Por
Reina de los Mares, en 21 de Febrero de 2008
...augusto en su aventura como pretendiente, pues comprende que el dinero de el puede resolver los problemas de ella.
sin embargo eugenia no lo tiene tan claro. esta enamorada de mauricio, un don nadie con vocacion de bohemio, en otras palabras, un pelagatos. pero como augusto insiste con sus pedanterías y su dinero, mauricio, al que no se le escapa una, incita a eugenia para que aproveche la oportunidad que se le presenta y consiga lo que necesite (mauricio, claro) del galante augusto. tras unas paginas en las que aparentemente el hombre que la pretende se fija en la planchadora rosario, eugenia accede a casarse con el, pero tras un breve periodo, lo abandona para recuperar el carino de mauricio, eso sí, tras observar como este mantiene una relacion con rosario. como no podía ser de otra manera, el matrimonio no es feliz, pues ya estaba sentenciado desde el momento en que eugenia se casa sin estar enamorada de augusto, y el pobre marido abandonado se encuentra en la disyuntiva de seguir viviendo aunque no merezca la pena o morir honrosamente. y se decide por la segunda opcion.
lo sorprendente y magistral de la novela, perdon, nivola, llega en este momento, pues como hemos comentado antes, don miguel de unamuno no permite a sus personajes la toma de decisiones. así pues, augusto, decidido a suicidarse, acude a salamanca para dejarse aconsejar por don miguel, en una secuencia surrealista que no deja de ser genial, tanto por lo original como por el desenlace. tristemente para augusto, unamuno no le da permiso para quitarse de en medio, pero tras una conversacion extrana y paradojica, unamuno termina prometiendo la muerte a augusto, mientras este suplica por no morir. es entonces cuando nuestro protagonista se desengana de lo que hasta ahora creía una vida en libertad: solo ocurrira lo que el escritor quiera, porque el es el autor de sus días.
pero augusto, acongojado por la noticia de su pronta muerte, regresa a su casa y se convence de su inmortalidad, puesto que, como el mismo dice “¡yo soy idea! ¡soy idea!”. se hace servir por liduvina una cena tremenda, come todo lo que hay en la casa y decide abandonarse a la muerte, precisamente por que esta convencido de su inmortalidad. a pesar de que don miguel quiere resucitarle cuando conoce la noticia de su fallecimiento, augusto se le presenta en suenos y le convence de que no lo haga.
es tan extrana e inquietante (a veces) esta nivola, que produce cierta desazon en el lector poco acostumbrado a los soliloquios de un escritor. porque sin duda es eso lo que unamuno nos presenta como dialogo con augusto, una conversacion consigo mismo en la que decide el futuro de un personajes que se le va de las manos, que ha tomado decisiones en las que no ha participado su creador. recomiendo su lectura a todos aquellos cansados de leer novelas al uso, a los qu...