Exiliados, James Joyce
La vanguardia literaria europea del siglo XX tiene su máxima representación en la singular figura de James Joyce, quien con un estilo innovador rompió preceptos y le apostó a una técnica novedosa que muy pronto fue adoptada por otros narradores contemporáneos suyos.
El camino hacia el éxito de este autor nacido en el año de 1883 en Dublín, Irlanda, se lo señaló “El nuevo drama de Ibsen”, un artículo publicado a sus escasos dieciocho años en la revista Fortnightly Review. Luego abordaría el género de la poesía en su primer libro, Música de cámara (1907), en el que reúne 36 poemas de amor con una marcada tendencia hacia la lírica que se impuso en Inglaterra a finales del siglo XX. Sin embargo, ni por lo uno ni por lo otro es que James Joyce fue catalogado como un icono de su tiempo, sino por Ulises, la novela que en 1922 lo lanzó a una fama internacional sin precedentes y lo llevó a ser considerado un autor fundamental de la narrativa moderna.
Confieso que a mí, particularmente, me costó un enorme esfuerzo continuar con la lectura de ese texto épico en el que James Joyce buscó referenciar La odisea de Homero y trasladar el concepto de heroicidad a lo cotidiano. Esas veinticuatro horas en las vidas del judío irlandés Leopoldo Bloom y de Stephen Dedales, personajes que el autor profundiza por medio de la técnica del monólogo interior, las cambio, con sentimiento de culpa y contrición, por la recreación más breve y comprensible que hace de cierta etapa de su vida en Retrato de un artista adolescente, que fue su primera novela publicada en 1916; por los relatos de Dublineses en los que narra episodios de la familia y del acontecer social en dublín (1914); y por Exiliados, el libro con el que probó suerte en el teatro en 1918, aunque su estreno conseguido gracias a los buenos oficios de Stefan Zweig, no obtuvo opiniones favorables. Cabe anotar que solo hasta 1970 en Londres su montaje en las tablas fue bien recibido.
Aquí Irlanda es también el epicentro de la acción dramática. El año es 1912, y el espacio físico es la casa del escritor Richard Rowan en los alrededores de Dublín. En esa casa Rowan vive con su mujer Bertha y con el hijo de ocho años, Archie. La pareja acaba de regresar a Irlanda después de mucho tiempo de vivir en el extranjero en unión libre, sin haber contraído matrimonio legal. Bertha ha sido el apoyo emocional de Richard y el estímulo en su producción artística. La obra se torna interesante cuando reaparece en sus vidas el periodista Robert Hand, primo de Bertha, y amigo cercano de Richard. Robert siempre ha amado en silencio a Bertha, y Richard que también la ama y no desconoce ese secreto de Robert, se propone actuar como alentador de esa situación. Cuando Bertha y Robert se citan en su apartamento de soltero, Richard se entera y visita a Robert antes de que llegue Bertha, para decirle que lo deja en entera libertad para que actúe con su mujer. Lo que ocurra entre Bertha y Robert no lo sabrá Richard a ciencia cierta, porque Bertha es quien le dice que no pasó nada con su primo. De todos modos el amor que Richard siente por Bertha es superior a una eventual infidelidad.
Llama la atención que, siendo la menos mencionada por la crítica y la menos solicitada por los lectores, Exiliados es una obra a la que Joyce le dedica una atención minuciosa en un cuaderno de notas, como anunciando, con ese gesto, la importancia que él le atribuía y las ambiciones que albergaba al concebirla. Tampoco se puede dejar de mencionar que Exiliados es una obra con muchos ingredientes autobiográficos en el sentido de que como Joyce, el personaje de Richard es escritor, y como a Richard le pasó con Bertha, el mismo Joyce en una época y por rumores infundados, duda acerca de la fidelidad de Nora, su esposa. Incluso, algunos estudiosos de la obra de Joyce afirman que algunos diálogos de los sostenidos por Richard y Bertha en Exiliados están construidos con frases extraídas de las cartas que él le dirigía a Nora. Para Joyce, Nora fue su compañera amorosa en ese exilio voluntario cuando salieron de Irlanda y vivieron en Europa. Para Richard, Bertha es una porción de Dublin cuando estuvo alejado de esa ciudad. Para Richard y para Joyce el exilio implicaba alejarse físicamente de la patria para escribir sobre ella desde la evocación. Ese sin embargo es el exilio geográfico, el que se produce por el alejamiento de un territorio que se tiene como propio y que es en el que basamos el sentido de pertenencia, porque hay otro que viven y sufren los personajes de Exiliados, que es un exilio espiritual y de renuncias a unos principios morales para acogerse a otros.
Lo hace Richard al pretender renunciar al amor de Bertha, como rompió otros lazos de su vida. Es explícito en este diálogo con Robert:
Robert: ¿Crees tener derechos sobre ella, sobre su corazón?
Richard: Ninguno.
Robert: ¿Y por lo mucho que has hecho por ella no reclamas nada?
Richard: No.
Y Robert se dispone a renunciar a la lealtad a Richard para poder conquistar el amor de Bertha:
Richard: Lo sé todo. Lo he sabido desde hace algún tiempo.
Robert: ¿Desde cuándo?
Richard: Desde cuando empezó esto entre Bertha y tú.
Robert: Sí, estaba loco. Pero fue una simple irresponsabilidad. Admito que pedirle a ella que viniese esta noche fue un error…….
Dejarse arrastrar por el destino que le propone Richard es también una renuncia de Bertha, un dejar de ser, un exiliarse:
Richard: (Con creciente excitación) Bertha, acepto lo que tenga que ocurrir. He confiado en ti y seguiré confiando.
Bertha: Solo para tenerlo contra mí y poder dejarme después. (Casi con pasión) ¿Por qué no me defiendes de él? ¿Por qué me abandonas ahora sin ninguna palabra? ¡Dick, por Dios, dime qué quieres que haga!
Como antecesora de Ulises, Exiliados ya anuncia la obsesión de Joyce por una temática compleja. Aquí el amor, los celos, y la traición son las pasiones profundas que mueven a los personajes, pero gracias al acierto de James Joyce, son puestos en evidencia tras una apariencia natural y sencilla.


Pues nada. Yo te animaría a meterte una temporada en profundidad en Ulises. La clave está en ganas y en unas buenas notas que aclaren todo lo que aparece en el libro para que así tengas total conocimiento de lo que Joyce ofrece. Es increible. Es n portento de sabiduria.
También se repiten las infidelidades, el sexo, la patria, el nacionalismo, la sabiduria….
El mundo de Joyce en su máxima expresión.
Saludos