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Roberto Arlt

Vivir y morir en Buenos Aires

Por Pepe Aedo, en 30 de Mayo de 2008

Roberto Arlt nació el 2 de abril de 1900 en Buenos Aires, en pleno barrio de Flores.
Era hijo de un inmigrante prusiano (que le hacía honor a la fama de hombres estrictos que tiene los prusianos) y una italiana. Desde niño Arlt tuvo una relación conflictiva con su padre debido a su severidad y dureza en el trato. Esta situación lo llevó a abandonar la casa paterna a los dieciséis años.

untitled.JPGA partir de ahí se ganó la vida en diferentes oficios donde conoció el ambiente de las clases humildes de Buenos Aires. Podríamos decir que se educó en La Universidad de la Calle, como la llama la lengua popular, más prestigiosa para muchas personas que la propia universidad de Cambridge (me pregunto si esas personas aceptarían que los opere un cirujano recibido en la Universidad de la Calle?).
Los personajes o las personas que allí vio, así como el ambiente de las pensiones y los cafetines, pasaron luego a sus novelas.
Alrededor de 1925 comenzó a trabajar como periodista en diarios como Crítica y El Mundo. Allí escribió distintas clases de artículos, desde la crónica policial hasta la crítica cinematográfica, lo que fuese necesario para “ganarse el puchero”. Poco a poco fue publicando sus propias obras. En algún momento las crónicas que se le encargaban pasaron a ser mordaces y/o humorísticas miradas sobre la ciudad de Buenos Aires.
Aunque continuó ejerciendo el periodismo durante largos años, entre otras tareas como corresponsal en España, de todas sus colaboraciones periodísticas lo que más se recuerda son sus famosas Aguafuertes porteñas, que aparecieron de 1928 a 1935. Arlt se divertía y divertía a los lectores narrando sus andanzas entre ladrones y pistoleros de poca monta, y prostitutas.


Con el pasar de los años Las Aguafuertes se convirtieron en una lectura obligada para los argentinos, tanto es así que un avezado editor se dio cuenta que los días que las Aguafuertes de Arlt salían publicadas se vendían más ejemplares del diario. (La astucia del ser humano no tiene límites:) el editor comenzó a publicar las aguafuertes unos días sí y otros no, obteniendo como resultado que la gente compraba el diario todos los días esperando leer los artículos de Arlt.

baires.JPGEntre sus obras más importantes podemos citar las novelas El juguete rabioso, Los siete locos y Los lanzallamas además de las Aguafuertes porteñas que en 1933 fueron recopiladas y editadas como libro.
Cabe destacar que en sus novelas se desarrollan complejas historias, que muchas veces reflejan en clave literaria lo que estaba pasando en Argentina y el mundo: las guerra mundiales, el período de entre guerras, el surgimiento y consolidación de grandes bloques de pensamiento, pero lo que a Arlt le interesaba mostrar era la “vida interior dislocada, intensa, angustiosa” de sus personajes. El mundo interior de esos seres que veía en las calles porteñas. Este aspecto lo pone en relación con algunos de sus autores preferidos como Dostoievski, de quien recibió una poderosa influencia. Influencia que a veces pasa desapercibida debido a las diferencias en el “decorado” que enmarca las historias de ambos escritores: el bajo mundo de Buenos Aires y la Rusia zarista.

Arlt también tiene algunos puntos de contacto con Juan Carlos Onetti a quien conoció y trató. Muchos años después fue Onetti quien escribió el prólogo a la primera traducción de Arlt al italiano. El hombre de la calle, la horrible señora que se esconde dentro de cada muchacha de barrio, el fracaso, son temas comunes A Onetti y a Arlt.

Pero Arlt tiene una vitalidad que no tiene el autor de El Astillero, y Onetti posee un dominio del lenguaje, del estilo, del que carece el argentino.
Pero los caminos de la literatura han unido más el nombre de Roberto Arlt al de otro escritor argentino: Jorge Luis Borges. Durante mucho tiempo Roberto Arlt se disputó con Borges la supremacía de las letras porteñas, en realidad fueron los seguidores de uno y otro escritor quienes disputaron. Se ha escrito mucho al respecto, y son innumerables los análisis donde se trazan los puntos de contacto y divergencia entre ambos.
Conservador, aristócrata, eslitista y de refinado gusto el uno; el otro, marginal, defensor de lo popular, informal, osado y sentimental.
La sensibilidad y el talento los unía. Pero, con el correr del tiempo la balanza se ha inclinado hacia el lado de los laberintos.

Un detalle en el que reparaban muchos críticos de la obra de Arlt eran algunas incorrecciones gramaticales (dicen que hablaba el español con cierto acento prusiano) así como por el hecho de que sus personajes del bajo mundo no usaban el lenguaje del bajo mundo porteño: el lunfardo. Ante lo que Artl respondía con un frase memorable (recojida después por Borges): “Me he criado en Villa Luro, entre gente pobre y malevos, y realmente no he tenido tiempo de estudiar esas cosas”.

Un dato que es habitual en las reseñas biográficas sobre el autor de Los siete locos es que insistía, quién sabe por qué (y quién sabe por qué los biógrafos insistimos en señalar lo que quizá no era más que un mero capricho intrascendente), en probar suerte como inventor, actividad en la que obtuvo rotundos fracasos. Sólo llegó a patentar unas medias reforzadas con caucho que nunca fueron comercializadas.
Su novelas y dramas se meten en el mundo del hampa de Buenos Aires entre prostitutas y delincuentes, en los conventillos donde vivían los inmigrantes, Arlt baja hasta las miserias de la condición humana (desde entonces se ha escrito mucho y otros autores argentinos han descendido más abajo en el pozo, pero Arlt lo hizo cuado sólo uno pocos se atrevían).
También incursionó en el teatro, una de sus obras más conocidas es La isla desierta que aborda la clásica fantasía de escapar a una isla desierta.
Murió de un ataque cardíaco en Buenos Aires, el 26 de julio de 1942 sin llegar a conocer a su hijo que nació unos meses después ni a conocer, tampoco, la importancia de su obra.

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1 Comentario en “Vivir y morir en Buenos Aires”

1

Muy buen artículo, para mí Arlt no es comparable con Borges, simplemente son diferentes. En particular, me gusta más Arlt que Borges, refleja la psicología y el andar de la sociedad bonaerense y en general de la humanidad de ese tiempo.

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