Hoy mi amiga Nathalie me comentó por el messenger de la existencia de una página web de nombre el club literario. Me recomendó muy entusiasmada la lectura de alguno de los textos que aparecen en la web. Me pasó la descripción de la web y para infortunio mío al escribir en el buscador Google las palabras “club literario” me llevaron a un directorio de páginas web. Decepcionado le volvía a preguntar a mi amiga por el messenger si era correcta la página que había buscado en el Google. Me pidió un momento, al parecer estaba ocupada en un trabajo, y luego me escribió el nombre correcto la página.

Al entrar a la web correcta descubrí una comunidad de aficionados a la literatura que buscaba incorporar a muchos otros apasionados de la literatura para poder compartir diversas lecturas. Es una página web que convierte el hobby de los grupos de lectura en una experiencia universal y anónima. La página en cuestión tiene un foro de discusión, algo elemental en casi todas las webs y que es utilizado con esmero por las empresas especializadas en SEO para optimizar sus páginas, también tiene un una sección dedicada libros o textos específicos y su atractivo principal. Invitar a sus usuarios a participar de una lectura compartida para poder leer obras literarias y comentarlas luego en la página.
Esta idea singular me hizo recordar a grandes clásicos de la literatura como “Los papeles póstumos del club Pickwick” de Charles Dickens o “El club de los suicidas” de Robert Louis Stevenson. En realidad las citadas obras no tienen mucho en común con una club literario, salvo el que traten sobre diversos clubes, pero es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en clubes. Otro recuerdo que me viene a la mente cuando pienso en clubes literarios es la célebre película de Alfred Hitchock “La sombre de una duda”. En esta película el padre de la protagonista se reúne diariamente con un amigo estrafalario de la familia para discutir de noticias en los diarios o de obras literarias de misterio. Fascinados por los diversos métodos que se pueden emplear para lograr el asesinato perfecto (es decir sin huellas) los simpáticos personajes no se dan cuenta que tienen frente a ellos a un verdadero asesino en el cuñado del padre de la protagonista.
Pero los clubes literarios se pueden remontar a obras tan clásicas como “El Decamerón” de Giovanni Boccaccio. En la colección de cuentos de Boccaccio se cuenta como un grupo de 7 muchachas huyen a las afueras de Florencia acompañadas por 3 amigos. La razón del escape de la ciudad se debe a la terrible peste negra que azota la ciudad italiana y por ello deben refugiarse en una villa distante. El tiempo que pasan en esa Villa, 10 noches y diez días, los refugiados florentinos se dedican a narrarse cuentos de sólida factura. El genio de Boccaccio narraba lo que se convertiría en uno de los más célebres clubes literarios de la historia.
Hay otro club literario célebre en la historia de la literatura y es el que se narra en la inmortal colección de cuentos “Las Mil y una noches“, claro que en este cuento el club literario está compuesto por dos personas: Sherezade y el Sultán. Sin embargo, los cuentos que narraba Sherezade a su sanguinario esposo se han convertidos en clásicos de la literatura universal fantástica.
Dejando de lado los clubes literarios de ficción podemos encontrar otro en la muy celebrada reunión entre Lord Byron, Percy Shelley, Mary Shelley y el Dr. Polidori. Esa reunión de un “club literario” improvisado produjo una de las obras más queridas de la literatura universal “Frankenstein” de Mary Shelley o la aparición de ese personaje tan inquietante como es el vampiro en la excelente novela de Polidori “El Vampiro“.
Volviendo a la web en cuestión la mecánica de la misma permite que uno se registre para participar de la lectura del mes. Esta consiste en votar por una obra literaria. Luego de salir elegida una, todos los participantes en el Club Literario deben procurar conseguirla sea comprando el libro, tomándolo prestado o visitando una biblioteca. Una tercera opción es descargar el libro de alguna página web, pero el portal del club no alienta esta práctica a menos que se trate de la obra de un autor que ha fallecido por lo menos 50 años antes. Una sabia política de difusión literaria.
Al visitar la página web no pude evitar visitar otras webs similares como la Nueva Logia del tentáculo, dedicada a la obra del escritor Howard Phillips Lovecraft. En esta web se aceptan colaboraciones de narradores que quieren iniciarse en el difícil arte del cuento fantástico de terror. También se comentan los distintos relatos de Lovecraft y se cuenta con un foro especializado (infaltable en cualquier página web que promueve la interacción con sus usuarios).

Este giro de grupos virtuales de aficionados a la literatura no debe confundirse con otras páginas web que funcionan como revistas electrónicas. En la mayoría de las revistas electrónicas como www.clubdellector.com se trata simplemente de ofrecer la información más relevante sobre las publicaciones de libros. Generalmente las secciones de este tipo de dominios solo se limitan a hacer un compendio de obras literarias que se van publicando a lo largo del año. Claro que estas revistas electrónicas también cuentan un foro para la participación de sus lectores, pero no se pueden llamar propiamente clubes literarios a pesar del nombre. Eso es algo que corresponde más agrupaciones como la mencionado de elclubliterario.
Una de las alegrías que me trajo la noticia de que mi amiga Nathalie se ha inscrito en esta web es la posibilidad de ver pronto un cuento de ella publicada en el club virtual. Al parecer se está preparando para ofrecer un cuento propio en El Club Literario y cuando ello suceda será nuevamente ocasión de celebrar por la aparición de estos clubes virtuales que fomentan tanto la lectura como la creación literaria.
¿No piensa usted lo mismo?


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3 Comentarios en “Los clubes literarios”
Gracias por la información, ya que desconocia esa página. Entre todos hemos de intentar que le lectura llegue a ser parte de nuestras vidas. Webs como estan son de agradecer porque te informan de algunas novelas, puedes comentar con otros lectores, opinas, debates y sobretodo, te enriqueces.
Estos clubes virtuales son una muestra de que la lectura no está en crisis, y que sabe adaptarse a todos los medios. Sólo es necesario querer.
Yo participo de uno de estos clubes virtuales, pero en el que yo participo hay una peculiaridad, el club tiene su sede en Granada (España), y una hora de reunión en un día concreto. A esa hora me conecto con el messenger, desde Argentina, para comentar la parte correspondiente que nos toca esa semana.
No es un club abierto, pero sí tenemos un sitio web totalmente abierto, os invito a que lo visitéis: http://clublatravesia.blogspot.com/, también invito a que hagáis la experiencia. Vale la pena
Me parece sumamente interesante participar en un club literario. Es mucho lo que se puede aprender de las diferentes experiencias personales. Ademà, tendremos visiones complemetarias de una determinada obra, que nos permitirà crecer y profundizar en el anàlisis literario en general.