Esta semana me entrevistaron del portal de Terra para saber mi opinión acerca de lo que se considera un buen cómic. Es un punto muy interesante ya que la mayoría de personas tiene una idea distorsionada de lo que es una historieta. No faltan aquellos que identifican con literatura para niños. Incluso en algunos casos se omite el termino literatura.

Pero pasemos a definir un buen cómic. En la actualidad existe una corriente que reclama a la historieta como el reino de los dibujantes. Gracias a esa sesuda propuesta teórica tenemos algunos esperpentos que carecen de trama, argumento, desarrollo de personajes, etc. Lamentablemente algunos dibujantes se han colgado el cartel de autores de cómic sin desarrollar plenamente el verdadero arte de contar historias con viñetas. Una historieta no es una simple sucesión de dibujitos.
El prejuicio habitual
Comúnmente los dibujantes comentan que la historieta perfecta es aquella que se puede narrar solo con imágenes. Aquella que no necesita los globos de texto para reforzar la historia. Me pregunto cuál es el sentido de eliminar una de las herramientas más creativas de la historieta. Un globo de pensamiento de una historieta permite descubrir la personalidad y deseos secretos de los personajes de una manera magnífica. Es absurdo prescindir de ellos cuando el cine ya quisiera tener esa herramienta. Sin embargo los dibujantes lo desprecian. Todo debe contarse con imágenes argumentan. Se olvidan estos señores dibujantes que la capacidad de expresar ideas y emociones a través de los signos lingüísticos constituyó un gran salto en la evolución del cerebro humano. Pero, claro, para estos señores lo ideal es que si queremos transmitir la idea casa, la dibujemos… utilizar el concepto en signos alfabéticos es un atentado al arte de las historietas para estos señores. A pesar de exige una mayor capacidad intelectual tanto del que emite el mensaje como del que lo recibe.
Por el lado contrario no hay guionistas que asuman que la historieta es solo el guión. Tienen los pies sobre la tierra los guionistas. Sobre todo porque si desean contar una historia solo con textos tienen para ello los cuentos. En el caso de los dibujantes contra una historia es materia de una historieta, aunque hay varios cuadros pictóricos que son capaces de contarnos toda una historia solo con imágenes. El ejemplo clásico (aunque no se trate de un cuadro exactamente) es la capilla sixtina del Vaticano pintada por Miguel Angel.
Una historieta debe ser ante todo una historia. Debe por tanto tener algún argumento o idea a comunicar. Una ilustración no es una historieta. Una sucesión de dibujos en desorden tampoco lo es. Lo básico de la historieta es tener algo que contar. Luego viene el desarrollo del guión y las ilustraciones y globos de texto que lo acompañan. Tanto los dibujos como las palabras son complementos que organizan y encaminan la historia. Caso contrario estamos frente a un album de ilustraciones y no frente a una historieta.
Las historietas buenas son aquellas que nos presentan una historia bien contada. Puede ser con una sola ilustración (una viñeta) o en varias, pero lo importante es la historia. Obviamente sin los dibujos la historia sería un cuento y no una historieta por lo que las ilustraciones son un signo distintivo de las historietas. La historieta correcta y funcional es aquella que nos encandila con una buena historia y nos termina de seducir con los dibujos que la adornan. Ambos son complementarios y cuando se acoplan perfectamente estamos frente a una buena historieta. Lograr una obra maestra es ya una tarea mayor que requiere de un dominio superlativo de las herramientas que nos provee la historieta, pero eso harina de otro costal.
El género dominante
Cuando se habla de historietas uno inmediatamente lo asocia a la comedia (Blondie, Archie, etc) o en su defecto al género de aventuras. Este último género tiene variantes de ciencia ficción (Astroboy, Ironman, etc), de fantasía (Little Nemo in Slumberland, la princesa caballero) o de acción (western o militaristas tipo Sargento Fury). Estos son los géneros que la mayoría de aficionados identifica con la historieta. No es raro pensar en aficionados a la historieta imaginando a un fanático de Batman, pero la historieta tiene mucho más que ofrecer.
La historieta puede ofrecer diversos tipos de obras. Tenemos la especulación histórica en la monumental From Hell de Alan Moore, la biográfica (las historietas sobre santos católicos por ejemplo), la histórica (historietas sobre el imperio romano, la segunda guerra mundial, etc), policial (la gran saga de Sin City), erótica (las grandes sagas de Milo Manara) y un largo etc. La historieta ha logrado grandes picos de creatividad que no son usualmente reconocidos mayoritariamente debido a la poca difusión de la misma fuera de los géneros de aventura y fantasía.
Las historietas que perduran
Negar que las historietas de aventura y fantasía han entregado también obras notables sería un despropósito. Batman, personaje símbolo de la historieta de superhéroes tiene varios ejemplos de grandes historias. Quizás una de las más celebradas sea la popular Batman año 1 de Frank Miller. Igualmente la historieta de comedias y fantasía cuentan con espectaculares ejemplos como Astérix de René Goscinny Albert Uderzo o el Pato Donald de Carl Barks.
Quizás los ejemplos más clásicos de historietas ejemplares sean las novelas gráficas de Will Eisner como “Un contrato con Dios” o la popular historia de aventuras “La balada del mar salado” de Hugo Pratt.

Un apartado especial en las historietas lo forman las llamadas tiras cómicas o “Daily Strip” que en el caso de las obras americanas nos ha entregado ejemplo notables. En los últimos años ha descollado “El café de Poncho” en los Estados Unidos, pero tenemos también en América Latina una obra maestra de la historieta de humor, Mafalda. En España sobresalen personajes clásicos como Mortadelo y Filemón
Quizás tengan que pasar algunos años más y escuchar más discusiones teóricas acerca del buen hacer de una historieta. Si debe predominar el dibujo o le guión. Pero lo cierto es que cada vez más los tebeos van ganando mayor aceptación y reconocimiento en cuanto a su calidad. Enhorabuena por ello.
Foto 1 en flickr
Foto 2 un fanático de superhéroes en flickr

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1 Comentario en “¿Qué distingue a un buen cómic?”
Tus aportes son grandiosos, hay que reflexionar mucho al respecto; en cuanto a estudios acerca del cómic, yo conozco algunos. Aquí en Monterrey, por lo menos en la en la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, tenemos dos sobre la historia de la “historieta” en México, desde los grabados de José Guadalupe Posadas hasta los noventa aproximadamente. En clases de semiótica tuvimos la oportunidad de analizar algunas viñetas de la pequeña lulú, y hasta en clases de latín tradujimos al pato Donald; no cabe duda que es un mundo interesante, sobre todo cuando a uno le gusta tanto.