Por
Daniel Sánchez Bonet, en 11 de Noviembre de 2007
...que le cuenta lo siguiente: “atrapado en el madrid republicano por la sublevacion militar se refugio en la embajada de chile. allí paso gran parte de la guerra; hacia el final trato de escapar camuflado en un camion, pero le detuvieron en barcelona y, cuando las tropas de franco llegaban a la ciudad, se lo llevaron camino a la frontera. no lejos de esta se produjo el fusilamiento; las balas, si embargo, solo lo rozaron, y el aprovecho la confusion y corrio a esconderse en el bosque”. sigue berlosio: “uno de ellos lo descubrio por fin. le miro a los ojos. luego grito a sus companeros: ¡por aquí no hay nadie!”.
soldados de salamina, es por otra parte, una reivindicacion de los caídos en la guerra, de los olvidados por la historia y de un momento concreto de la historia de espana en el que, todavía hoy, sigue abierto el debate político y humano y en el que muchos espanoles siguen sin querer aceptar la verdadera esencia de este conflicto civil y separatista.
“y en el ventanal aparece un desierto interminable y un soldado solo, llevando la bandera de un país que no es su país, de un país que es todos los países y que solo existe porque ese levanta su bandera abolida, joven desharrapado, polvoriento y anonimo, infinitivamente minusculo en aquel mar llameante de arena infinita, caminando hacia delante bajo el sol negro del ventanal, sin saber muy bien hacia donde va ni con quien va ni por que va sin importarle mucho siempre que sea hacia delante, hacia delante, hacia delante, siempre hacia delante” este breve fragmento final exhibe en el mismo la fuerza emocional del discurso de cercas que siempre presente, durante todo el libro, garantiza la lectura comprometida y necesaria del mismo.
la opinion de una institucion literaria como mario vargas llosa sobre el libro es contundente: “un libro magnífico…, uno de los mejores que he leído en mucho tiempo”....