...e que tenía cancer de estomago, prefirio el suicidio. esto fue en buenos aires, en 1937.
quiroga había llegado a misiones en 1903, como fotografo, para entonces ya había publicado un libro de poemas (arrecifes de coral). la exuberancia de la selva misionera lo atrapa y ya nunca mas va a poder vivir sin ella. se instala en san ignacio, en una mezcla de casa y de choza de madera junto al río parana que el mismo construye y se deja hipnotizar por los olores y por la vida de la selva. en buenos aires se ahoga, le falta el ‘olor a azahar y el de melon silvestre de misiones’.
y aunque escribio un par de novelas, sera el cuento al que preste su maxima atencion, escribiendo unos 190, de ellos, ciento ocho aparecen publicados y repartidos en ocho libros, los demas en diferentes publicaciones periodicas, algunos de ellos de forma postuma.
curiosamente, la mayoría de los vecinos de san ignacio no lo vieron nunca como uno de los principales escritores del siglo xx, muchos de ellos ni siquiera llegaron a saber que era uruguayo hasta que no vieron la noticia de su muerte en prensa. para ellos horacio era una especie de loco, bohemio, que los incordiaba con un auto ford o una motocicleta harley davidson, que andaba en bermudas por todas partes y que lo mismo se dedicaba a limpiar panales, que a cosechar hierba mate, a fabricar dulce de maíz o a inventar un aparato mata hormigas o a extraer resina de incienso, que tenía problemas con el pago de impuestos y que había sido abandonado por la familia.
y, en realidad, ambos quiroga, el vecino lunatico de san ignacio y el magistral cuentista eran la misma persona, porque quiroga vivía como escribía y sus cuentos son reflejo de ese mundo que el creo, en el límite entre la realidad y la fantasía, entre la selva y el yermo, entre la civilizacion y lo animal.
sus libros de cuentos son: el crimen del otro, en 1904; los perseguidos (1908), a mitad de camino entre el cuento largo y la novela corta, lo que se denomina una nouvelle; cuentos de amor, de locura y de muerte, en 1917, quizas uno de sus libros mas conocidos; cuentos de la selva para ninos, en 1918, volumen infaltable en cualquier biblioteca infantil; el salvaje, en 1920; anaconda, en 1921, otra de sus colecciones mas populares, con algunos cuentos sobrecogedores; el desierto, en 1924; los desterrados, en 1926, que incluye el cuento el regreso de anaconda, y que refleja su estado de animo mientras residía en su finca de vicente lopez; y, mas alla, en 1935. no escribe mas a partir de 1935, dice: "tengo mi derecho a resistirme a escribir mas. si en dicha cantidad de paginas no dije lo que quería no es tiempo ya de decirlo."
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