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Rubén Darío

Amigo lindo del alma

Por Pepe Aedo, en 13 de Junio de 2008

El Príncipe de las letras castellanas, el padre del Modernismo, es como se lo suele llamar a Rubén Darío en los manuales de literatura, en las biografías, en las enciclopedias on line.

Rubén Darío fue quien renovó las bases o fundó los nuevos cimientos de la poseía en castellano tal como hoy la conocemos. Pero qué fue concretamente lo qué hizo Darío? (Le dio vida y libertad a la poesía). Los poemas en español hasta entonces, estaban rígidamente gobernados por ciertas normas de rima, métrica y ritmo (pero dejemos el ritmo a un lado). Si alguien escribía un soneto que no tuviera catorce versos endecasílabos el poema era tachado de mal escrito.

Darío rompió con esas normas (más a base de talento que de rebeldía), introdujo una nueva variedad de posibilidades en la métrica, incluyó el elemento lúdico en la poesía y escuchó la música de las palabras, todo lo que finalmente cristalizó en lo que hoy conocemos como verso libre.
Darío escribió, por ejemplo, sonetos con versos de 14 sílabas (alejandrinos), largos tercetos de endecasílabos encadenados y luego fue lanzándose más y más, hasta que su poesía sólo era regida por la sentencia que él había pronunciado en el prólogo de Prosas Profanas: la primera (la única) ley del creador: crear.
Así mismo Darío y el Modernismo no fueron sólo un cambio en la métrica sino que su renovación proviene de incluir también un repertorio de temas nuevos, como lo exótico, el ocultismo y una gran presencia del erotismo. Además, nuevos seres aparecieron: personajes como sátiros, ninfas y centauros, además del omnipresente cisne, habitan las páginas de Darío. El uso de un léxico distinto al que se empleaba hasta entonces también fue una característica de la renovación modernista.



Darío fue renovando y explorando las posibilidades del lenguaje, impuso formas métrica apenas empleadas con anterioridad, o que ya no se usaban, y finalmente dejó que la poesía fluyera, que la poesía mande.
La primera reacción, sobre todo de las academias, fue de rechazo. Lo mismo sucedió con los escritores más apegados a la tradición española. Pero la obra del nicaraguénse fue abriéndose camino rápidamente. La fuerza de su predica radicaba en que los poemas gustaban, gustaban al público, a la crítica, a los lectores, a los enamorados y a los otros escritores, tanto que, poco importaba si tenían una silaba más o menos.
Si bien Darío rompió con, y renovó (introduciendo nuevas posibilidades) las normas, lo hizo desde su profundo conocimiento: nadie como él escribía y dominaba las décimas, las estancias, los romances, los secretos del heptasílabo, del octosílabo (el único sobreviviente) o el alejandrino.
Esto que ahora nos parece algo de poca importancia, la métrica, la rima, era algo que estaba en la poesía desde hacía siglos, por no decir desde siempre, y no era considerada como un conjuntos de normas para escribir poemas, sino que eran algo intrínseco a la poesía, era parte integral del hecho de escribir versos. (Ejemplo: imagínense un cantante que intente cantar acompañándose de una guitarra sin cuerdas).
Darío fue un espejo y un ejemplo, y alrededor de él se creó un movimiento (aprendices e imitadores): eso es en el fondo el Modernismo. Aunque también dentro del movimiento hubieron otras figuras valiosas como José Asunción Silva o Alfonsina Storni.
El Modernismo tuvo entre otras particularidades el hecho de ser la primera vez que Latinoamérica exportó una corriente literaria (de algún modo hay que llamarla) a Europa. Luego que, por ejemplo, el romanticismo, el realismo, desembarcaran y conquistaran Latinoamérica con su seductor esplendor europeo, esta vez un movimiento (una forma de escribir, una sensibilidad) del sur, viajó hasta el antiguo continente y desembarcó y colonizó (al menos influenció) Europa (al menos España).
Asociado al nombre de Darío y entorno a una polémica, están los nombre de otros poetas: José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, Julio Herrera y Reissig, y los críticos e historiadores de las letras discuten (entre ellos) a quién de estos poetas corresponde la génesis del Modernismo.
Mi opinión sobre este movimiento hasta a mí me llama la atención: por una vez debo conceder que tal vez no haya sido el genio individual el que produjo un fenómeno como el modernismo, sino que la misma serie de factores (la influencia de algunos poeta franceses como Víctor Hugo y sobre todo Verleaine, y el mismo hecho que la tiranía de la métrica no podía sostenerse por siempre) en ambientes similares (latinoamérica) produjeron en artistas con talentos hermanos lo que hoy conocemos como modernismo.
Entre ellos Darío se erige sin lugar a dudas como la principal figura, es que poemas como Lo fatal, Sinfonía en gris mayor o los Nocturnos, parecen haber sido descubiertos más que haber sido escritos.
Por supuesto desde entonces mucho agua ha corrido bajo el puente y pasó lo que era inevitable, lo que fue trasgresión en su momento se convirtió en norma. Norma contra la que se han revelado y se revelan (torcerle el cuello al cisne) los espíritus jóvenes (eso que parece ser una inevitable ley de la vida y el arte).

Rubén Darío nació en Nicaragua en 1867, fue una especie de niño prodigio ya que aprendió a leer y a escribir a muy temprana edad. Estudió, y trabajó en lo que correspondía a un poeta de la época, bibliotecario, periodista, y luego desempeñó numeroso cargos como diplomático. Desde que salió de Nicaragua su vida fue un largo periplo: desde su centroamérica natal hasta el sur de su querida Argentina, y el inevitable paso por Europa (Madrid y París) y Norteamérica, hasta su regreso a la patria el año de su muerte: 1916. Su vida personal fue bastante caótica (como no podía ser de otro modo en un artista con la sensibilidad del autor de Los motivos del lobo). Sin embargo tuvo sus etapas de dicha, de amores tranquilos, de amigos y comprensión.
Algunos aspectos de su obra hoy nos suenan como verdaderos amaneramientos, algunas palabras nos rechinan, pero otros poemas se mantienen como referentes, como faros, como el paradigma de lo que es un POEMA.
Casi todos conocemos algún poema suyo, alguna maestra, alguna tía, alguna vez nos habrán recitado:
Juventud, divino tesoro…
Tan grande es la figura de Darío que termino este artículo con la sensación de no haber podido transmitir la importancia y belleza de la obra del Príncipe de la letras castellanas.
(Aún hoy se suceden los estudios sobre su poesía).

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3 Comentarios en “Amigo lindo del alma”

1

Exelente informacion lo que se muestra al mundo entero, ya que reune las caracteristicas de un poeta universal y genio natural.

2

Es interexante conocer la vida de un hombre que nacio en una tierra humilde pero significativa para la vida del ilustre poeta, que no solo se dio aconocer al mundo por su poesia, sino que creo aspectos nuevos y relumbrantes para las futuras generaciones, con respecto a la poesia y su aprecio, escritura y ternura de la misma.

3

es muy buena informacion
y nos es muy util
y se habla muy bien del poeta

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