Por
Inma Manzanares, en 30 de Marzo de 2008
...erca, sucedio algo asombroso, porque ambos se reconocieron en el otro. tenían cierto parecido físico: elisabeth lucía unos rizos negros que le enmarcaban el rostro y unos ojos grandes y una boca que, al sonreír, dejaba ver unos dientes grandes; flush tenía enmarcada tambien su cara, por sus orejas con pelambreras negras, tambien tenía grandes ojos, abiertos y expectantes y unos buenos dientes. y, en este primer encuentro, hasta aquí llegan las semejanzas.
flush aprendera a vivir en este nuevo ambiente, a beber en un bol y a esperar a que su ama le regale el pollo de su cena. aprendera a conocer los estados de animo de la invalida, simplemente, por sus caricias. sabra adaptarse al paseo por el parque, sustituto de sus antiguas correrías campestres, a pesar de esa espantosa correa que tiene que llevar al cuello. acabara consiguiendo un lugar en esa sociedad paralela a los humanos que, comparten con ellos, sus melindres aristocraticos, me refiero a la sociedad perruna. tal como la etiqueta de las buenas costumbres exige, sera moderado y concluira por convertirse tambien el en todo un ‘caballero’, no solo por sus antecedentes familiares, sino por su propio comportamiento.
y, cuando todo parece haberse acomodado, cuando la vida transcurre con una monotonía y una regularidad propia de una enferma, con muy poca vida social y muy pocas salidas, algo vuelve a cambiarlo todo. flush empieza a sospechar que no todo va a seguir igual. primero son unas cartas que llegan para la poetisa, unas cartas que empiezan a ser habituales, casi diarias… lo que le hace sospechar al spaniel es la ansiedad con que la barret espera la llegada del cartero y el ruido que el criado hace al subir las escaleras para llevar a su senorita la correspondencia del día.
y un día de primavera llega el ‘enmascarado’, el que esta dispuesto acabar con esa tranquilidad de la que goza nuestro personaje. se trata, en realidad, de robert browning y, sí, tal como presentía flush con la llegada de este poeta a casa de los barret, todo va a cambiar, por eso, y pese a los ladridos y los gemidos iniciales, incluso a algun mordisco en la espinilla, el perro ha de darse por vencido y dejarse llevar por las circunstancias, es inevitable que aquellos dos poetas se enamoren y que conviertan el sosiego en un trasiego constante de idas y vueltas, subidas y bajadas, compras, misterios, charlas, mas cartas, mas encuentros furtivos, y todo, visto a traves de los ojos de un ser de cuatro patas y mirada inteligente e inquisitiva, al que no le gusta nada el viraje que toman las vidas de los humanos que lo rodean.
de pronto, todo se precipita, ya no solo que la ama se porte algo extrana, sacando cosas de los armarios y metiendolas en maletas de viaje que esconde bajo la cama, o que salga un sabado, furtivamente, acompanada tan solo de su doncella y vuelva luciendo un dorando anillo en su mano, es que la vida del pobre chucho tambien se ve afectada por tanto alboroto, porque, en un descuido, en pleno paseo de compras, alguien se lleva a flush. lo secuestran y lo llevan a whitechapel, hasta allí acabara yendo la propia elisabeth para conseguir a su perro, oponiendose a todos los conocidos que intentaban convencerla para que lo dejara, para que no pagara el rescate. pero ella no podría hacer eso, porque flush no es un simple perro, es su perro, un ...