En siglos pasados era costumbre habitual entre los pudientes abrir sus posesiones a la intelectualidad de la época. Es lo que se conocía como salones literarios. Un aristócrata convocaba en su palacio a otros personajes de su clase y a aquéllos que brillaban en el mundo de las letras. Allí se recitaba poesía, se representaban obras teatrales y se realizaban lecturas dramatizadas, además de hablar de literatura.

Portada de la obra
Generalmente, esta actividad se reservaba a las mujeres. Los maridos estaban muy atareados con sus conquistas extramatrimoniales y quiénes organizaban los salones eran sus esposas. Algunas de ellas adquirían así una importante cultura literaria y se atrevían a escribir sus propias obras que, en general, no desmerecían de las de sus colegas masculinos. El caso de Madame de Stäel a principios del siglo XIX es un excelente ejemplo.
Otro no menos destacado, aunque anterior, es el de Marie-Madeleine Pioche de la Vergne, más conocida, por el apellido de su esposo, como Madame de La Fayette (París, 1634-1693). Procedente de una familia de la pequeña nobleza, aunque acaudalada debido a estar protegidos por el poderoso Cardenal Richelieu, entró muy joven como dama de compañía de la Reina Ana de Austria y, al contraer matrimonio con el conde de La Fayette, adquirió una importante posición social.
‘La Princesa de Clèves’ fue publicada en 1678 y ahora es reeditada por la Editorial Nórdica. Su argumento, probablemente autobiográfico, nos presenta a una joven casada con el señor de Clèves, a quién respeta pero no ama. En cambio, descubre la pasión por otro hombre y se lo confiesa a su esposo.
Las consecuencias -en aquella sociedad que toleraba todo tipo de adulterios y aventuras siempre que fuesen acompañados de la discreción pero no los mostrados abiertamente- serán muy desgraciadas para la muchacha.

El poderoso Cardenal Richelieu fue protector de Madame de La Fayette
Pero la calidad de la obra no reside en la historia que nos presenta. Su verdadera importancia se encuentra en su psicologismo (algunos la consideran la primera novela psicológica moderna). A la par que el desarrollo de la pasión amorosa de la joven, se nos presenta de modo magistral su vida interior: sus momentos de felicidad, sus momentos de duda y sus contradicciones internas. Ello hace que la obra sorprenda por su modernidad.
Además, el argumento de la novela fue tomado, inmediatamente, como un desafío moral por la sociedad parisina, con la polémica consiguiente. Excelentemente escrita, tiene, además, valor de época, pues -junto a las costumbres del momento- nos presenta el convulso ambiente político de las grandes cortes europeas del siglo XVII.
Fotos: Portada de la obra: tomada de la web de la editorial | Cardenal Richelieu: Carolus en Wikipedia

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