Cuentos, Literatura infantil, Otros

El gato que caminaba solo de Rudyard Kipling

Reciprocidad y domesticación
Gonzalo Valdivia Dávila
07:00h Domingo, 02 de noviembre de 2008
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Rudyard Kipling fue un escritor inglés nacido en la India. De su tierra natal recoge la espiritualidad de los mitos de los orígenes de la convivencia del hombre con los animales ahora domésticos. En su cuento El gato que caminaba solo, narra el proceso mítico de domesticación del perro, el caballo y la vaca, ante la mujer; siendo el gato el último en domesticarse pero conservando su independencia. Los otros animales se acercan a la cueva atraídos por el fuego para pactar su amistad con la mujer.

La mujer realiza varios conjuros, a cada uno se acerca un animal, ella le da comida y la criatura le ofrece un servicio. Los animales van solos, porque el gato no quiere presentarse con ellos, sin embargo los sigue con sigilo y presencia como pactan un servicio con la mujer a cambio de comida y protección. La mujer aceptará al gato cuando descubra que calma el llanto de su bebé, lo haga dormir al ronronear y abrazarlo y cace ratones que la molestan.

El servicio de cada animal: El gato presencia como cada animal salvaje se domestica ante la mujer ofreciendo su servidumbre. Para la mirada del gato, estos animales son estúpidos por perder su independencia; sin embargo descubre que gozan del abrigo de la cueva, comida, el calor del fuego y el cuidado de los humanos. Al principio cada animal se presenta como enemigo de la mujer, pero al pactar con ella se reconocen amigos del género humano, el primer amigo es el perro.

El perro a cambio de la carne de cordero se compromete a cuidar la cueva y a salir a cazar con el hombre, su servicio es visible, por ello el hombre lo acepta. Al segundo conjuro aparece el caballo salvaje que ofrece llevar al hombre en su grupa y sacarlo a cazar a cambio de yerba, luego la vaca que ofrece su leche también a cambio de yerba. Cuando el gato aparece alaba la belleza de la mujer sin convencerla, pero pactan que cuando ella lo alabe por tercera vez, el entrará, gozara del fuego y la leche.



Este cuento tiene tono infantil, el autor se dirige a un niño al que cuenta la historia, llamándolo “querido mío”. Cuando el gato ya es aceptado por sus virtudes, el hombre y el perro pactan con el gato hacerle recordar su trato a cambio de amenazas, porque el gato siempre guardaría su independencia, ya que “no le importa estar aquí o allá”. Por esta moral del cuento, el gato nunca caminó junto al perro ni el hombre. Este animal fue domesticado a medias pero brindó paz y contento al hombre.

La reciprocidad: Los animales salvajes se domestican con la mujer para brindarle servicios a cambio de sus cuidados y protección. Hay que notar que en el pacto con la vaca el hombre y la mujer acuerdan cuidarla y darle yerba a cambio de su tibia leche, que ella generosamente les dará; así predomina el ethos de la cultura hindú de no comer carne de vaca en gratitud a la alimentación por la leche. A pesar que estos humanos del cuento no son vegetarianos estarían rumbo a serlo.

El caballo se brinda como medio de transporte inteligente y se deja poner la brida a la cabeza, el perro camina junto al hombre en su trabajo para cazar alimento. Estos animales han cedido su independencia. El gato también brindará servicios y protegerá la cueva de la plaga de los ratones, pero querrá salir por su cuenta para conservar su ethos salvaje primigenio. Este tipo de leyendas y pactos con animales han sido tratados por Kipling en su cuento Rikki tikki tavi, la mangosta que salva a una familia.

Este cuento preserva el orden de la naturaleza que se traduce en armonía entre el ser humano y los animales inteligentes. Se sigue el deber ser de las cosas de la vida como interacción entre hombres y animales domésticos, para un ciclo proyectado hacia el futuro, infinidad de veces. Se nota que el sustento de la vida está en la cooperación entre humanos y animales y el respeto mutuo, producto de la inteligencia emocional que emana de la ley natural presente en toda forma de vida.

La domesticación: Kipling en su concepción espiritual de la vida no puede tomar a los gatos como seres convenidos que vivan a expensas del hombre; ni justificar la hostilidad de algunos hombres y perros al gato por no acompañarlos a caminar. El gato es el animal más pequeño de todos los presentes en el cuento. Quererlo implica conocerlo y tratarlo, es imposible que Kipling tolerase el maltrato al gato solo por ser considerado el más débil de los animales domésticos.

El perro significa mayor peligro para el hombre extraño por su capacidad de atacar y dañar, el gato puede evadir el conflicto por su sensibilidad e inteligencia. La gente que maltrata gatos lo hace porque saben que el gato no les va a responder. La domesticación implica hacer al animal parte de la vida familiar, traerlo a la casa, alimentarlo, cuidarlo. El gato en el cuento es capaz de sustentar la vida porque calma al bebé de la cueva, lo conforta y hace reír, aliviando de trabajo a la madre.

La domesticación es crear un vínculo indisoluble, un eterno pacto de amistad y amor entre el hombre y los animales. La relación cambia con este nexo de enemigo a amigo, el hombre es también anfitrión por proveer la morada que comparte con los animales. El hecho de estar dirigido el cuento a un niño, significa transmitir este vínculo de domesticación a las generaciones venideras, hacerlo valer para el futuro, rescatarlo en la conciencia pura de la infancia y perpetuarlo.

Conclusión: El gato es el animal doméstico que más valora su independencia, pero esto no significa que no brinde afecto, todo lo contrario, el cariño del gato es sincero y se ha perpetuado desde los albores de la humanidad, cuando los hombres descubrieron sus virtudes terapéuticas en la infancia y a un aliado que eliminaba los ratones. El gato caminaba solo desde antes de conocer al hombre y lo seguirá haciendo a pesar de la domesticación, pero el vínculo entre ellos ya está establecido.

Fotos:

“1377_bio_homepage_main” de thebiographychannel.co.uk

“cr24″ de pkpixies-pixiebobs.com

“lge_Kip_080211045118244_wideweb__300x300″ de theage.com.au

“uewb_06_img0410″ de notablebiographies.com

Comentarios (1)

  • Deni Luz osorio narvaez
    20:53 30 octubre 2010

    me gusto mucho el cuento tanto que me lo aprendí.y me gusto mucho que rudyard nos dio entender de una manera divertida con los animales salvajes se se adaptaron con el hombre. me fasina este cuento

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