Por
Inma Manzanares, el 30 de Marzo de 2008
...a su senorita la correspondencia del día.
y un día de primavera llega el ‘enmascarado’, el que esta dispuesto acabar con esa tranquilidad de la que goza nuestro personaje. se trata, en realidad, de robert browning y, sí, tal como presentía flush con la llegada de este poeta a casa de los barret, todo va a cambiar, por eso, y pese a los ladridos y los gemidos iniciales, incluso a algun mordisco en la espinilla, el perro ha de darse por vencido y dejarse llevar por las circunstancias, es inevitable que aquellos dos poetas se enamoren y que conviertan el sosiego en un trasiego constante de idas y vueltas, subidas y bajadas, compras, misterios, charlas, mas cartas, mas encuentros furtivos, y todo, visto a traves de los ojos de un ser de cuatro patas y mirada inteligente e inquisitiva, al que no le gusta nada el viraje que toman las vidas de los humanos que lo rodean.
de pronto, todo se precipita, ya no solo que la ama se porte algo extrana, sacando cosas de los armarios y metiendolas en maletas de viaje que esconde bajo la cama, o que salga un sabado, furtivamente, acompanada tan solo de su doncella y vuelva luciendo un dorando anillo en su mano, es que la vida del pobre chucho tambien se ve afectada por tanto alboroto, porque, en un descuido, en pleno paseo de compras, alguien se lleva a flush. lo secuestran y lo llevan a whitechapel, hasta allí acabara yendo la propia elisabeth para conseguir a su perro, oponiendose a todos los conocidos que intentaban convencerla para que lo dejara, para que no pagara el rescate. pero ella no podría hacer eso, porque flush no es un simple perro, es su perro, un amigo entranable y querido, al que no puede dejar a su suerte. esa experiencia es la que hara que flush no ponga mas impedimentos para salir de londres, se dejara llevar por mar, por tierra, hasta llegar a florencia.
florencia no se parece nada a londres, la luz lo impregna todo, no hay alfombras ni pesados cortinajes, el suelo es calido, las puertas estan abiertas para que flush corretee por donde quiera. aquí los perros no son de estirpe, son ‘puro perro’, pero son libres, no necesitan correas ni hay secuestradores en cada esquina dispuesto a pedir un rescate por ellos. y viven, y disfrutan de la vida y de los placeres que de ella pueden obtener, hasta que dejan de estar vivos, y mueren.
virginia woolf, la responsable de la biografía de flush, ha sabido captar el caracter del perro, dandole, eso sí, un aspecto casi humano. a traves de sus ojos, nos muestra la vida de elisabeth barret, especialmente, lo que concierne a sus primeros anos con browning, y su llegada a florencia.
a pesar de que los ojos de flush queden a poca altura, es un gran observador y, recostado, mira y admira todo lo que los humanos hacen, a veces, sin comprender mucho, pero siempre dispuesto a ofrecer su cabeza para secar una lagrima.
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