Cuentos, Otros

Confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II, Dickens

El odio pierde a la conciencia
Por Gonzalo Valdivia Dávila, en 22 de Noviembre de 2008

Charles Dickens (Inglaterra, 1812-1870) escarba en el odio y la mente insana de un hombre resentido con su hermano y su cuñada, en su cuento Confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II. El asesino de un niño indefenso cree ver en su sobrino la mirada de desprecio de su difunta cuñada, razón por la que tiende una trampa al infante para acuchillarlo con su espada. El asesino había heredado los bienes del niño, que criaba con su esposa y con los años odiaba más al pequeño.

El relato ocurre durante el reinado de Carlos II (gobernó de 1649 a 1685), el condenado cuenta como y porque mató a su sobrino desde su prisión, en la víspera antes de ser muerto por la justicia, mientras cavan la tumba que irá a ocupar. El hombre lleno de odio, envidiaba a su hermano por ser mejor parecido y tener mejores modales, sentía que su cuñada, hermana de su esposa lo odiaba y despreciaba mucho. En la vida se habían distanciado y el hermano enfermo pide que protejan a su hijo.

El odio: El reo odia a su sobrino, quien es protegido por su esposa, cuando ella cree que el niño ha desaparecido enferma y pierde la cordura al enterarse de la muerte del pequeño. El asesino confiesa que el niño no tuvo ningún gesto de miedo mientras el lo asesinaba, era de una estirpe valiente. A pesar que se propone la geminación de los matrimonios, dos hermanos con dos hermanas, repitiendo nexos, esto no lleva a que el asesino se acercase en vida a su hermano.


Apenas parece que se encuentran los hermanos en la despedida del moribundo, el hermano correcto busca la reconciliación y deja su herencia a su hermano y cuñada con tal que cuiden a su hijo, quien ya había perdido a su madre. El hermano envidioso no aplaca su odio a pesar del beneficio de la herencia, espía al niño cuando está en compañía de su esposa, incluso ingresa de noche a su habitación sin animarse a matarlo. Este personaje ensaya su maldad contra el niño hasta que lo embosca.

El reo tiene sangre fría para sepultar a su sobrino en el jardín, el es descubierto por unos perros sabuesos que se inquietan con el rastro del cadáver. Poseído por su maldad opone resistencia a los oficiales que lo atrapan. Este relato se parece al cuento de Poe, el corazón delator, donde el móvil del crimen son especulaciones que teje el asesino sobre el supuesto odio y desprecio de la víctima hacia él. Este odio no se justifica sin un grado de locura que pueda descomponer el escrúpulo en el reo.

La conciencia: Mientras el reo cuenta como va creciendo su odio hacia su sobrino, su conciencia se halla embotada por sus malos sentimientos. Al relatar tiene vergüenza de sí mismo y en el final reconoce que la naturaleza maligna de su espíritu, que lo hace merecedor de la pena capital. Su conciencia lleva a que antes de ser ejecutado se odie a si mismo por su crimen. En este tipo de cuentos, la conciencia del protagonista está afectada en su subjetividad a un punto que se subordina al odio.

En la caracterización del protagonista, sus rasgos físicos lo disminuyen ante el hermano que si era ético, en una forma de aparejar el espíritu a la configuración física, una reminiscencia del neoplatonismo, que sostenía que la virtud del espíritu se reflejaba en las formas de un cuerpo bello. Sobre la certeza de esta disminución, el reo hilvana su plan demencial de pagarse en el niño, la relación mal llevada que tuvo con su hermano y su cuñada.

La conciencia es el punto de vista del narrador, cuando toma distancia del asesino que es por el remordimiento. Hace posible que el narrador condene su crimen y reconozca las virtudes en su sobrino como dignidad y valentía, que no supo apreciar en vida del pequeño. También condena el ardid que usó, de colocar un barquito de madera de juguete para llevar al menor a un sitio oculto donde podía acuchillarlo, abusando de su fuerza y su experiencia como militar.

La perdición: Tras un examen de su crimen, el asesino se encuentra sin posibilidad de redención, con el agravante de esperar su ejecución. El reo no ve un futuro de paz en la vida del espíritu que le avecina. Ha perdido su vida, su seguridad económica, no podrá gozar de la vida holgada que le tocaría simplemente por cuidar de su sobrino. Su alma y su mente están descompuestas todo el tiempo que cría a su sobrino. El reo es incapaz de sentir amor por el niño, a pesar que él y su esposa no tenían hijos.

La perdición tiene una connotación moral y religiosa, para ir de acuerdo al pathos o recepción que comparten Dickens y sus lectores. El reo está solo en la prisión, es despreciado por todos: carceleros y convictos. Su maldad llega a un punto de rechazo elevado aún en el mundo del crimen. El asesinato es producto de la locura también, el reo cree ver una multiplicación de los ojos de su cuñada fallecida en torno al ambiente que lo rodea cuando embosca y acuchilla a su sobrino.

El asesino está sumergido en el odio y la descomposición de su conciencia. Lo único que siente por su indefenso sobrino es el instinto asesino, cada vez más exigente con el mismo, hasta decidirlo a emboscar al menor. El trata de esconder su crimen que al momento de ser capturado, había puesto una mesa encima del lugar donde enterró a su sobrino, solo el olfato de los sabuesos hallan la evidencia. La ruina de esta acción repercute en toda una familia, hundiéndola en la miseria y acabando con su estirpe.

Conclusión: Este es un relato psicológico, de personajes anónimos diferenciados por la virtud y el odio. El protagonista es un depósito de maldad, probablemente endurecido en su época de militar, es incapaz de sentir afecto por el hijo de su hermano, que tiene en custodia, al punto de matarlo salvajemente por recordarle el desprecio de su cuñada en su mirada y por no superar la envidia a su hermano que lo aventajaba en parecido y en trato social.

Fotos:

“cutoutDickens” de charlesdickenslive.com

“Carlos%20II%20rey%20de%20Inglaterra” de manueldevillena.org

“blood06″ de mascotaazul.com

“Dickens1″ de martincid.com

“10397″ de cubahora.co.cu

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1 Comentario en “Confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II, Dickens”

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me gusta porque ahonda en la psicologia criminal,y por que cuenta una historia particular a la vez.

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