Autores, Clásicos, Libros

Trópico de Cáncer, Henry Miller

Por Luisfer, en 8 de Septiembre de 2007

Cuando me decidí a leer a Henry Miller (1891-1980), lo hice con cierto reparo ya que había leído que su trilogía La Crucifixión Rosada, contenía pasajes sexuales narrados de forma salvaje y caótica, sádica y nada reprimida.
Así que me lancé a leer Trópico de Cáncer (1931) intentando asimilar a lo que me enfrentaba. Y lo cierto es que, hoy por hoy, en el mundo en el que vivimos, tenemos el defecto (o la virtud) de que nada nos sorprende, nada nos parece lo suficientemente obsceno ni anárquico.

Esta novela se trata de una autobiografía contada de una manera maravillosamente honesta, donde se narran las pesadumbres y desventuras de un autor que reside (y malvive) en París, con la segunda guerra mundial a la vuelta de la esquina. Su profunda reflexión, libre de tabúes pero repleta de observaciones sobre el ser humano, la convierten en una obra especialmente interesante, en el sentido de que explora con una espontaneidad abrumadora las nuevas sensaciones a las que se expone su protagonista, que al fin y al cabo es un alter ego del propio Miller.

El aspecto más sobresaliente es que es capaz de relatar, con sobriedad en cuanto al lenguaje y pulcra objetividad, una vida desenfrenada donde todo son experiencias nunca antes vividas, decepciones posteriores y continuos riesgos. Se llega a decir, sobre París: “París es como una prostituta. Desde lejos parece cautivadora, no puedes esperar hasta tenerla en los brazos. Y cinco minutos después te sientes vacío, asqueado de ti mismo. Te sientes vacío.”

Y es que el miedo a la vaciedad, a que realmente no hubiera nada tras esa cortina de sexo, anarquía y literatura, determina indudablemente los devenires del protagonista a lo largo de la novela. Lo que hace que sea una lectura bastante amena es que Miller no se piensa dos veces incluir las sensaciones e impresiones de su personaje a cada cosa que ocurre. “Se puso a llover. Me alegré”. Estamos, por tanto, ante una obra intimista pero firme en cuanto a las convicciones que pretende mostrar. La cantidad de citas geniales que uno puede extraer de este libro es sencillamente impresionante, que refleja evidencias en cuanto a los personajes y su idiosincrasia.


El hecho de que esté narrada en primera persona y tenga carácter autobiográfico la despoja de ambición desmedida o de pretenciosidad. No obstante, la permanente alternancia entre lo que se cuenta y los propios (e inevitables) monólogos interiores pueden cansar al lector (además de sus combinaciones entre presente y pasado) en cuanto note intermitentes faltas de empatía, ya que por lo general es difícil identificarse con un arrastrado borracho aspirante a escritor, que vive por y para acceder cada noche a los burdeles parisinos. Es entonces cuando el lector busca apoyarse en el sentido estrictamente literario, y en esto Miller satisface al completo, con un estilo actual y fresco, en el que da la impresión de que no deja nada por decir, incrementando esto la calidad del libro.

Una obra recomendable, que no se ve mermada por el paso del tiempo por su inigualable estilo y los temas que trata. Aún así, no es para todo el mundo, y la impresión que el lector que se lleve de este libro depende mucho de la actitud con la que se acoja su lectura. De todas maneras, representa una importante reflexión muy acorde con su tiempo y con la literatura de entonces.

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2 Comentarios en “Trópico de Cáncer, Henry Miller”

1

La novela está cargada de un perfume mágico con olor a nostalgia y dulce decadencia.

Es, en sí mismo la más delicada fragancia que el ser humano ha podido crear de sí mismo.

La verdad, es que la novela es uno de esos libros que no es inmerecidamente recordado y tal vés es por que el autor, letra a letra y página a página nos muestra el ser humano sin valores, sin ética personal cuya alegría queda rezagada a sus más ocuras pasiones que no le dan verdadera felicidad.

La vida del escritor mismo se convierte en un espejo para ver nuestro lóbrego retrato, avejetado, ajado y feo por nuestra falta de bondad.

El realismo salvaje con que él retrata la sexualidad humana es desgarradoramente sobrecogedor y es la muestra más clara de su propia bondad.

2

Este libro es la muestra más sublime de que la infancia es muy determinante en la vida del ser humano. Al no tener la más mínima calidad de expresión de sentimientos por parte de sus padres, prosigue una adolescencia llena de ambiguedades y contradicciones, en las que el sexo es un arma mortal, por cuanto el desenfreno con el que se trata y expresa, solo es una muestra de los contravalores que aunque el autor trata de maximizarlos como “los nuevos valores a seguir”, solo muestra a un ser resentido con lo que le tocó vivir y que niega que para alcanzar la verdadera felicidad se debe luchar con todas las fuerzas.

Es recomendable si, pero para que su lectura sea realizada por personas de criterio formado, no para los adolescentes que equivocadamente creen que al fin existe alguien que los comprende y que vivió hace mucho tiempo, que todo lo que añoran en esa etapa de la vida es posible, y que no repercutirá en lo posterior. Conozco personas que en la actualidad no encuentran la felicidad después de haber vivido como lo dice Miller, y que no quieren reconocer que se equivocaron. Por ultimo, solo quiero decir que para alcanzar el esplendor de la vida hay que luchar y despojarse de culpabilidades pasadas, pero si en el momento actual es necesario ser feliz, hay que serlo y nunca buscar escapes equivocos y miedos inexistentes, que solo logran malograr nuestra diaria lucha por alcanzar la verdadera felicidad.

Si conocen de alguien que luego de llevar una vida tan Libertina(Placentera, según ellos), no ha terminado arrepintiéndose, por favor haganmelo saber, pero por favor descarten aquellos que se suicidaron, los que viven en el mundo de las drogas(otro escape de la realidad), o auqellos que aunque el llevar esa vida les sigue trayendo angustia y desesperación, no la dejan por lo cabardes que son para enfrentar el mundo y se cubren con una máscara de satisfacción, que por ser seres tan susceptibles no lo pueden disimular.

Un saludo a quienes creemos que el amor es un sentimiento sublime y que el sexo es un sentimiento más, que amor sin sexo no existe, pero que a pesar de existir el sexo sin amor, y ser tan placentero, no conduce a la felicidad tan anhelada por todos los seres humanos, y siempre termina creando sentimientos que no permiten a esas personas realizarse COMO SERES HUMANOS y muchos ocultan su desgracia con muchas otras cosas que nunca reemplazarán al amor verdadero.

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