Juan de Espinoza Medrano defiende a Góngora del vilipendio a poesía por parte del portugués Manuel de Faria, quien dice que abusa de los hipérbatos, que considera inapropiados para la poesía hispánica. Espinoza, clérigo peruano, defiende las letras hispánicas desde la conciencia criolla, durante la colonia. Se finge un debate entre Faria y el Apologético (la voz enunciadora del texto de Espinoza) en la que opera la sistemática desautorización de Faria por la animalización de éste en críticas irónicas y por contraste con la figura enaltecida de Góngora llevada al nivel heroico y al paralelismo con los poetas clásicos.
Lo que más molesta a Espinoza es que Faria ataque a Góngora para enaltecer al portugués Camoens, autor de Los Luisíadas, para enfrentar las letras españolas a las portuguesas. No se necesitaba defender a Góngora desde el Perú, sino que el fin accesorio de este debate a cargo de un representante de la conciencia criolla peruana (aunque tuviese sangre india) era probar que en las colonias españolas existían intelectuales que podían debatir en las artes y letras, y velar la política de buscar que los criollos ocupen puestos públicos importantes en la colonia, una vez demostrada su intelectualidad. Así, Espinoza llegó a Chantre de la Catedral del Cuzco.

La operación de descrédito de Faría comienza con su jocosa animalización, se le compara con el perro envidioso que ladra a la luna; esta metáfora ridiculiza el discurso de Faria, reduciéndolo al ruido de los ladridos. Faria es un interlocutor desautorizado desde el inicio del debate. Le devuelve la metáfora de cabras por hipérbatos a Faría quien “Bravamente se encabra” o se encabrita, actitud de hostilidad de las cabras, por querer negar el brillo de los versos de Góngora.
El adverbio “bravamente” está banalizado porque no denota arrojo o valentía sino el fanfarronear mediante bravatas. Habla de “ingenios pajareros como el suyo”, el pájaro es imagen de lo fugaz, volátil y liviano, es decir imprudente y sin un cálculo consciente. Recoge de la Biblia una escena de Sansón luchando contra los filisteos con una quijada de burro (Jueces 15, 11-18) aclarando que “El primero que usó de la quijada que esgrimió Sansón, fue el jumento.” Sansón mató así a mil filisteos, hecho que le valió ser rey de Israel por veinte años. En esta ironía Góngora es comparado al héroe bíblico y Faría rebajado a jumento, por presunción de tratar de “corregir y castigar” a hombres ilustres.
El verbo “castigar” se usa en el sentido escolástico de dar consejo, para que el amonestado tome lección de ello. Como Góngora se actualiza como hombre ilustre y “divino cordobés”; es preciso la enumeración de epítetos que digan de Faria lo contrario, tenemos: “idiota” por no distinguir los tipos de hipérbatos, que Espinoza lista en 4 clases: Anástrofe, histerón proterón, paréntesis y Tmesis “sicofanta” (impostor, calumniador), necio y osado por juzgar que la retórica solo pertenece a las lenguas latina y griega , “otro habladorazo” por fanfarrón .
Góngora es comparado con Hércules y Faria con la Hidra de Lerma en este pasaje: “La hacha de Hércules en los cuellos de la Hidra se echará menos al confutar el error de Faria, de que tantas falsedades porfiadamente sobran.” La fuerza de Hércules representa el vigor creativo de Góngora, mientras que Faria como monstruo representa el mal y el no ser de la crítica en el debate intelectual. Góngora reúne las dotes de Sansón y Hércules por su enorme ingenio poético cuando dice que Góngora parece autor del Polifemo: “Sólo este parece que escribió el Polifemo, porque sólo en su estilo llegó a ser gigante aquel cíclope.”

La hipérbole de la comparación con los clásicos Homero, Virgilio y Ovidio, para exaltar el mérito de Góngora, es empleada en contraste al recurso a la autoridad del Faria del debate, quien malamente separa a Góngora del canon literario, dice el Faria del texto de Espinoza: “En los grandes, Dante, Petrarca, Sannazaro, Ariosto, Tasso, Garcilaso y Camoens.” Dante encabeza la lista por considerarse erudito y poeta, cuyo dominio del saber escolástico esta fuera de dudas.
Espinoza critica a Faria por querer encumbrar a Camoens a quien considera profeta como Oseas, mientras Góngora es vate y no adivino. Espinoza distingue entre poesía sagrada que guarda misterio y no tiene adorno, y poesía profana que requiere del adorno. Espinoza empequeñece a Faría ante Góngora con ceguera intelectual, distinta a la ceguera de Homero, a quien los clásicos consideran vidente por la trascendencia de sus versos hacia los arquetipos del inconciente colectivo, actualizados en el trabajo de los mitos griegos.

El ejemplo de Homero es recurrente en el texto, porque el poeta recibió ataques de un crítico duro llamado Mastige o Zolio, apelativo que usa Espinoza para Faria. Espinoza busca desmerecer los argumentos de Faria al señalar que el ornato refleja el lenguaje de los héroes y no puede actualizarse en la poesía en lenguaje llano. Usa la amplificatio o enumeración de los vicios de Faria como idiota, calumniador, bruto, necio, ciego y desconocedor de la teoría literaria, para degradarlo a lo largo del texto.
No ataca irreverentemente a Camoens, pero si reúne fuerzas para criticar a Faria. Si América participa de esta polémica, el intelectual criollo se muestra capaz de suplantar al intelectual español. Lo rescatable del descrédito a Faria es el hecho de que el criollo prefiere conocer de todo, en el caso de Espinoza, este no oculta su lectura de Camoens, y deja abierta la posibilidad de ampliar los modelos de textos para exégesis y para la revisión de los fundamentos de una poética de los textos coloniales.
Espinoza desubica a Faria de la crítica literaria por haber sido un comentador de Los Luisíadas de Camoens: “No sé qué furia se apoderó de Manuel de Faria y Sousa, para que de comentador de Camoens se pasase a ladrador de Góngora.” Espinoza presenta a Faria como enajenado, poseído por una furia o espíritu vengador (las más conocidas son las Erinas), para luego animalizarlo como ladrador, para desautorizar su discurso. Espinoza busca convencer del punto de vista de la voz del enunciador del Apologético, llenando de adjetivos al Otro desautorizado.
Espinoza es conciente de la necesidad de realizar crítica literaria en América; el interés de Espinoza como criollo de probarse intelectual del bloque criollo desde la ironía en la crítica a un Europeo como Faria, cumple con el efecto de demostración de nivelar la lid intelectual, Faria muerto no puede contestar, el silencio de su voz, permite apenas reconocerlo como comentador de Camoens, no como glosador ni como crítico. Faria es un Otro no hispano, o es un Otro portugués, que viene a ser aprehendido como objeto de estudio por el Yo criollo, representante de la estética del Yo español.
Conclusión: El Apologético defiende a Góngora mediante el debate universitario escolástico, que busca probar la capacidad de síntesis, análisis y aplicación de principios teóricos de los ponentes. La voz del Apologético, sigue a la de Faria en forma irónica, coral y lapidaria. Espinoza opera un minucioso descrédito de la voz de Faria, animalizándolo como perro, cabra, pájaro y burro en tanto estos animales representan los vicios de su ethos o personalidad como ponente del debate.
La persona de Góngora se alaba comparándolo con Aquiles, Hércules y Sansón, frente a un empequeñecido Faria por la burla a su poca capacidad de entendimiento de la composición de los versos de Góngora. Espinoza se adhiere al bloque hispano intelectual de la metrópoli, al representarlo en la defensa de Góngora. El eco de Góngora en América, constituye la base de la construcción de la estética literaria del intelectual criollo.
Espinoza como criollo se siente heredero de Góngora por su capacidad de artificio, recurso destinado al texto criollo, como productor de discursos literarios y metaliterarios como el Apologético. Los no españoles comienzan a ser cuestionados desde la literatura colonial, su asimilación dependerá de que tanto sirven a las letras españolas por cuestión de estudio, como el caso de Góngora en las universidades de América o en la construcción del metatexto, como expresión del ejercicio intelectual del debate universitario devoto de la crítica y de la polémica en círculos académicos.
Fotos:
“Espinoza Medrano” de Wikipedia
“don_luis_de_gongora_y_argote” de reproarte
“herculesvshydra_th” de strategyplanet.gamespy
“sanson” de ahora.com.do
“ApologeticoenFavorLuisGongora” de derecho.usmp
“Góngora” de users.ipfw.edu

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