El género policiaco cuenta con una larga tradición. Desde Edgar Allan Poe y pasando por Conan Doyle, Ágatha Christie o Dashiell Hammett, muchos han sido sus cultivadores. Y actualmente, nos atrevemos a decir, con escaso temor a equivocarnos, que se está produciendo un resurgir de este tipo narrativo y no de escasa calidad. En efecto, son muchos los novelistas que se han lanzado al género y sus obras presentan, en líneas generales, un nivel literario estimable.

Domingo Villar
El último del que hemos tenido noticia es Domingo Villar (Vigo, 1971), guionista de televisión que ha cosechado un gran éxito con su primera novela, ‘Ojos de agua’ (2006) y ahora publica una segunda entrega con el mismo protagonista, un lacónico inspector de policía, gallego como el autor y llamado Leo Caldas.
El título de esta nueva aventura es ‘La playa de los ahogados’ (Editorial Siruela, 2009) y en ella Caldas debe investigar la aparición del cadáver de un marinero que el mar ha traido a una playa gallega con las manos atadas y de cuya embarcación no ha quedado rastro. Nuestro protagonista se traslada hasta la población para iniciar sus pesquisas pero se topa con el silencio de los vecinos, quienes, cuando se deciden a hablar, expresan unas sospechas demasiado insólitas.
Leo Caldas, que no atraviesa un buen momento, debe afrontar, por tanto, un caso oscuro. Para ello cuenta de nuevo con la colaboración de su impulsivo ayudante, Rafael Estévez, un aragonés que no acaba de encajar con su jefe.
Como anécdota graciosa, contaremos que la esposa del autor es también aragonesa. Ignoramos qué le habrá parecido el hecho de que su marido pinte un maño con tan malas pulgas.

Un cadáver en la playa desencadena esta nueva aventura de Leo Caldas
Volviendo al libro, destacaremos el personaje protagonista. Leo Caldas es, en efecto, un personaje bien construido, que nos recuerda, en cierta medida, al Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, cuya influencia Villar reconoce, por otra parte. Se trata de un singular detective, que oculta su timidez tras un cigarrillo y al que le gusta beber vino blanco en la taberna de Eligio, pasear de noche por Vigo, contemplar el mar y escuchar jazz en algún club. Además, su individualidad es resaltada intencionadamente por el autor al ocultarse éste tras una aséptica tercera persona que no interviene en la obra.
Parece que Villar, que no tenía fácil repetir la buena calidad de su primera entrega del detective, ganadora de varios premios y traducida a -al menos- seis idiomas, ha conseguido elaborar una segunda aventura que no desmerece en absoluto de aquélla.
Fotos: Domingo Villar: tomada de Editorial Siruela | Playa: Jurena Oliveira en Wikimedia

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4 Comentarios en “‘La playa de los ahogados’, de Domingo Villar”
HE LEIDO LA PLAYA DE LOS AHOGADOS Y ME HA ENCANTADO. VERANEO EN PAXON Y HA SIDO EMOCIONANTE RECONOCER LOS LUGARES DESCRITOS E IMAGINAR A LAS PERSONAS. TENGO EL LIBRO DEDICADO Y ES EL MEJOR REGALO QUE ME HAN HECHO EN BASTANTE TIEMPO.
POR CIERTO, LA FOTO DE LA PLAYA DISTA DEMASIADO DE LA REAL CON LO BONITA QUE ES LA MADORRA NO SE PORQUÉ LE HAN PUESTO UN MUNDO DE PALMERAS. CAMBIARLA POR LA AUTENTICA QUE ES MAS ENTRAÑABLE Y CREIBLE
He leido La Playa de los Ahogados pero en Galego. Soy descendiente de Galegos y este año estando allí de vacaciones ví la novela y me la compré.
La experiencia ha sido muy positiva, he disfrutado mucho de la novela, para mí el personaje del Inspector Leo Caldas está muy logrado pero sin querer quitarle protagonismo, el personaje de su ayudante Aragonés si que no tiene desperdicio, el pobre hombre es incapaz de conseguir que ningún gallego dé una respuesta concisa a la primera, ni a la décima, ni a la undécima, el pobre se desespera.
Pese a tratarse de una novela de género negro, es muy divertida y sonries en muchas ocasiones.
Yo la recomiendo, para mí ha sido todo un descubrimiento.
Estoy leyendo con mucho interés su libro “La playa de los ahogados”. Soy muy mayor y en mi juventud leí muchas novelas de Simenon. Algo me hace pensar que Vd. también.
Sentado esto me gustaría preguntarle de qué diccionario saca las definiciones de las palabras con las que encabeza cada capítulo. Comprobé que no era ni del Diccionario de la Real Academia Española ni del de María Moliner. Y lo digo porque en la pag. 99 de la edición de Siruela define como “Barra. 1. Objeto alargado y estrecho, genmeralmente de sección cuadrada o cilíndrica”. Yo creo que debía de ser de “sección cuadrada, rectangular o circular”, ya que en el cilindro puede haber secciones rectangulares, cuadradas , circulares o elípticas, según la sección sea vertical, horizontal u oblicua.
Atentamente, Francisco