
Bloguzz nos ha enviado para que lo probemos un Cojín Leselotte, tras avalanzarnos y solicitar participar en dicha promoción para evaluar el producto. Desde el principio, en la redacción nos pareció un artilugio de lo más interesante o … ¿Existe mejor manera de leer que tumbados en el sofá, la cama, el jardín o la playa? No lo creo. Sin embargo, seguro que todos los que lo hacen con asiduidad, acaban dando más vueltas sobre el sitio elegido, que páginas consiguen avanzar en su lectura. Yo, personalmente, prefiero leer tumbada de lado cuando estoy en casa, mientras que cuando bajo a la playa, prefiero hacerlo boca arriba o boca abajo para tomar el sol.
En le primer caso suelo acabar con el hombro y el brazo dormidos. En el segundo, fastidiada porque el libro me tapa el sol y en el tercero, con dolor en los hombros y en el cuello por la mala postura.
Pues parece que eso puede terminar. Un fabuloso cojín-atril puede solucionarnos mucho la vida a los amantes de un buen libro en nuestros momentos de relax. Se trata de una especie de pequeña almohada, rellena de bolas de poliespan y forrada en algodón, que lleva incorporado un soporte de quita y pon, mediante un sistema de velcro, que, con unas tiras elásticas, es capaz de dejar fijado un libro de hasta 21×15 centímetros. Para los libros más altos habrá que apañarselas como siempre y por sus dimensiones, tampoco es apto para libros con más de mil páginas, dependiendo el formato claro. Buscando en la Biblioteca probé los libros más gordos que tenía, como los que podéis ver en la imagen, La Catedral del Mar y Festín de Cuervos de la saga Juego de Tronos, en estos dos casos superan las dimensiones en alto o ancho del cojín y no resultaba nada apropiado su uso. El resto de libros, de un formato más estándar, se ajustaban perfectamente.
También hay que tener en cuenta que se requiere cierta adaptación al cojín. Los primeros momentos os puede costar pillarle la postura y os moveréis bastante hasta que os habituéis al uso del mismo. A mí me ha ocurrido así, y creo que la mayoría llevamos leyendo sin ‘ayuda’ tantos años que los primeros momentos con el cojín lo sentiremos extraño. Pero después de una buena tarde de lectura, ya seremos incapaces de desprendernos de él.

Es sin duda una gran ayuda para no tener que estarnos dando la vuelta quince veces durante nuestro período de lectura. Si son como yo, que cuando me engancho a un libro no puedo parar de leerlo hasta que lo termino, es muy posible que esta solución les evite muchos dolores de espalda y entumecimientos de los brazos.
El cojincito lector, o Lasselote, como lo han bautizado, se vende en varios colores (naranja, amarillo, rojo, azul, gris y negro) y como el soporte relleno de cartón para el libro es de quita y pon, no tendremos problemas para lavar la base, mientras el soporte se puede limpiar a mano. El precio, además, no es superior al de un buen libro: 29,50 euros. Y se puede adquirir a través de Internet, en la web de Spitni.com, con tarjeta de crédito.
Así que, lo dicho, ya no hay excusa para no llevarnos un buen libro este verano a la playa o a la piscina. ¿Se imaginan lo cómodo que tiene que ser estar tumbado en la toalla, con el cojincito al lado, e ir pasando tranquilamente las páginas sin que el libro nos tape el sol y sin necesidad de ponernos de lado para sujetarlo más cómodamente? Un invento cómodo y divertido, sin duda.

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1 Comentario en “Un cojín-atril contra el dolor de espalda”
existen otros cojines con la misma finalidad… http://decastro.f.googlepages.com/cojin2 este es uno de ellos.