La última semana del año 2007 se puso a la venta el más reciente libro firmado por Ken Follet, pero 50 afortunados (entre los que me encuentro) recibieron en sus domicilios un ejemplar totalmente gratuito siete días antes de su publicación. Como recordaréis la editorial Random-House Mondadori puso en marcha un concurso en el que la primera persona en contestar las 20 preguntas propuestas en la web sobre Los Pilares de la Tierra sería el afortunado que viajara a Vitoria para conocer a Ken Follet, y las siguientes 50 recibirían un ejemplar de Un Mundo Sin Fin. Pues bien, tras pasar los días navideños escaqueándome de mis obligaciones familiares por leer, he conseguido acabarlo en cinco días. Son 1.179 páginas llenas de emoción.
La ciudad de Kingsbridge celebra el día de Todos los Santos de 1327 y cuatro niños de entre 11 y 8 años no lo podrán olvidar jamás. Gwenda es uno de estos pequeños, su aspecto es extraño, pues a pesar de que sus rasgos físicos no son agraciados, al crecer adquirirá un extraño atractivo sexual. Además tiene una gran confianza en sí misma, que será la clave de su éxito. Es la segunda hija de un campesino que en tiempos difíciles no duda en obligar a sus hijos a robar. Ése día la niña se encarga de sustraer la bolsa de un noble durante los oficios religiosos, lo que no sabe es que el hombre iba a pagar con ella la deuda contraída con el priorato. Tras el incidente el noble y toda su familia pierden sus tierras y se ven obligados a vivir como pensionistas de los monjes en una casucha miserable.
La familia tiene dos hijos: el mayor, Merthin, es delgaducho y bajito, pero extremadamente imaginativo. El menor, Richard, es grandullón y poco avispado, pero muy cruel, lo que resulta una mezcla peligrosa. Éste pasa a ser escudero del conde de Shiring e intentará cumplir el deseo de su padre de formar parte de la alta nobleza. Merthin, por el contrario, se hace aprendiz de albañil, aunque su gran destreza manual y su poderoso ingenio no pasarán desapercibidos.
Caris es la inteligente hija de un importante mercader de lana que pierde a su madre ése mismo día, justo cuando comienza su amistad con Gwenda, que durará toda la vida. El deseo de la niña es poder curar a los enfermos de diferente manera a como acostumbran a hacerlo los médicos de la época.La hermana de Caris, Alice, es una bella jovencita que no tardará en enamorarse de la persona equivocada, lo que tendrá consecuencias para el resto de su vida y complicará la relación con su hermana.
Los cuatro niños se encuentran en las calles de Kingsbridge y buscan un lugar retirado para practicar el tiro con arco. Caris los conduce a un claro del bosque y cuando están allí aparecen tres hombres que protagonizarán una escaramuza en la que dos de ellos terminarán muertos y el tercero, herido de gravedad, obliga a Merthin a guardar un secreto durante casi toda su vida.
Los saltos que va dando en el tiempo la obra conllevan el crecimiento personal de cada protagonista y con ello, de toda la sociedad medieval, que vive atrapada entre las hambrunas y las epidemias de peste que asolaron Europa en aquella época. Los personajes de Follet son una variada muestra de los tipos de personas que habitan el planeta Tierra. Viven momentos muy duros y otros tiernos que consiguen arrancar más de una lágrima. El lector no puede permanecer impasible ante lo que sucede en la novela, se coge cariño a personajes como Gwenda, que con su poco agraciado físico pero con un carácter de superviviente nata, consigue lo que, aparentemente, parecía imposible, y en ningún momento le superan las dificultades, sino que lucha más y mejor cuanto peor es la situación. O como su hermano Philemon, que desea pertenecer a la comunidad de monjes del priorato de Kingsbridge desde que tiene uso de razón, y que con su historia familiar y su oscura personalidad se convertirá en la mano derecha del prior, y quién sabe hasta dónde puede llegar… Más de mil páginas son demasiadas para no tomar partido por unos o por otros.
Caris Wooler se convertirá en una mujer que puede enfrentarse a cualquiera, incluido el rey de Inglaterra, pero es incapaz de enfrentarse a sus propios sentimientos por miedo a perder lo que cree que es su destino. Merthin será más consciente que ella de la verdadera naturaleza de sus sentimientos y por eso conseguirá cumplir su deseo y lograr alcanzar la felicidad. Sin embargo su hermano Richard, a pesar de llegar hasta donde su padre anhela, no podrá disfrutar del triunfo debido a su retorcido carácter.
Las magistrales historias entrelazadas de Ken Follet consiguen el más difícil todavía en esta novela en la que se vuelven a mezclar las más bajas pasiones humanas con las grandezas de las que algunas personas son capaces a lo largo de su vida. Las intrigas por conseguir el poder o los más profundos anhelos son las verdaderas protagonistas y la forma en la que se utiliza el lenguaje para decir mucho más de lo que se puede hablar en voz alta hacen de esta obra algo que parecía imposible: mejorar a Los Pilares de la Tierra.
El autor vuelve a demostrar una vez más que puede dedicarse perfectamente a enseñar Historia de la Edad Media en cualquier universidad, al menos la Historia de cada día, la de personas que deben luchar contra el hambre, la corrupción y los señores feudales para poder seguir viviendo día a día. Las fiestas y celebraciones religiosas son explicadas muy gráficamente y las mujeres vuelven a ser personajes fuertes y decisivos en esta novela.
Por todo ello ha sido una experiencia fascinante volver a la ciudad de Kingsbridge doscientos años después de la construcción de la catedral y macerar alguna de las moralejas que Follet nos transmite: nada es imposible si trabajas para conseguir lo que deseas.


Añadir a del.icio.us



Comentarios en “Por fin: Un Mundo Sin Fin”
Aún no se han realizado comentarios.