Con la publicación de ensayos sobre la crisis mundial, nos damos cuenta de sus múltiples matices, no solo económicos o medio ambientales sino también culturales y sociales. Este 2009 llega por Alianza Editorial el libro del premio Goncourt de 1993, el libanés Amin Maalouf (Beirut, 1949), titulado ‘El desajuste del mundo‘, esta obra reciente postula que las identidades en el mundo causan progresivamente una mayor división de un conjunto judío, cristiano e islámico que en la antigüedad se concebía cercano, más ahora cada sociedad tiene diferencias profundas y se siente amenazada respecto de la otra.
Mientras occidente no ha sido fiel a sus valores, el mundo árabe ha arribado al extremo religioso de la mediatización de todo acto social, político o jurídico por la interpretación de la fe. Los países ricos de occidente se han vuelto imperialistas y materialistas al avasallar e invadir a países débiles, y la orientación con que generan dinero carece de utilidad social y de ética al generar cambios climáticos preocupantes. Maalouf dice que muchos cambios que antes tomaban centurias o generaciones ocurren en pocos años, este fenómeno ocasiona el agotamiento de los modelos sociales.
El respeto por las culturas garantiza el destino común de la humanidad
Este libro muestra esperanza por un destino compartido de la humanidad, para ello los valores éticos deben universalizarse ya que occidente no ha podido imponer su estilo de vida y de sociedad a todo el planeta. La conciencia de la diferencia cultural no debería ser causal de división o de conflicto, por ello el respeto a la diversidad es la base de una cultura de paz global. Otro problema de impacto mundial es para este autor, la regresión o falta de liderazgo del mundo árabe, situación que le quita legitimidad junto a su historial de regímenes autoritarios.
Para este intelectual, la democracia se puede exportar a todo el mundo velando por la dignidad de todos los pueblos y evitando las intervenciones armadas que expolian a los pueblos más pobres. Los signos palpables de conflicto que acentúan la desconfianza entre estos dos bloques culturales vendrían a ser las invasiones de Estados Unidos e Israel al mundo árabe y los hechos terroristas del 11 de septiembre de 2001. Occidente espera superar estas heridas para no entrar a otro conflicto de magnitud mundial.
Conclusión
Maalouf espera que con el tiempo, el mundo árabe y occidente se integren con mayor comprensión, para este fin la fórmula radica en el respeto a la diversidad cultural, la puesta en vigor de propuestas pacíficas que cuiden la dignidad de todos los pueblos. La democracia puede instalarse en diversas latitudes según este escritor e intelectual pero antes se requiere universalizar los valores éticos, base para el entendimiento y una cultura de paz mundial.
Fuentes Consultadas:
Entrada sobre el libro en el blog Factor Humano.

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