Por
Daniel Sánchez Bonet, en 22 de Noviembre de 2007
...en el papel de estraza, un objeto de forma alargada que se ensanchaba en su extremo inferior”. para alvaro, ese objeto, segun el un hacha, era lo que estaba buscando de forma incondicional: el arma para materializar el crimen. a pesar de su mente manipuladora y obsesiva, el protagonista se pregunta si “vale la pena acabar la novela a cambio de la muerte del viejo y del apresamiento que casi con toda seguridad esperaba despues al matrimonio”. pero, el solo tiene una idea en su cabeza: terminar su novela.
finalmente, sus propios vecinos o sus propios personajes, fruto de esa conexion establecida entre ficcion y realidad, se revelan y terminan por cambiar la trama y poner en el punto de mira al propio escritor. “el era el verdadero culpable de la muerte del viejo montero. irene y enrique casares habían sido dos marionetas en sus manos; irene y enrique casares habían sido sus personajes”. es “ese fanatismo creador” de alvaro el que le lleva a ser víctima de su propia creacion.
la creacion de la novela es, por otra parte, un compendio prolijo de bellas descripciones y situaciones que se valen de la fuerza de las palabras, que cercas emplea con un palpable dominio literario: “alvaro considero su estatura, la curva leve en que su cuerpo se combaba, sus manos surcadas de gruesas venas, su frente huidiza, su mandíbula voluntariosa, su difícil perfil”, “aquella mujer de maneras serviles y untuosas, alta, delgada, huesuda y cotilla, con una sugestion confusamente equina rondandole el rostro” o “boca de dientes disciplinados” son claros ejemplos de dicha capacidad creadora.
son numerosas las preguntas que emanan de este relato, porque a la postre parece ser una “metaliteratura”, una reflexion sobre la literatura y sobre su proceso de elaboracion, así de como su relacion con aquello que copia: la propia realidad. es este recurso el que se puede apreciar tambien en la obra mas conocida de javier cercas, soldados de salamina, que ademas, al igual que en el movil, el inicio y el final repiten las mismas palabras y nos involucran en un discurso circular sin salida. la realidad nunca es tan gobernable como una novela, quiza sea esa la reflexion mas apreciable a la que llegaran los lectores mas comprometidos....