Cuentos, Otros

La colonia penitenciaria de Franz Kafka

la verdad frente a la estupidez de la crueldad
Por Gonzalo Valdivia Dávila, en 14 de Septiembre de 2008

Franz Kafka (1883-1924) escritor checo en lengua alemana, tuvo en sus relatos un tono oscuro, de una situación torturada de la condición humana, donde el hombre se debate entre el sufrimiento injusto físico y moral, y el reconocimiento de su dignidad que no siempre llega a concretarse. Uno de estos cuentos es La colonia penitenciaria (1914), del libro del mismo nombre que incluye otros cuentos. Aquí se debaten los derechos humanos entre verdugos y observadores con humor negro.

Kafka se adelantó en este cuento a las torturas del nazismo en los campos de concentración y lo volvió a abordar en su novela El proceso (1925). En ambas obras el absurdo y el ridículo personifican la lógica de la crueldad. En la colonia penitenciaria habrá un momento de perdón al condenado para que el oficial encargado de la tortura tome su lugar, al darse cuenta que el explorador u observador extranjero desaprueba sus métodos. El condenado verá satisfecho la muerte de su verdugo.

La máquina de torturas: En el cuento es un invento estrafalario, para ridiculizar las sutilezas a las que puede llegar el hombre al liberar su crueldad, bajo el pretexto de la justicia. Es una muerte que consiste en ser atravesado por la espalda mientras agujas de vidrio escriben la sentencia. El condenado debía morir con la inscripción “honra a tus superiores”, programada en la parte de la máquina llamada diseñador, mientras la inscripción la sufría en la parte llamada rastra, donde yacía desnudo.


Esta máquina parodia la imprenta, el vencedor impone su discurso al vencido y lo imprime en él. La racionalidad del vencedor es la que determina el castigo, creyéndolo justo solo ella, sin mediar consideraciones. El suicidio del oficial se origina por la negativa de apoyo del explorador y porque encuentra una sentencia de su muerto comandante, creador de esta tortura, que decía “se justo”, con ella morirá durante la descomposición del artefacto de una forma brutal.

El mítico comandante: El creador de la tortura había presidido muchas ejecuciones con su oficial antes soldado, a cargo de amarrar a los prisioneros, ahora este oficial le legaba su puesto a un soldado. El comandante no pudo ser enterrado en un cementerio y lo fue en una confitería, donde según el oficial se reunían sus muchos seguidores. Este detalle de la ubicación de la tumba la descubre el explorador por sí solo, luego de abandonar el sitio de torturas.

El oficial se empeña en conservar la gloria de su comandante, quien le dio una razón de ser en la preservación del instrumento de tortura. Pretendía convencer al explorador que se había rebajado la crudeza del método, pero este no le hace caso. El comandante era un simple matón temido por reos y condenados, que contaba con varias mujeres que a su muerte seguían acudiendo a las ejecuciones. El mito lo crean los representantes del sistema opresor, corresponde a la conciencia mundial desmitificarlo.

El mito sirve para disimular la vergüenza en gobiernos totalitarios, una forma de banalizar los crímenes cometidos es confesarlos como hazañas, también el cinismo sirve como escudo al aparecer los opresores como convencidos de su propia mentira. El oficial sabe que en su rol de carnicero nunca conseguirá un ascenso a comandante, sólo perpetúa el recuerdo de una sombra que se niega a reconocer caída en la ridiculez y el descrédito.

La estupidez de la crueldad: Un tipo cegado por el desprecio a la dignidad humana es capaz de glorificar métodos irreconciliables con el deber ser de la civilización. Esta estupidez es contagiada al condenado ya libre del castigo, no quiere perderse ni un solo momento del suicidio salvaje del oficial. El soldado está coludido con el condenado, ambos se han acostumbrado a la tortura que banalizan la ejecución como algo rutinario. El explorador asqueado de ello se embarcará a su país.

En un momento de reflexión, el condenado y el soldado se dan cuenta que la vida en su país es intolerable, querrán subir al bote del explorador pero este leva el ancla y hace acelerar al barquero para desentenderse de ellos. El explorador los uniformiza como partícipes del sistema opresor. Ya nadie toleraba esa forma de crueldad, ni los obreros que comían en la confitería con sus mesas sobre la lápida del comandante. Todos los personajes crueles reciben sanción en el relato.

Develar la verdad: Es conocida la situación de observadores internacionales en países con dictaduras que violan los derechos humanos. Sin embargo estos gobiernos de facto tienen todas las mañas para ocultar pruebas y circular desinformación por todos los medios. Ante tal cerrazón al diálogo sólo queda la catarsis para hacer reaccionar a los violadores de derechos humanos, llegar a sus conciencias autistas y dormidas para buscar que rectifiquen sus acciones.

Kafka fue un visionario de las consecuencias de los sistemas totalitarios como el nazismo, en este cuento, queda la acción decisiva a un intelectual, puesto como explorador para dar un reporte de lo que ve. En este relato la acción de este extranjero no se limita a constatar las atrocidades, sino que llega a la toma de acción en el pronunciamiento contrario  a estos métodos en directo a sus ejecutores. Esta actitud es un desafío a la inteligencia para aplicarla con acción.

Podemos darnos cuenta de lo absurda que se vuelve la vida al arrasar las garantías mínimas que exige la convivencia en comunidad. Los refinamientos de la crueldad se hacen tan odiosos como estúpidos, pues no llevan más propósito que magnificar el mal, o el no ser de las cosas. El suicidio del oficial es el final de una etapa que sólo el podía sostener. El programa la máquina para que se destruya con su ejecución. Esta gente que vive de la tortura difícilmente puede incorporarse a la sociedad.

Conclusión: La tortura es reproducida en el relato en el escenario violento de una colonia penitenciaria. Los ejecutores de la misma creen que tienen razón en su forma autista de concebir la justicia. Cuando el oficial dialoga con el explorador, sabe que de su informe se aviene el fin de su sangrienta tradición. Sin poder soportarlo se suicidará inútilmente con la máquina que usó para ejecutar a otros.

La verdad se impone evitando la muerte del condenado y distanciándose de los elementos coludidos con la violencia. Es un cuento visionario que grafica el triunfo de la verdad sobre la inmundicia y vileza de las atrocidades, que finalmente serán obsoletas y reprobadas por la comunidad internacional.

Fotos:

“kafka” de lacoctelera.com

“kafka” de bh.org.il

“nazi” de revistaleer.com

“rfsl” de estoy-harta-de-ser-buena.blogspot.com

“ssunmq9″ de clubdeloshistoriadores.blogspot.com

“1190038576_0″ de elmundo.es

“kafka6″ de epdlp.com

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6 Comentarios en “La colonia penitenciaria de Franz Kafka”

1

Muy buena interpretación del relato. Cuando yo lo lei era muy joven y solo intepreté que el comandante estaba loco, sobre todo porque me impresionó mucho como se describe el metodo de tortura y quizá por eso no quise volver al pensar en él. Aunque ahora que lo pienso, quizá fui como el explorador y al ver que todos lo habitantes de aquella colonia estaban tan zumbados, solo quise salir de allí lo antes posible.

2

Estoy feliz de haber encontrado esta página. Me encanta como escribe Gonzalo Valdivia. Hace unas reseñas maravillosas. Ahora siempre que leo algo busco los comentarios de Gonzalo como una guía para comprender mejor. ¡Mil gracias!

3

Gracias Ana por tu comentario, pues llega a mi vida en un momento difícil donde paso injusticias. Tu comentario servirá como un aliciente para mí a fin de escribir mejor y compartir de la forma más clara posible estos conocimientos literarios.

Gracias Ana por leerme y te invito a seguir visitando nuestro leergratis

saludos

Gonzalo Valdivia

4

Excelente resumen. Gracias Gonzalo.
Rogando que el momento difícil de dificultades sea sólo un mal recuerdo, dejo mi agradecimiento y mis mejores deseos.Cariños y nuevamente, gracias!!

5

Es un curioso cuento, solo comentare lo que mas me ha llamado la atención que es la decisión del oficial de ejecutarse en la maquina ante la negativa opinión del explorador, un hombre del que apenas se sabe nada (ni su nombre), me impresiona la falta de criterio del oficial y de todos los de la isla que con la muerte del comandante necesitan a alguien que les indique como actuar pues quien les guiaba e implanto su sistema esta muerto y siguen con el mismo por inercia, en mi opinión la maquina del comandante no es el instrumento de tortura es el oficial y todo el sistema, siendo la maquina una sola pieza del sistema.
Me sorprende lo rápido que el ser humano acepta un sistema establecido o como se puede dejar convencer por uno nuevo, somos como maquinas que nos programan y aceptamos lo que nos introducen y normalmente quien aspira a ser un instructor suele ser un totalitario, sean cuales sean sus intenciones.

6

Creo que hay una interpretación más abstracta y actual. La maquina de Kafka, sin dejar de ser un alegato contra la crueldad ciega que pretende encontrar una racionalidad que la justifique, se ha convertido hoy en una maquinaria mucho más sutil, incluso amable, que ejerce su tormento responsabilizando de él al propio ajusticiado.
La incertidumbre ante el futuro, el paro, los horarios extensos, los salarios ínfimos, la ausencia de control sobre la actividad, las deudas a los bancos, la estupidez del ocio dirigido, las guerras lejanas sobre “culpables” indefensos, la destrucción de la Tierra, de las especies, la irracionalidad como racionalidad y cultura indiscutible.
La Rastra dulce que no se autodestruye.

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