió en 1970 el premio Hans Christian Andersen, el máximo galardón a los autores de cuentos infantiles.

El hecho de que se pueda jugar con estos cuentos presentados por el autor responde a una premisa muy sencilla: el libro incluye 20 cuentos con 3 finales cada uno, de manera que el lector puede elegir el final que más le guste, o inventarse uno propio. Rodari elige luego uno de los 3 finales propuestos, y explica las razones que le han llevado a escogerlo. La interactividad que existe entre el lector y el autor, o cuentista, hace que éste sea uno de los libros más originales jamás escritos en la literatura infantil y hasta juvenil.

Los veinte cuentos, dotados todos de un derroche de ironía y hasta humor negro, supone aire fresco para todo lo que hemos visto antes. Entre cientos de cuentos repletos de ilustraciones y que poco espacio dejan a la imaginación del niño-lector, Cuentos para jugar es todo imaginación, es todo evocación. Elegir uno de los 3 finales y pensar por qué se ha elegido ese, o ponerse en el lugar de Rodari, y fantasear sobre el destino de los personajes, ya constituye una idea genial. Pero si además tenemos en cuenta la calidad media de los cuentos, entonces ya hablamos de una obra maestra dentro de la literatura infantil.

La simbología de muchos de los cuentos es bastante palpable, Rodari se permite el lujo incluso de introducir insinuantes y sutiles sátiras sobre la sociedad, o situaciones surrealistas como puertas a reflexiones más evidentes, e impregna todo de un sentimiento entre la melancolía más profunda y la jovialidad más descarada. Destaca, en este sentido, el cuento “Cuando en Milán llovieron sombreros” (sin duda el más conocido), de donde se parte de una situación absurda (la del título del relato), para que lector y autor ahonden juntos en las causas de tan extraordinaria circunstancia. Además, la crítica a sí mismo que se permite el autor a la hora de elegir el final, enriquece mucho la visión que pueda tener el lector, que puede dejarse convencer por Rodari, o bien mostrarse en desacuerdo con él, con el consiguiente crecimiento en cuanto a desarrollo en la definición de la personalidad que puede aportar este libro.

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