Me atrevería a aventurar dos facetas muy distintas en la producción literaria de Haruki Murakami. Por un lado están las melancólicas novelas de aprendizaje sentimental que van de ‘Tokio Blues‘, magistralmente llevada, a la reciente ‘After Dark’, donde el sistema da pruebas de agotamiento. Pero hay otro Murakami que sin renunciar a sus temas ahonda en experimentos de fantástico arbitrario, quizás surrealismo. Este otro Murakami se lee igual de bien e incluso puede resultar más interesante si se le presta la atención que merece.
Con ‘Kafka en orilla’ todas las críticas han coincido en un punto: es una novela redomadamente rara. No deja de ser cierto, pero es una conclusión que apenas araña la superficie. Murakami nos deja pistas, miguitas de pan a lo largo del camino. El sentido está ahí para quien lo quiera encontrar. Empezando por la trama: un muchacho que se hace llamar Kafka Tamura huye de su hogar en Tokio el día en el que cumple quince años, atormentado por una profecía: Que él mataría a su padre y se acostaría con su madre y su hermana, a las que no recuerda.
Esta profecía no nos pilla de nuevas. Es la misma que le hacen a Edipo, que mataría a su padre y yacería con su madre; Murakami añade además a la hermana a la horda incestuosa. Entendemos que estamos en contexto trágico: Kafka está marcado por el mismo destino fatal de Edipo, la misma ananké. La venganza de los dioses es la venganza del padre de Kafka, que le usa para castigar a la mujer e hija que le abandonaron. Igual que la huída de Edipo de Corinto, la huída de Kafka a la otra punta del país sólo puede precipitar el cumplimiento de la profecía.
En la tragedia de Sófocles Edipo huye para no matar al rey de Corinto, al que cree su padre natural. En el camino mata a Layo y se casa con Yocasta de Tebas, ignorando en ambos casos que son sus verdaderos padre y madre. La cosa no pinta bien para Kafka, quien acaba compartiendo cama y caricias con Sakura, una muchacha dispuesta a ser su hermana. Evitándola, el protagonista se refugia en una biblioteca histórica en donde entra en escena la señora Saeki, una mujer madura con una misteriosa laguna de veinte años en su pasado. Y Kafka se siente irremisiblemente atraído hacia ella.
En la versión clásica retumba un hondo existencialismo pesimista. El mundo de los griegos es el de la culpa hereditaria, las mejores intenciones no evitan los dictados del fatum. Pero ya nos hemos dado cuenta que el tono no es precisamente el mismo en esta novela. ¿Qué pinta entonces el señor Nakata, un abuelete con problemas cognitivos causados por una experiencia parecida a una abducción en su infancia, incapaz de escribir o leer pero dotado de la habilidad de hablar con los gatos? ¿Y porqué le acosa Johnnie Walker, el mismo del whisky?
Entramos de lleno en el ámbito del fantástico arbitrario del que hablábamos al principio. No es realismo mágico porque la realidad no se amolda en torno a la fantasía: aquí lo insólito ocurre de sopetón, y sólo las mentes desprejuiciadas son capaces de adaptarse a ello. Es lo que le ocurre a quien se convierte en el compañero de aventuras de Nakata, el rudo camionero Hoshino que cuida de él porque le recuerda a su abuelo. Hoshino tampoco es de darle mucho al magín, por lo que acepta sin muchos reparos la misión paralela a la historia de Kafka que los dos emprenden.
Kafka lucha por esquivar un destino que le han dictado, pero su propia obsesión le arrastra hacia las mujeres que cree que podrían ser su madre y su hermana. Rige su vida por un ideal espartano de pureza, potencia física y estudio para sobreponerse a los designios, para ser amo y señor de sus posibilidades, Pero eso no evita que se enamore de la señora Saeki al descubrir en ella a la niña de quince años que fue, y que ella le corresponda al descubrir en él al amante de quince años que tuvo.
Nakata no tiene esos problemas. El entrañable anciano perdió en el incidente de su infancia la conciencia causal del mundo que tenemos los demás. Para Nakata todos los días son iguales y las cosas sencillamente pasan, sin una conexión lógica necesaria entre eventos. Para él no hay un acontecimiento más absurdo que otro, todo lo acepta como le es dado. Es auténticamente mágico, un agente de las fuerzas del universo, y a él le corresponde verificar que la profecía de Kafka se cumpla aunque sea por vericuetos inverosímiles. Que no comprenda ni cuestione nada es una consecuencia natural.
Dos son los espacios de la prueba a la que se somete Kafka: una biblioteca primero, una cabaña en medio del bosque después. El primero es el mundo del conocimiento reglado, de las ficciones ordenadas. El segundo supone la total suspensión del tiempo. En el interior del bosque no hay cronología, sólo continuidad. Es en su corazón dónde Kafka puede encontrarse con la Saeki de la que se enamoró treinta años antes de conocerla y descubre el modo de deshacerse de la culpa: amando a Saeki y a Sakura se hace genitor de sí mismo.
Ya estás harto de que las cosas te manejen a su antojo. No quieres que te vuelvan a sumir en la confusión jamás. Tú ya has matado a tu propio padre. Ya has violado a tu propia madre. Y ahora estás dentro de tu hermana. Si esa es la maldición, la vas a cumplir. Vas a seguir con diligencia, punto por punto, todo el programa que han diseñado para tí. Quieres descargarte lo antes posible ese peso que acarreas en la espalda y empezar a vivir siendo tú mismo, no alguien atrapado en las obsesiones de otro. Eso es lo que tú deseas.
Ese el modo en el que Kafka puede superar la lógica de la causa y el efecto: viviendo el tiempo mítico y primario de los cuentos de hadas, anticipándose a la culpa hereditaria. Es a la vez culpable e inocente de incesto y parricidio, si no de hecho al menos de pensamiento. El propio Murakami asegura que la novela está llena de enigmas, así que el lector puede jugar a averiguar lo que los personajes no se atreven a decir explícitamente. Pero no es importante: la prueba de madurez a la que se enfrenta Kafka es la de superar las realidades binarias y ser un todo. No es gratuito que su mentor, Oshima, sea un hermafrodito.
Terminamos con unas palabras sobre la metaliteratura. El protagonista elige el mote de Kafka porque cree que significa ‘cuervo’ en checo (en realidad significa ‘grajo’), el mismo nombre de su álter-ego. Pero también es una referencia a Franz Kafka, del que dice que su relato ‘La máquina de torturas‘ es “la descripción de su vida”. También Kafka cita la novela ‘El minero’ de Sōseki Natsume como una de sus favoritas. Cuando Oshima comenta que esa novela no parece tener sentido, Kafka replica que las novela sin sentido aparente son las más interesantes para reflexionar.
Kafka en la Orilla
Haruki Murakami
Tusquets, 2002, Andanzas 618, 584 páginas

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4 Comentarios en “‘Kafka en la orilla’ de Haruki Murakami”
[...] Orwell, a quien homenajeará, y que será “el doble de larga” que su mayor obra hasta la fecha, ‘Kafka en la Orilla’, lo que supondría más de 1200 páginas. Sabemos que se publicará en Japón en Mayo. Y a grandes [...]
[...] Orwell, a quien homenajeará, y que será “el doble de larga” que su mayor obra hasta la fecha, ‘Kafka en la Orilla’, lo que supondría más de 1200 páginas. Sabemos que se publicará en Japón en Mayo. Y a grandes [...]
HOla qué tal, mi nombre es Esteban Arrieta y les escribo desde Costa Rica.
Ayer precisamente he terminado de leer esta obra de Murakami, que dicho sea de paso es mi segundo libro de este autor.
Escribo hoy, porque me he visto obligado hasta cierto punto a compartir con los lectores de este blog lo que pienso de un libro de este calibre y tras hacer un balance durante un tiempo, puedo asegurar que se trata de un libro que rompe con los convencionalismos y ata a los amantes de la lectura desde sus primeras páginas.
Es cierto que al finalizar quedan más preguntas que respuestas, pues muchos de los enigmas quedan sujetos a la interpretación del lector, lo cual no deja de ser fascinante, pues es como si Murakami hubiera escrito una obra distinta para cada lector.
Sin embargo y sin temor a equivocarme, creo que hay grandes temas en la obra que fungen como hilo conductor. El primero de ellos y el más importante es el destino, el cual, desde mi punto de vista, está representado en diversos personas como Jhonny Walken y el Colonel Sanders, quienes se empeñan para que Nakata, siendo el instrumento del destino, abra la puerta de la entrada hacia ese mundo extraño que se encuentra en el corazón del bosque y que parece ser, el lugar creado por Saeki cuando era joven y aún tenía su amante vivo. El joven llamado Cuervo también ayuda en el sino de Tamura y así este mantiene relaciones carnales y podríamos decir que también “espectrales” con su supuesta madre y hermana, cumpliendo de esta forma, el sino o castigo que su padre le ha profetizado.
Por otra parte, es necesario comentar que el sexo, es un tema ominipresente en cada uno de los personajes del libro, por lo que el sexo es también referente e hilo conductor. Recordemos la situación por la cual Nakata pierde sus facultades cognitivas y sociales y aprende a hablar con los gatos, la extraña situación sexual de Oshima, las masturbaciones de Sakura y por supuesto, el destino de Tamura y Saeki.
Asimismo, parece que el joven llamado Cuervo desplega sus alas casi al final del libro y enseña al joven Tamura, cuales deben de ser los pasos que lo guiarán hacia la madurez.
Sanguijuelas que caen del cielo, hombres que pueden hablar temas de filosofía de una forma sencilla con los gatos, mundos paralelos, el destino personificado en iconos culturales y comerciales, espectros, la búsqueda y el deseo de recuperar la mitad de la sombra perdida, traumas sexuales, hombres que comen corazones y por supuesto las referencias a la música y a otros aspectos culturales, hacen de la novela de Murakami una obra que sale constantemente de la realidad para ingresar a un mundo surrealista, en donde la cosmovisión del mundo Murakami es única.
Ampliamamente recomendado para quienes desean dejar, al menos por un momento los libros convencionales, y sumergirse en un mundo extraño, pero fascinante.
Hola Esteban,
Muchas gracias por compartir tus reflexiones sobre Murakami con todos nosotros. Realmente es un autor muy de “moda” en estos días y se encuentra en el debate de muchos sitios literarios.
Tu aporte en este caso nos muestra una visión particular sobre él y este libro en particular y tenemos muchas conclusiones para tomar de tus palabras.
Saludos y nuevamente, muchas gracias