La Tempestad es obra de la madurez de Shakespere, partimos de la alegoría entre el mago Próspero y el consumado poeta y dramaturgo, que alcanza la maestría del lenguaje. La magia de próspero representa la mimesis de la naturaleza por medio del lenguaje en la literatura. La mayor representación de la naturaleza por el lenguaje está dada cuando Próspero encarga a Ariel, su espíritu asistente que desencadene una tempestad para hacer naufragar el navío de su hermano Alonso, rey de Nápoles. Próspero pregunta a Ariel: “Espíritu, ¿llevaste a cabo fielmente la tempestad que te mandé?” Los elementos naturales escarmientan al rey usurpador Alonso, quien despojó a Próspero del reino. Ariel confirma haber causado desasosiego en el alma de la tripulación, lo que Próspero deseaba: “No hubo quien no sintiera la fiebre de los locos, ni obrara enajenado”. (I, II)
El uso de los elementos naturales a favor de Próspero para amedrentar a la corte de su hermano, lo pone en dominio del escenario, también en dominio de la diégesis o transcurso de la narración de la obra, al ir determinando su evolución. Las fuerzas de la naturaleza son una metáfora para el momento de creación teatral, donde se pone a prueba el talento y temperamento del creador. El creador crea desde el caos la crisis mimética para concretar la oportunidad del reencuentro o la anagnórisis con Alonso. La desesperación y la locura amenazan a los personajes subordinados a la voluntad de Próspero, según Ariel, porque esto es indicador deíctico de la debilidad de los adversarios de Próspero. Así, la palabra de Próspero y su voluntad determinan la acción de la obra, como el decidir la peripecia de la tempestad y el naufragio del barco de Alonso.

Si bien La tempestad es una pieza problema, esta contiene elementos de tragedia en la venganza de Próspero, que se convierte en la dirección de la acción de otros personajes por medio de la magia. La segunda intervención de Ariel por encargo de Próspero hace pasar por una ninfa a su hija Miranda a los ojos de su sobrino Fernando, mientras Ariel toca música y es invisible a Fernando, la reacción del joven es el amor a primera vista, como en Romeo y Julieta, Shakespeare resume su producción teatral, decidiendo por medio de Próspero las reacciones de su hija y su sobrino, Fernando dice de Miranda: “Sin duda, la diosa por quien suena esta música. - Ten a bien decirme si habitas esta isla e instruirme sobre el modo como debo proceder estando aquí. Mi primera súplica, aunque última, es: ¡Oh, maravilla!, ¿eres o no una muchacha?” (I, II)
La belleza de Miranda hace creer a Fernando que ella es una diosa. El artificio de la ilusión se crea con elementos bellos: Miranda y la música de Ariel. Próspero con estos elementos crea belleza, objetivo de la poiesis literaria, que al final esta sintetizada en la palabra escrita del texto, cuyos momentos son dirigidos por Próspero.

Próspero despliega la ilusión ante Fernando, le prepara con Ariel un espectáculo que después se desvanece, es la actuación como metáfora de la vida.
Próspero observa a los otros personajes, despliega sus poderes para reunir a los personajes en su Isla. Busca interactuar con la sociedad humana, lo que se demuestra con la reconciliación en el desenlace de la obra, saluda a todos y se amista con Alonso dándole a conocer su deseo de unir a Miranda con Fernando
Vuelto a su reino, Próspero rechaza la magia que deja confinada en la isla, en esta obra el espacio semiótico que representa al teatro. Próspero-Shakespeare observa el proceso de creación de su obra, con Ariel, espíritu celeste, quiere poner fin a su etapa caótica representada en Calibán, monstruo de la isla, servidor de Próspero.
Otro efecto mágico de Ariel, es preparar a Alonso y su corte para la anagnórisis o entrega del conocimiento, después de la peripecia de 10 años de separación, recurriendo al espectáculo de truenos y relámpagos, Ariel recrimina a tres personajes como “tres hombres pecadores’’ busca acondicionar el ethos del traidor Alonso para la final reconciliación con Próspero. A nivel de creación literaria o poiesis, Ariel ejecuta los prodigios que Próspero dispone, porque este mago tiene definitivamente el poder de la palabra en la obra. Si Próspero decide el momento del encuentro de la verdad o anagnórisis, su función en la obra es metateatral.
Próspero convoca a dioses grecolatinos Juno, diosa del matrimonio, Ceres, diosa de la fertilidad, Iris, quien a su vez convoca a las ninfas para la mascarada en que se bendice la unión de Fernando y Miranda, finalmente cumplido su papel se desvanecen. Los dioses y espíritus convocados por Próspero pertenecen al canon occidental, constituyen arquetipos para las obras teatrales. La unión de Miranda y Fernando es planificada por Próspero, en el marco de las fuentes primeras del teatro, la mitología y la magia como actualización de la poiesis del poeta o dramaturgo que recibe ayuda de musas inspiradoras para crear la realidad mimética. Próspero crea el matrimonio de su hija y su sobrino con ayuda de los dioses, para asegurar el desenlace de la reconciliación, unidos, la familia real puede regresar de nuevo a Nápoles. Próspero ha creado un matrimonio endogámico para restituir los privilegios de la nobleza a su hija Miranda. La única forma de regresar a Nápoles es la endogamia, la búsqueda de la máxima semejanza entre la pareja.

Próspero tiene poder para inducir al sueño a Miranda, mientras prepara sus planes de venganza y reconciliación, después de haber informado a su hija del relato primero de la obra, es decir, la usurpación del trono por su hermano Alonso, considera que no debe informar más cosas a Miranda sobre el pasado, o peligrarán los planes de este, de brindar a su hija un reino. También Prospero está liberando a Miranda de la contaminación por la venganza, ya que la separa de ella. De esta forma preserva su ethos de personaje inocente. Cabe aquí otra explicación metateatral: el personaje inocente de Miranda no sirve para la venganza, sino para la reconciliación de la familia real de Nápoles.
En la puesta en escena de la obra tenemos a un Próspero creador y metatetralmente director de la obra. La no participación del personaje está en el sueño, actualizado como un evadirse de la acción. Próspero refuerza su ethos de padre al hacer dormir dulcemente a Miranda (una función paternal), el mago de la isla es también el creador de Miranda, ya que modela y preserva su ethos de virtud e inocencia.
Próspero prepara a su sobrino Fernando para la reconciliación familiar, al hacerlo cargar leños en la isla, demuestra que por su ethos de joven, su carácter es dócil y moldeable. Lo principal para Próspero es la prueba de la sinceridad del amor del joven, momento en que demuestra su nobleza y soportar el trabajo físico rechazando la ayuda de Miranda a cargar los leños. La humillación de Fernando, le hace purgar la falta de su origen (ser hijo de Alonso) ante Próspero. Próspero crea la sujeción de Fernando a Miranda por la magia y redime al joven de la culpa de su padre. Próspero crea los roles actanciales, las ilusiones y el desenlace de la obra dentro de la isla, espacio semiótico de la poeisis, también de la representación teatral.

Próspero marca las fases de la obra y de la participación de los personajes con su voluntad. Antes del momento de la reconciliación, Próspero cesa sus encantamientos para recibir a la corte de Alonso, lo que comenta con Ariel:
“Mi plan ya se acerca a su culminación. Mis hechizos no fallan, obedecen mis espíritus y el
tiempo avanza derecho con su carga.” (V,I)
El proyecto de Prospero es el plan de la obra, al cual Shakespeare le ha dado acceso en la mimesis de la realidad, en el momento de utilizar la magia como representación de la poeisis.
Conclusión: La magia crea los momentos preparatorios para la evolución de la obra, antes de cada prodigio encargado a Ariel, tenemos las indicaciones de Próspero que son llevadas a escena, a modo de acotaciones de la naturaleza de las ilusiones o de los efectos del naufragio. La poeisis actualizada en la magia tiene un momento de planificación en estas especificaciones que llegan a los espectadores o lectores, y un momento de ejecución en la diegesis o desarrollo de la obra teatral. La magia crea un efecto de ilusión, lo que la poeisis alcanza con la suspensión de la incredulidad, necesaria en la representación teatral.
Finalmente, la magia es la forma de ejecución de la poeisis en La Tempestad, crea y dispone momentos, eventos y acciones, pero este poder está subordinado a la palabra, mientras todo lo dispuesto por ella se representa por el lenguaje, desde la revisión metateatral y el efecto artístico final, concretado en la ejecución o en la lectura de la obra.

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