Luis Cernuda (1902-1963) poeta e intelectual español de la generación del 27, representante del surrealismo, corriente literaria que integra la vigilia y el sueño en la ficción, logró reunir su obra poética bajo un título que le dio completa significación Entre la realidad y el deseo (1936), poemario que parte de esa división entre los anhelos o sueños del yo poético y su choque con la realidad, por la censura, el orden establecido, los prejuicios de la gente y el tiempo que le tocó vivir. Su poesía refleja el desencanto y la frustración de no poder realizar con libertad su amor homosexual, siente que el pasado de satisfacción homo erótica le resulta lejano, aún en su juventud, uno de estos poemas es Remordimiento en traje de noche, del poemario Un río, un amor (1929), en el que el poeta expresa su soledad producto de su situación de marginado por su opción sexual y por su rol de intelectual. Este poema tiene un personaje, el hombre gris o triste por su suerte y situación, el marginado que apenas es advertido en la calle, espacio homogenizador del ser humano.

El hombre gris: Es el personaje insatisfecho con su sociedad en el poema y a la vez es personificación de Cernuda en su juventud. Se presenta en un aire difuso “Un hombre gris avanza por la calle de niebla”, está casi borrado a la vista del público, es el gay cosmopolita que debe muy a su pesar pasar desapercibido por los prejuicios sociales. La niebla son sus sueños, la irrealización de la república gay como proyecto viable, o al menos como enclave dentro de la nación. El anhelo de amor permitido es imposible para el hombre gris quien se siente “vacío como pampa, mar o viento”, siente en su ser la necesidad de satisfacer su Eros, pero la realidad lo despoja de la correspondencia afectiva. El hombre gris se hace parte del vacío del escenario, de la calle tan vasta y ajena a él por ser un mero trayecto, un avance solitario en el tiempo sin llegar a nada. La vastedad de la calle se relaciona a la comparación del vacío del hombre gris con una pampa, un mar o el viento. El espacio es útil por su vacío, pero este vacío debe ser llenado, como no hay objetos de deseo que llenen el espacio del Eros gay, su amplitud aumenta a nivel de los escenarios naturales citados, se desborda el vacío existencial sobre el yo del hombre gris, todavía es “un hombre gris” al comienzo del poema, uno de tantos intelectuales gays que sufren por no llenar su vacío y son conscientes de que colmarlo será aún más difícil. Está indefinido por el uno, es “un cuerpo vacío”, un cuerpo sin complemento erótico, uno de tantos cuerpos que lamentan su estado, el anhelo de amor homosexual privilegia la materia, el eros gay necesita su culminación o su recreación continua con más vehemencia que el eros heterosexual. Al final del poema se tiene la identificación de este personaje, separado del resto, se hace único por enunciar su experiencia, deja de ser el un indiferenciado: “Invisible en la calma el hombre gris camina”. La calma para el hombre gris es resignación con su situación, estoicismo gay como ponderación del estado de las cosas, sin desesperarse pero manifestando su inconformidad, no llega a estar en calma, la aparenta.

El remordimiento del hombre gris: Este personaje vive en la impostura, forzado por los prejuicios de la burguesía que no le permiten exhibir su vida francamente. El tiempo pasado es su vida oculta a la sociedad y “sus alas ahora” es la libertad que anhela para vivir como el quiere. El remordimiento existe porque no puede luchar por la consecución de la república gay, porque en cuanto a su individualidad se ha dejado matar por la censura de los otros; “¿No sentís a los muertos?”, el yo poético se siente como un muerto porque ve frenada su vitalidad, también por la indiferencia de la sociedad que ha oscurecido su ánimo difuminando los rasgos propios de su personalidad homo erótica, lo ha matado porque no lo ha dejado ser, le ha quitado libertad. Ante el pesar solo se tiene la indiferencia de los demás: “Mas la tierra está sorda.” La tierra son los otros, todos los demás que no le dan apoyo ni afecto, aquellos que han impuesto su prejuicio a su ethos, marginándolo. El remordimiento es un estado presente, la noche es su aspecto vital, su modo de conectarse con el mundo, se encuentra ensombrecido, cohibido pero no aplacado. En época de represión de la autoridad y la sociedad, el eros gay se recrea de noche, para salir oculto a caminar o realizar su amor homo erótico. El hombre gris ya definido y asentado en el poema se siente diferenciado del mundo, es él otro distinto a la colectividad, que no actúa y se deja limitar por los demás. El remordimiento lo asalta de noche, es parte de su ser, de su condición humana, no ha podido darle continuidad a su pasado, pues no lo recrea en el presente, vive en una noche de su afectividad, que le hace dudar de la viabilidad de su existencia. El sabe que negarse a sí mismo es doloroso, la apariencia le puede evitar condenas pero quiebra su felicidad.

El Otro de unos: El hombre gris sabe que es el otro no deseado, que escapa y contraviene a la norma: “No estrechéis esa mano. La yedra altivamente ascenderá cubriendo los troncos en invierno.” Todos los unos comparten una libertad que el no disfruta, son distintos a él, pues su vitalidad los hace fuertes como troncos, mientras él es una yedra que tiene que conformarse con el desprecio y con darles evasivas o vueltas de enredadera a los otros que lo condenan. El invierno es otra representación de su estado vital, la frialdad del eros, el freno que siente su yo al ocultar su amor.
Conclusión: Cernuda poetiza sobre la marginación del gay en la sociedad, sobre la disminución de su vitalidad. El hombre gris lo personifica, lo individualiza como intelectual homosexual despreciado en el mundo. También tiene un pasado sin solución de continuidad por el peso de la censura, que le evita manifestarse tal como es. Esto motiva su remordimiento como actitud crítica de su situación, tiene que sufrir pero bajo el estoicismo de ocultar su ser por la inviabilidad de su deseo en la sociedad.

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